El problema de las princesas de Disney

Un estudio sobre los diálogos de los personajes reveló que hablaban más en los clásicos de la primera era que en películas como "La Sirenita"

Para los ojos modernos, el trío clásico de princesas de Disney, que llegaron a la pantalla en 1937, 1950 y 1959, puede ser dolorosamente retrógrado. ¿Por qué los personajes están obsesionados con la apariencia de Blancanieves? ¿Por qué Cenicienta no tiene talentos ni hobbies? ¿Por qué La Bella Durmiente no hace más que ser drogada y esperar el rescate?

Hay una brecha generacional que divide a la franquicia de las princesas de Disney. Después de La bella durmiente (1959), le llevó al estudio 30 años producir otra película animada con princesas. En 1989, cuando Disney lanzó La sirenita, los críticos alabaron a la moderna heroína. A diferencia de sus antecesoras, "Ariel es un personaje femenino plenamente desarrollado, que actúa y piensa de manera independiente, incluso rebelde", escribió el crítico de cine Roger Ebert.

Sin embargo, en un aspecto en particular, La sirenita representó un paso atrás en el género de las princesas. Para ser un filme centrado en una mujer joven, hay demasiados diálogos de hombres. De hecho, esta fue la primera película de princesas en la que los hombres hablaron significativamente más que las mujeres.

Eso comenzó una tendencia. La trama de La sirenita, por supuesto, involucra que Ariel pierda su voz, pero en las cinco películas de princesas que siguieron, las mujeres hablan aún menos. En promedio, en esos filmes, los hombres tienen tres veces más líneas que las mujeres.

Esta información proviene de los lingüistas Carmen Fought y Karen Eisenhauer, quienes han trabajado en un proyecto para analizar los diálogos de la franquicia de princesas de Disney. "No creemos que las niñas naturalmente jueguen de cierta manera o hablen de cierta manera", dice Fought, profesora de lingüística de la Universidad de Pitzer. "Ellas no nacen queriendo usar vestidos rosados. En cierto punto se los enseñamos. Así que es una gran pregunta de dónde sacan sus ideas de qué es ser niña".

La investigación de las lingüistas está aún en etapas preliminares, pero hace unas semanas, Fought y Eisenhauer dieron un adelanto en la conferencia de lingüistas más grande de Estados Unidos. Su objetivo es revelar cómo los personajes femeninos y masculinos hablan en estas películas. Comenzaron contando cuán a menudo tenían diálogos, y ahí notaron una ironía sorprendente.

En el trío clásico, las mujeres hablan tanto como los hombres, o incluso más. En Blancanieves, la proporción es 50/50. En Cenicienta es 60/40, y en La bella durmiente las mujeres son responsables del 71% del diálogo.

Como contraste, todas las películas de 1989 a 1999, el "renacimiento" de Disney, son dominadas por los hombres. Ellos hablan el 68% de las veces en La sirenita, 71% de La bella y la bestia, 90% de Aladdin (1992), 76% de Pocahontas (1995) y 77% de Mulan (1998), incluso contando las veces en las que Mulan se hacía pasar por un hombre.

Parte del problema es que estos filmes están mayoritariamente poblados por hombres. Más allá de la heroína, los filmes ofrecen pocos ejemplos de mujeres poderosas, respetadas efectivas o cómicas.

"Hay una princesa aislada intentando que alguien se case con ella, pero no hay otras mujeres haciendo otras cosas", dice Fought. "No hay mujeres llevando a los pobladores a enfrentarse con la Bestia, en la taberna, dando direcciones, creando cosas. Todos los que están haciendo algo que no sea encontrar marido son hombres".

Los filmes de princesas más viejos tenían menos roles hablados en total, y más balance de género. Pero La sirenita fue la pionera de un nuevo tipo de película de Disney, modelada como los musicales de Broadway, con sus grandes elencos. A medida que el número de personajes creció, también lo hizo la inequidad de género.

"Ha habido descuidos, porque estamos entrenados a pensar que lo masculino es la norma", dice Eisenhauer, estudiante de doctorado en filosofía de la Universidad de Carolina del Norte. "Entonces, cuando quieres agregar un personaje que sea zapatero, ese zapatero es un hombre. Cuando añades a un guardia, el guardia es hombre. Está incorporado a nuestra cultura".

Después de Mulan, Disney se tomó un descanso de una década antes de lanzar su próxima princesa. Estos nuevos filmes son mejores al darle lugar a las mujeres. En Enredados (2010), las mujeres tienen el 52% de los parlamentos, y en Valiente,(2012), un filme sobre el vínculo entre madre e hija, tuvieron el 74%.

Frozen: una aventura congelada (2013) rompe con esa tendencia: pese a centrarse en dos hermanas, los hombres tuvieron el 59% de los diálogos.


Princesas de Disney

Palabras de calidad

No obstante, es superficial juzgar a un filme solo por la cantidad de palabras que dicen las mujeres, ya que el contenido de lo que dicen los personajes es igualmente importante. Por ahora, el análisis de Fought y Eisenhauer se ha centrado en los halagos: han categorizado cada alabanza en cada filme para comprender la manera en la que se habla de las mujeres y cómo eso ha evolucionado.

Aquí, la tendencia es positiva. Los clásicos se enfocaban en la apariencia de las mujeres y solo el 11% de los halagos tenían que ver con destrezas y logros. En el "renacimiento" de Disney los números son mejores: 38% de los halagos tienen que ver con la apariencia, y casi un cuarto con sus habilidades y actos. Finalmente, la última ola de filmes, comenzando con La princesa y el sapo (2009), logró dar vuelta el patrón, y por primera vez, las mujeres son más consideradas por sus habilidades o que por sus looks.

En parte, esto se debe a que Frozen: una aventura congela da y Valiente fueron concebidos, escritos y dirigidos por mujeres o por equipos que incluían mujeres, algunas de las cuales buscan alterar el estereotipo de princesa de Disney.

En esa línea, Fought y Eisenhauer recuerdan que el problema no es solo cómo las princesas son representadas, sino el tipo de mundos que habitan, y quiénes tienen el poder en esos mundos.

"Las películas del renacimiento de Disney, como La sirenita y La bella y la bestia eran referenciadas como un tipo distinto de princesas. No las normales, rosadas y con volados", dice Fought. "Son mujeres activas que hacen cosas. Y eso está bien, pero ¿es positivo que las niñas vean estas películas? Cuando comienzas a notar este tipo de cosas, surgen cuestionamientos".
Fuente: Jeff Guo / The Washington Post

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