El próximo ministro de Economía y Finanzas

En un recambio de gabinete, Vázquez no tiene salida fácil para el relevo de Astori

El gobierno tiene baja aprobación de la gente, pero el presidente tiene alta popularidad, lo que significa que Tabaré Vázquez cuenta con capital político para revertir el panorama desfavorable de opinión pública, pero que para ello debe hacer cambios.

Cambios de política, cambios de equipo, o ambas cosas.

Para el verano se esperan noticias, de forma tal que al cumplir dos años de gestión, el gobierno cobre impulso.

Las principales preocupaciones de la población son seguridad, economía y educación, por lo que podrá haber ajustes en otras áreas, para aprovechar el realineamiento y cuidar los equilibrios políticos, pero es ahí donde se deberían esperar ajustes o cambios.

En Economía, el gobierno confía que los números mejorarán, por lo que no sería necesario cambiar de equipo, aunque el presidente está inquieto por la demora en planes de infraestructura.

En la enseñanza ya comenzaron los ruidos y en un despacho ya se juntan las pertenencias para hacer más rápido la despedida.

En seguridad no está claro que puede pasar pero es donde el gobierno tiene más críticas, incluso de sus votantes. En la bancada oficialista esperan a Eduardo Bonomi para el Senado en 2017.

Y como el ministro de Economía, Danilo Astori, aparece entre los posibles candidatos frenteamplistas para la próxima elección, en base a lo ocurrido en el primer gobierno frentista, surge la pregunta de hasta cuándo ocupará el cargo y quién podrá relevarlo.

En medio de eso, el presidente del Banco Central, Mario Bergara, volvió a hablar esta semana sobre su interés en carrera política. ¿El festejo por los 50 años del Central será la ocasión para que Bergara lleve a los hechos el pensamiento sobre relevo de liderazgos frentistas que maneja con un criterio de "transversalidad"?

No hay un cargo de "superministro", pero en los hechos, el responsable del Ministerio de Economía y Finanzas tiene una categoría que lo ubica algunos escalones por arriba del resto del gabinete.

Los cambios de ministros pueden ser comunes en un gobierno, pero no el de Economía, que solamente sale por alguna circunstancia especial.

En 1985, cuando la mayoría de los analistas esperaban que Julio María Sanguinetti designara a Luis Faroppa, el presidente puso a Ricardo Zerbino, un contador público y ejecutivo empresarial, que ya había ocupado un alto cargo de gobierno (al que había renunciado en 1973 como rechazo al golpe de Estado) y que estuvo todo el período (1985-1990).

El nacionalista Luis Alberto Lacalle eligió a Enrique Braga (1990-92) como ministro para las reformas de estabilizar y liberalizar la economía, pero la presión de unos para acelerar la liberalización (la 15 de Batlle) y de otros por frenarla (sectores blancos dirigistas, algunos colorados y la izquierda), obligaron a cambiarlo antes que cayera en una interpelación. El abogado Ignacio De Posadas completó el período (1992-95).

Sanguinetti tuvo al economista Luis Mosca todo el quinquenio (1995-2000).

Jorge Batlle eligió al contador Alberto Bensión, a quien debió cambiar en medio de la crisis de 2002, porque perdía socios de la coalición que iban contra el ministro y porque precisaba recuperar confianza con nuevo elenco. Le siguieron el abogado Alejandro Atchugarry (2002-03) y el economista Isaac Alfie (2003-05).

Tabaré Vázquez designó a Danilo Astori (2005-2008) y cuando hizo renovación de gabinete lo mantuvo unos meses más; sólo lo cambió cuando Astori precisaba volver al Senado para lanzar su carrera presidencial. Completó el período el contador Álvaro García (2008-2010), por confianza con Vázquez.

José Mujica delegó la política económica en Astori, que era vicepresidente, y el ministro del área fue el economista Fernando Lorenzo (2010-13) que venía del equipo anterior. Debió renunciar en diciembre de 2013 cuando la fiscalía pidió procesarlo por el escándalo de la subasta de Pluna y el cargo fue para el economista Mario Bergara, que presidía el Banco Central.

Para su segunda presidencia, Vázquez volvió a confiar en Astori.

Como muestra la historia, esta cartera se asigna con mucho cuidado y no se cambia para hacer pruebas, sino por un motivo especial. Y si se precisa un relevo, no por unos días de transición como fue en febrero de 1995, sino por un período relevante, las designaciones son de alta responsabilidad.

Eso limita mucho el arco de posibles sucesores.

El presidente Vázquez apuesta a logros económicos que marquen esta Presidencia, como la confirmación de inversiones privadas significativas y la concreción de acuerdos comerciales que permitan aumentar fuerte la capacidad exportadora.

Para asegurar inversiones precisa un clima de negocios favorable. Hay negocios pendientes, que dependen de las condiciones que el gobierno pueda asegurar, sobre infraestructura, sobre regímenes tributarios especiales, y respecto a garantías de funcionamiento, sin distorsiones por asuntos laborales que desconozcan acuerdos. Nada es sencillo.

Astori precisa que la economía levante para irse al Senado y mostrar que fue exitoso y tras sortear dificultades, dejó al país en crecimiento.

Y para un relevo, Vázquez precisa un nombre que encaje en esas necesidades, de encarar acuerdos comerciales, de atraer y asegurar inversiones, y de ahuyentar fantasmas de dudas sobre desvíos fiscales y otros posibles problemas.

Buen tema para pensar mientras se pesca en un río.


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