El parador Los Cardos busca recuperar el hábito de frenar

Con nuevo dueño, el establecimiento uicado en la Sierra de las Ánimas propone gastronomía y cultura
Si se varápido, concentrado en el camino, es probable que el lugar pase inadvertido. En el kilómetro 86 de la ruta Interbalnearia se encuentra el parador Los Cardos, que busca recuperar una vieja tradición en el viajante uruguayo que se dirige al este del país: parar en la ruta para comer algo.
El parador, que si no fuera por los carteles con flores que anuncian su nombre desde afuera tiene el aspecto de una casa particular, funciona allí desde la década de 1940.

Históricamente, el establecimiento funcionó alrededor de varias actividades de importancia económica y social para el balneario Solís. Cerca de Los Cardos se encuentra la estación de tren, y el lugar era antiguamente la única parada del transporte de la ONDA (Organización Nacional de Autobuses ) y del Correo Uruguayo.

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We are open

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Ahora es administrado por Felipe Reyes, fundador del bar La Ronda y conductor del programa musical Segundo intento, que se transmite de madrugada por radio El Espectador.

Reyes, quien desde su labor detrás del bar característico de Ciudad Vieja y sus pasajes por la radio ha construido un estatus de figura de culto entre la comunidad de artistas uruguayos, se instaló en Los Cardos con el fin de alejarse de Montevideo y probar suerte con una propuesta gastronómica y cultural que tiene dos patas.

La idea de administrar, renovar y reabrir Los Cardos se inspiró en la infancia de Reyes. Antes era costumbre que un viaje a Punta del Este de su familia durara en promedio más de dos horas y hasta tres si se paraba a comer o tomar un café.



De las perdices a los tostados

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Magic in the air

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Y la familia de Reyes no era la única. Detenerse en el parador El Hornero de San Luis o en Los Cardos (en donde las perdices al escabeche o al apio eran el plato típico demandado por los turistas) era casi una obligación para el descanso de los conductores y sus acompañantes.

Hoy en Los Cardos ya no hay perdices, pero el menú incluye minutas, tallarines, sándwiches calientes, gazpacho, ensaladas, jugos naturales y postres como waffles con Nutella o dulce de leche.
En el pasado Reyes también supo llevar sus platos gastronómicos, que fue creando a lo largo de los años en La Ronda, a diferentes puntos de Montevideo y Maldonado mediante El Galgo, un viejo ómnibus de ONDA convertido en carro gastronómico que hoy para el costado de Los Cardos y que puede presentarse como uno de los primeros food trucks en Uruguay.

La carta de Los Cardos y El Galgo no es el único atractivo del parador. En su interior, cuyas paredes fueron decoradas con una mezcla de afiches de rock y cuadros antiguos, se encuentra la vasta colección de vinilos que hizo de la estadía de Reyes en La Ronda un musicólogo referente.
Los comensales son invitados a revolver entre las decenas de discos para encontrar obras que incluyen a los Beatles, los Rolling Stones y Ray Charles, además de artistas amados por la crítica reciente como Father John Misty o Kevin Morby.

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Tinto de Verano a las 22hs

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Por otra parte, una colección de libros, disponible para quien desee acompañar su comida con una lectura, se compone de novelas y memorias de escritores y músicos que han hecho de la carretera un tema central de sus obras.

Libros de Jack Kerouac, Neil Young y hasta el último ganador del premio Nobel de Literatura, Bob Dylan, están en los estantes del parador.

Con el fin de acercar a una mayor cantidad de público al lugar, Reyes ha invitado en los últimos dos años a músicos y bandas como La Hermana Menor o Santiago Motorizado (cantante de la banda argentina Él Mató a un Policía Motorizado) para presentarse en el parador con toques acústicos.
El séptimo arte también tuvo su lugar con diferentes ciclos de películas y en uno de los rincones del parador se encuentra un viejo proyector de cine de 35 milímetros, que Reyes espera arreglar para realizar proyecciones al aire libre.

Por el momento, el administrador aseguró que el parador recibe visitas de viejos parroquianos de Los Cardos y de algún curioso que se detiene a preguntar indicaciones y decide quedarse una vez que se le presenta la opción de alimentarse al son de un vinilo.

Para Reyes, la idea de Los Cardos es sencilla: "Están yendo siempre muy apurados. Esto es un lugar para parar", señaló. "Cuando (las personas) frenan es como las cantinas de cowboys, en las que no se podía entrar con armas. Aquí se invita a no entrar con celulares. Así pueden escuchar un disco, hablar y cuando llegan a los balnearios, ya estar menos conectados".

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