El peligro de viajar en ómnibus en Malvín Norte

Las unidades vuelven a entrar al barrio porque habrá diez policías más vigilando para evitar los robos. En el primer trimestre del año hubo 40 rapiñas.

El Ministerio del Interior reforzará con 10 efectivos el programa “Bus Seguro” (hoy con 30 hombres) por el que policías de particular vigilan los ómnibus desde su interior, o desde coches de la empresa de transporte, o desde la parada. Éste fue el acuerdo conseguido por la Unión Nacional de Trabajadores del Transporte (Unott) luego de tres días de desviar las líneas 407 y 427 de Coetc y la 21 de Raincoop en reclamo de más seguridad en Malvín Norte. “La Policía se comprometió a realizar un patrullaje permanente en la zona”, dijo a El Observador el dirigente Miguel Marrero. Las líneas 407 y 427 habían sufrido ocho robos en los últimos 10 días. Inclusive, una unidad registró dos atracos el mismo día.

Las cooperativas desviaron los servicios por Hipólito Yrigoyen hasta Emilio Castelar, salteándose ocho paradas, incluidas la de la Facultad de Ciencias, del complejo habitacional Inve Nº 16 y de la Escuela Técnica Malvín Norte, además de algunos clubes infantiles, trastocando la movilidad cotidiana de estudiantes y vecinos. 

Último recurso
En el primer trimestre de este año, los ómnibus tuvieron alrededor de 40 rapiñas, según cifras proporcionadas por la Unott. Durante el invierno se espera un alza del promedio porque los delincuentes se aprovechan de la oscuridad (ver despiece).

En la seguidilla de robos a ómnibus no hubo ningún herido pero Marrero señaló a El Observador que es corriente la violencia verbal y la amenaza física, al igual que la tensión por la que se espera que ocurra un disparo en cualquier momento. “No podemos trabajar así. Afecta al pasaje y afecta a los trabajadores. Todos viajamos nerviosos”, manifestó. El sindicalista reconoció que el desvío afecta a los estudiantes y a los vecinos pero pidió comprensión dado que es el último recurso al que pueden apelar para garantizar su seguridad.  

El dirigente agregó que la Policía ya identificó a los rapiñeros de Malvín Norte.

La Unott advierte que en 2012 y parte de este 2013 se han sufrido más rapiñas con violencia “que las esperadas” en comparación con los años anteriores, indicó Mario De Sá, integrante de la Comisión de Seguridad de la Unott. “Hablo de golpes y de cortes”, ilustró.

El dirigente Luis Aguirre, por su parte, explicó que atentados contra los ómnibus son “cíclicos” y se van moviendo por el territorio a medida que la Policía aumenta el patrullaje en los barrios. Hace unos años fue el turno de la Ciudad Vieja y le tocó a Aguirre. “Es bastante traumático. Puede pasar cualquier cosa”, relató a El Observador.

Los trabajadores indicaron que la utilización de cofres de seguridad, cámaras de vigilancia y los botones de pánico –los últimos dos dispositivos solo fueron implementados por Cutcsa– no ha sido suficiente para paliar la cantidad de robos a lo largo del tiempo. El sector y la Policía coinciden en que la difusión de las grabaciones en televisión es asumida por los delincuentes como una “hazaña”. “No les importa si los ven; al contrario, si los ven, mejor”, afirmó.

Marrero contó que las medidas preventivas han obligado a los delincuentes a cambiar su modo de operación para uno más agresivo y más veloz y que, muchas veces, suben al ómnibus con bastante anticipación antes de efectuar el robo. Pero lo que le llama la atención es que, en general, “suben asustados”.  

Rehenes
Los vecinos y estudiantes de la Facultad de Ciencias esperan que la mayor presencia policial mejore la situación del barrio puesto sienten que viven bajo amenaza permanente.

Rosa, una vecina de Inve Nº 16, dijo que cada vez que se pierde el 407 el barrio pierde el único servicio que lleva a los niños del complejo y de los alrededores a la escuela de la calle Caldas a una distancia de al menos 10 cuadras desde Iguá y Mataojo. También es el que lleva a los veteranos y a los niños a la Policlínica de La Cruz de Paso Carrasco. Sin el ómnibus, “todos tienen que ir caminando a buscarse los medicamentos”, protestó. Ahí la distancia es de más de 30 cuadras.

Cristina, su vecina, afirmó: “Todos los días roban a los chiquilines”. Pero tampoco se salvan los lugareños. A ella la rapiñaron en la parada a las 6 de la mañana. “Las señoras solo salen de la casa si están acompañadas por el esposo. Esto es una boca de lobo”, comentó a El Observador. Solo sale con $ 40 en el bolsillo, lo justo para dos boletos desde que aprendió la lección. “Están de re vivos, los ladrones y los del transporte”, afirmó.

Por su parte, Victoria no se anima a caminar las seis cuadras entre Mataojo e Yrigoyen si el ómnibus no la deja en la puerta de la facultad. Mientras duró el desvío tuvo que tomar tres ómnibus. La joven cursa primer año de biología y solo concurre a las clases de la mañana para no estar en Malvín Norte sin luz solar. Lo mismo hace Roberto, estudiante de química. Ambos tienen compañeros que fueron asaltados en la tardecita. Verónica, que estudia matemática, contó a El Observador que es normal que los estudiantes salgan de la facultad en “grupitos” para no exponerse solos en la parada. Fue categórica: “Si vas solo, te roban”.


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