El precio de las materias primas intenta una recuperación

Tímidos repuntes y el salto de la soja parecen indicar el comienzo de una nueva etapa, aunque es temprano para proyectar una suba sostenida en el tiempo
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

En abril el precio internacional de los alimentos subió por tercer mes consecutivo, según el Índice de Precios de la FAO. El impulso de las oleaginosas, una leve suba de los precios internacionales de la carne y un tímido aumento de los cereales permitieron una tercera suba consecutiva del índice que marcó un mínimo en enero de este año para subir en febrero, marzo y abril.

El dato de enero había sido el más bajo desde marzo de 2009. Las materias primas tuvieron un revolcón en setiembre de 2008 cuando la crisis de Lehman Brothers del que se repusieron rápidamente para marcar un máximo a comienzos de 2011.

Aquella vez la recuperación fue meteórica. Esta vez no será ese el caso, más allá del día de furia que tuvo la soja el martes con un informe del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés) que hizo saltar a los mercados. La tendencia de suba, si se confirma, será leve y oscilante. Pero si se consolida será de gran alivio para el agro, que atraviesa su año más difícil desde 2009 o tal vez antes.

Porque la caída de precios de aquel entonces se sabía transitoria. Era una U. Esta vez la recuperación será gradual. Por ahora parece confirmarse que el primer trimestre de este año marcó un mínimo de precios. No solo por el indicador de la FAO. La materia prima clave que determina los precios del conjunto en buena medida, el petróleo, también hizo piso en enero pasado y desde entonces se va afirmando. En el caso del petróleo la suba de precios ha sido importante, desde US$ 30 en enero –como promedio, pero incluso cotizando por debajo de esa referencia varios días– a unos US$ 45 en el presente. Una suba de 50% en cuatro meses no ha sido frecuente y es similar en ritmo a la que ocurrió en 2009. Pero eso no debe llevar a grandes ilusiones.

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Lo más importante de la suba de precios que se ha dado en las materias primas a lo largo de este año posiblemente esté en el mercado de la soja. Los productores llegaron a tener referencias menores a US$ 300 por tonelada luego de años arriba de US$ 500. Desde los US$ 290 fueron recuperando hasta lograr cotizaciones de US$ 360 en la semana pasada. Ciertamente las catastróficas inundaciones fueron parte de esta suba. Agregaron entre US$ 30 y US$ 40 a un precio que venía recuperando gradualmente.

Y esta semana las proyecciones del USDA llevaron a que en Nueva Palmira se llegara a superar la referencia de US$ 380. El mercado toma la menor producción de Argentina, como la menor de Brasil en maíz en este caso por sequía. Pero es que el clima debe ser otro factor alcista en el mediano y largo plazo que habrá que incorporar a las ecuaciones. Con cambio climático la producción deberá hacerse más volátil y las proyecciones de producción deberán corregirse con más frecuencia a la baja.

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Pero eso es algo que no se ha expresado mayormente en los últimos años y que cuando golpea a la producción local genera un daño mucho mayor al que puede compensar la corrección de precios. Los US$ 380 de esta semana, siendo buenos, no cambian un panorama muy complicado para toda la agricultura uruguaya.

Por el contrario, para la agricultura en los últimos tres años las condiciones fueron muy favorables en las principales zonas productoras del mundo, especialmente en trigo, grano que sigue con grandes presiones a la baja, con enormes producciones en el hemisferio Norte y gigantescos stocks acumulados.

La recuperación del precio de la soja contrasta con la flojedad en los valores que logra el trigo.

Por eso el comportamiento de los cereales será irregular. Entre la recuperación firme de la soja y la flojedad del trigo, el precio del maíz se recuperó algo, afectado por una grave sequía en el centro de Brasil y en el medio de otra gran siembra en EEUU que puede llevar a un nuevo récord de producción. También el arroz tiende a aumentar su precio afectado por el exceso de lluvias en esta parte del mundo dañando cosechas y por la sequía que El Niño provoca en Tailandia y Vietnam.

Pero en materia de granos las existencias siguen siendo muy grandes, como informó el USDA. En trigo y en maíz la abundancia sigue siendo lo que domina al mercado y no solo para los granos: es un factor de presión a la baja en el precio de los lácteos, que de acuerdo a la FAO marcaron en abril un mínimo desde 2009.

La gran abundancia de maíz en EEUU y la tenacidad de los productores de Nueva Zelanda sigue manteniendo las cotizaciones bajo presión. Pero aún en el caso de los lácteos, el mercado se va agilizando gradualmente y las referencias de Fonterra marcaron mínimos en el segundo semestre del año pasado que parecen haber quedado atrás definitivamente.

Los precios, aunque bajos, están 25% por encima del mínimo marcado en agosto de 2015. Pero si EEUU confirma la producción récord que proyectó el USDA, ese será un tope a las eventuales subas de precios que puedan venir en los próximos meses.

En lo que refiere a los precios de la carne de acuerdo a la FAO van en suba y en Australia tienen un muy destacable ascenso en lo que va del año. En Uruguay eso no se ha expresado por la importancia creciente de China y la menor participación de EEUU en las exportaciones de este año. Y en el mediano plazo la presión de una situación de abundancia de maíz también se harán sentir.

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Una recuperación gradual y todavía frágil


Hay razones de macroeconomía global para explicar el ascenso de las materias primas. La persistencia de tasas de interés muy bajas y el debilitamiento del dólar que suele moverse a la inversa de las materias primas. Los fondos hicieron una apuesta fuerte por los granos durante abril.

Pero los fundamentos principales tienen que ver con la suba del precio del petróleo, la persistencia del crecimiento de la economía China por encima del 6%. Y los problemas climáticos que surjan serán el factor de suba principal en el mediano plazo, especialmente si se confirma La Niña para el próximo verano. Las subas de precios por problemas climáticos significan un riesgo. Cuando los inconvenientes climáticos golpean a los demás –como sucedió en Rusia en 2008 y en EEUU en 2011 con olas de calor y sequías– todo es beneficio. Pero como en este abril, un clima inestable es un riesgo más elevado.

A diferencia de la recuperación violenta de las materias primas a partir de fines de 2009 y hasta comienzos de 2011, la actual recuperación, de confirmarse, debe ser gradual. El petróleo difícilmente pase los US$ 50 por barril. Hay abundancia, crece el sector automóviles eléctricos y empuja poco la demanda de los emergentes.

China sigue consumiendo y el mes pasado batió un nuevo récord de importación de soja superando las 7 millones de toneladas por primera vez para este mes. Un aumento de 33% respecto a abril de 2014. Pero la economía de China crece menos y tiene la llave de esta recuperación que se está insinuando. Y son muchos los que temen una burbuja estallando en el gigante asiático.

El clima puede traer una suba importante e impredecible de precios, pero por ahora va avanzando el período crítico de siembra en el hemisferio Norte sin grandes alteraciones.

Sobre el final del año esta gradual recuperación deberá enfrentar el examen de la suba de tasas de la Reserva Federal, que llegaría en setiembre y sería muy tímida. La suba notoria de la soja de esta semana, acompañada por un repunte en lo local del novillo, pueden esperanzar solo en caso de que resulten persistentes. Si la recuperación persiste, aunque sea a tasas bajas, puede generar un cambio de expectativas derivada de la percepción de que para los precios del agro "lo peor ya ha pasado". Es muy temprano para afirmarlo.

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