El periplo de un iraní que encendió las alarmas en Brasil y Uruguay

No figura en lista antiterrorista y espera en San Pablo a ser expulsado a Irán
¿Por qué sonaron las alarmas en Brasil y Uruguay ante la presencia de un iraní cuyo nombre no figura en ninguna de las listas de sospechosos de terrorismo que circulan internacionalmente? La respuesta es una suma de factores que van desde la extrema sensibilidad que hay en Brasil ante un eventual atentado durante los Juegos Olímpicos, la laxa política migratoria que tiene Uruguay y la mala fama que Irán se ha ganado en la región.

El mencionado ciudadano iraní ingresó a Uruguay en enero de 2014 con una visa inconsulta de turista que obtuvo en el consulado uruguayo en Estambul. La visa inconsulta es la que se otorga a extranjeros sin antes haber solicitado información sobre posibles antecedentes de conflictos con la ley.
En marzo de 2014 el iraní solicitó la residencia en Uruguay para ejercer a distancia su trabajo de traductor. Mientras se tramitaba la residencia, el 18 de marzo obtuvo la cédula de identidad. Fuentes oficiales dijeron que como política migratoria, Uruguay prefiere que quienes están en trámite de residencia queden documentados a que permanezcan en el país sin documentos locales. Una fuente policial dijo comprender que para algunos países esta sea una medida demasiado laxa, pero que se trata de políticas migratorias que cada país adopta.

En mayo de 2014 el iraní tuvo una fuerte discusión con un hotelero uruguayo, pero el asunto no pasó a mayores.

Desde entonces, el extranjero se asentó en Uruguay. La Policía no sabe ni siquiera hoy dónde vivió, pero sí detectó ahora, tras el escándalo desatado en Brasil, que el iraní ingreso dos veces al estado norteño desde Uruguay, una vez en 2015 y otra en 2016. En ambas ocasiones entró a Brasil con su pasaporte iraní y no de forma irregular como algunos medios informaron.

El 7 julio, la Policía brasilera lo detiene sacando fotos en el aeropuerto de Porto Alegre y no lo expulsó porque la ley de ese país establece que un extranjero obligado a abandonar el país debe hacerlo por la misma vía por la que ingresó, y este hombre lo había hecho por tierra. Le concedieron una visa por 24 horas y le perdieron la pista.

Al día siguiente, al verificar en Migraciones que no había salido de Brasil, el servicio de inteligencia local encendió la alarma, libró una orden de captura y lo incluyó en una lista de 100 sospechosos de terrorismo. En Brasil algunas voces han cuestionado la severidad con que la Policía se ha manejado, deteniendo a personas que habían consultado sitios de internet vinculados al Estado Islámico. Brasil está en alerta roja por la eventualidad de un atentado durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
El 6 agosto el iraní es detenido en momentos en que se dirigía hacia la frontera con Uruguay y fue llevado a San Pablo donde está retenido a la espera de una resolución sobre su destino. Si bien algunos medios de prensa especulan con que sería deportado hacia Uruguay, el gobierno uruguayo maneja la hipótesis de que será expulsado hacia Irán.

Antecedentes

La sola mención de Irán provoca escozor en los servicios de Inteligencia de la región. Antecedentes hay que lo justifican. MoshenRabbani, un clérigo y diplomático que vivió en Uruguay a comienzos de los 90 aparece como uno de los principales sospechosos del atentado contra la sede de la mutual judía AMIA en Buenos Aires que en 1994 dejó 85 muertos y 300 heridos.

En 2011 el embajador iraní en Montevideo, Hojatollah Soltani, fue invitado a abandonar el país luego que puso en tela de juicio la existencia del holocausto judío. Soltani fue destinado a Venezuela, país que le ha dado cobijo a iraníes sospechosos de integrar células terroristas.

También hacia Venezuela se fue Ahmed Sabatgold, un diplomático iraní que en 2014 fue detenido por la Policía en las inmediaciones de la embajada de Israel, donde se encontró un paquete que resultó ser un falso explosivo.

La diplomacia israelí considera que algunos paquetes dejados cerca de la sede diplomática israelí buscan medir el tiempo de respuesta de la Policía.

Los servicios de Inteligencia de la Policía detectaron que hasta 2014 decenas de iraníes con pasaportes venezolanos falsos pasaban por Montevideo. La diplomacia uruguaya, sobre todo durante el gobierno de José Mujica, se interpuso a los intentos de la Inteligencia policial por reclamarle a Venezuela responsabilidad por esos documentos en posesión de ciudadanos iraníes.


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