El paraíso queda lejos

Entre las más de 7.000 islas que conforman el archipiélago se destacan El Nido y Boracay, que conjugan playas hermosas con una vibrante vida nocturna
Agarre un globo terráqueo. Ubique a Uruguay. Ahora trace una línea imaginaria que pase por el centro de esa esfera y vea qué hay del otro lado. Por ahí encontrará un país partido en miles de islas: así de lejos estamos de Filipinas.

Ese archipiélago del cual nos separan más de 17 mil kilómetros vale el esfuerzo, pues al final de un largo y agotador viaje en avión lo estará esperando el paraíso.

Con sus 7.107 islas, Filipinas es un mundo en sí mismo, inabarcable en un solo viaje. Su territorio se divide políticamente en tres grupos de islas, que a su vez se dividen en 18 regiones y estas, a su vez, en 80 provincias. Eso explica el mayor problema que tiene el país como destino turístico: el traslado de una región a otra, que si no se prevé con tiempo puede ser un verdadero dolor de cabeza –y de bolsillo–. Por eso, y contrario a otros destinos del sudeste asiático, es recomendable seleccionar las zonas a visitar, para luego definir bien las rutas y evitar altos costos en los pasajes internos.

El Nido

En la provincia de Palawan, 400 kilómetros al suroeste de la capital Manila, se esconde la perla filipina de El Nido, un pequeño pueblo de pescadores que reúne decenas de islotes con paisajes de película.

Allí, las agencias locales venden unos paquetes de tours con rutas ya preestablecidas. El llamado "Tour A", imprescindible, se trata de un paseo en barcaza que recorre los rincones más emblemáticos, que se detiene en cinco islotes con suficiente tiempo en cada uno para que el turista pueda descansar, bañarse y aprovechar para sacar fotos en cualquiera de las playas. Small Lagoon, Big Lagoon y Secret Lagoon, a pesar de sus nombres poco originales, no lo defraudarán.
Boracay

Si El Nido es el destino predilecto de los enamorados, por sus bellos paisajes y el ambiente sereno, los viajeros ávidos de grandes fiestas y actividad nocturna encontrarán en Boracay el paraíso. Con playas menos llamativas, esta isla de la provincia de Aklan tiene un espíritu más joven y festivo, que lleva a que muchos la comparen con Ibiza.

Todo gira alrededor de la White Beach, que abarca los siete kilómetros de largo de la isla y concentra sus dos principales atractivos: sol y playa de día; fiesta de noche. La actividad nocturna se reparte en una decena de bares playeros en donde confluyen todos los turistas. A su vez, muchos hostels ofician de puntos de encuentro para comenzar la noche, con happy hours de tragos y cerveza local.

Filipinas
La vida nocturna es muy importante en algunas playas de Filipinas, como por ejemplo en Boracay. <br>
La vida nocturna es muy importante en algunas playas de Filipinas, como por ejemplo en Boracay.

Claves

ESPAÑOL. Aunque el idioma en Filipinas es el tagalo, el primer idioma oficial fue el español a partir de la colonización de 1565. Así se mantuvo, junto a otras lenguas, hasta 1973. Hoy en día ya no es asignatura obligatoria en escuelas y universidades, pero más de 2 millones de filipinos lo hablan como segundo idioma.

UN TAXI DISTINTO. El transporte es un atractivo en sí mismo. En algunas localidades, los taxis son triciclos rudimentarios, que consisten en un sidecar anexado a una moto. Ese vehículo suele tener capacidad para dos o tres personas, pero no es extraño ver algunos con el triple de pasajeros.

OPCIONES. Para quienes se aburran de la noche hay otras alternativas. Entre ellas están paseos en bote, buceo, deportes extremos, masajes, y hasta presenciar –si el estómago y la moral se lo permiten– una riña de gallos. Si eso no lo convence, tranquilo: en alguna de las 7.107 islas seguro encontrará algo para hacer.

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