El problema de la crueldad en la ganadería

El agro, la producción de alimentos, el trabajo con otros seres vivos plantea preguntas filosóficas fundamentales. Y de como respondamos depende en buena parte cual sea nuestra competitivivdad de largo plazo. Porque nuestras respuestas deben tomar en cuenta los criterios de los consumidores. El agro se topa con las preguntas más profundas. Los consumidores se las plantean. ¿Cómo es el proceso de producción del alimento? ¿Cómo es la relación con la Naturaleza?

Puede que no paguen mejor por el buen trato, pero muchos no compran si hay contaminación, antibióticos, hormonas o maltrato animal de por medio.¿Es admisible el sufrimiento animal involucrado en el proceso de producción? Criar un animal para matarlo, ¿es correcto?

Uruguay en esa materia ha postulado el bienestar animal como una política y parece sensato si apostamos a los consumidores más sofisticados. Estos quieren saberlo todo sobre el producto y si mostramos naturaleza, verdor, animales viviendo felices y teniendo una muerte digna en la que se minimiza el dolor, ese es un buen posicionamiento del producto.

Karl Popper propuso las bondades de las sociedades abiertas. Aquellas en las que la circulación de ideas no se ve coartada por censuras progresarán más que las sociedades cerradas. Pero como en todas las cosas la sociedad uruguaya es ambigua y tiene varios temas en los que se adopta lo que decía aquella gran canción de Sumo: pero no. Mejor no hablar de ciertas cosas. Apliquemos Popper, vamos por la transparencia.

La imagen de Uruguay se organiza en base al relato del Uruguay Natural limpio y apacible. Pero no todos ven eso. El video llamado las granjas de sangre de yeguas que ha divulgado la organización alemana Fundación Bienestar Animal, no deja a Uruguay bien parado. Circula por las redes sociales será más o menos viral, y muestra imágenes que no condicen con el Uruguay Natural.

A los ojos de un europeo lo que se ve en ese video es una pésima imagen. Yeguas golpeadas esperando extracciones de litros y litros de sangre hasta quedar moribundas.

Yeguas muertas o moribundas. No se trata de la imagen que el país da al exterior solamente. La amistad con el caballo es de las buenas tradiciones uruguayas. Lo que se ve en ese documental, si es fidedigno con la realidad, no es compatible con lo que cantaba Santiago Chalar.

Si las yeguas hablarán, dirían: Pida patrón lo que quiera pero no venda mi carne o mi sangre. Pídame lo que quiera, pero eso no. Alfredo Zitarrosa diría duro e irónico desde su guitarra negra: Uruguay.... Forexport.

No es compatible con la sensibilidad de decenas de miles de uruguayos amantes de los caballos a los que tratan con amor y respeto. La patria se hizo a caballo. Y a yegua. El documental granjas de sangre golpea la sensibilidad. Podemos no hablarlo aquí dentro, pero sería una ilusión creer que eso va a ser menos viral a ese video en la vastedad de Youtube.

Las respuestas oficiales uruguayas que se ven en esa misma filmación son débiles, dubitativas.
Alguien podrá pensar que esto es meramente con equinos lo importante para Uruguay es la carne vacuna y ovina y allí las normas son sumamente profesionales. La gran Temple Grandin pasó mucho tiempo en Uruguay diseñando estructuras destinadas al bienestar animal...

Pero hay un nicho de mercado, el kosher, que tampoco condice con el bienestar animal. Al menos quienes han tenido que ver la faena de varios animales, no suelen resistir mucho tiempo.
En todo caso el Kosher tiene una tradición milenaria detrás –que podríamos intentar suavizar sin quitarle solemnidad al rito- . Un kosher humanitario.

Lo de las yeguas, si es como se muestra allí tiene otra diferencia. El objetivo no es producir un alimento sino una hormona para sincronizar celos en cedas. No se trata de una producción de alimentos.

Esto no es una viveza criolla. Es que es el mundo entero el que aplica el "mejor no hablar de ciertas cosas". ¿Quién compra el suero de yegua? ¡Pues los adalides del bienestar animal! Los que nos ponen criterios super exigentes para los alimentos. Alemania, Holanda, Suiza. Sofisticación europea.

Si es verdad que se le sacan a las yeguas 10 litros de sangre por semana y que habitualmente el feto muere por tanta sangre extraída, estamos ante un tema que como sociedad tenemos que poder conversar. Y ante una situación de hipocresía.

Tal vez se trata de una mera manipulación de un grupo pequeño altamente politizado que muestra una realidad parcial o sesgada. Una sociedad abierta deberá averiguarlo.

La piedad y el respeto hacia los animales sin excepciones parece ser lo compatible con la imagen de largo plazo que debe construir el país. Y parece muy probable que muchos consumidores de la carne uruguaya lo vean también como lo correcto.

Es un gran negocio exportar proteína de sangre de yegua, es un gran negocio exportar carne Kosher. En este caso en el que se sostiene una tradición milenaria. ¿Podrá hacerse de una manera humana, sensible? Un Kosher que mantenga el ritual y sus significados pero que no implique acuchillar a un animal plenamente consciente?

¿Se extrae sangre a las yeguas en las condiciones y las cantidades que plantea el video? ¿se puede sacar en una cantidad menor y que los animales puedan llevar una vida tranquila pastando los campos como amables donantes? Producción, exportación y bienestar no tienen porqué ser opuestos. No pueden serlo.

El tema no es sencillo. Uruguay apuesta a construir una marca país en base a aplicar a rajatabla aquello de "lo que el cliente pida".

Una persona pragmática argumentará que no es este momento para andar trancando exportaciones. Demasiado hay que hacer para sobrevivir al costo Uruguay como para preocuparse por el sufrimiento de una yegua. Pero la competitividad lograda a través de sistemas que tienen una crueldad que en otros países no se permitirían no es una buena base de competitividad.

Puede que nosotros eludamos las preguntas incómodas, pero en las redes sociales esos videos son virales. Y quedarse paralizado ante un virus, no suele ser buena estrategia. Entre tantos análisis de competitividad, debe valer la pena reflexionar sobre cómo resolver estos temas.


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