El proyecto estrella de Mujica sigue en el aire

El proceso que llevará al Estado a ser productor y distribuidor de marihuana lleva más de cuatro años con marchas y contramarchas
Pasaron cuatro años y cuatro meses desde que en una noche de junio, el entonces presidente José Mujica habló por primera vez de legalizar la producción y distribución de marihuana y poner ese proceso en manos del Estado.

Con el telón de fondo del homicidio de La Pasiva y una creciente polémica en torno a la seguridad pública, ese día, el expresidente presentó un conjunto de medidas que buscaban combatir la inseguridad, entre las que incluyó la regulación de la marihuana.

Mujica repitió tanto como pudo que su intención era evitar que los consumidores de marihuana trataran con vendedores que los llevaran hacia la pasta base. Quienes trabajaron en el proyecto luego defendieron que la iniciativa constituía un cambio de enfoque a la tradicional política de combate a las drogas.

De ese grupo de iniciativas que el presidente lanzó en el invierno de 2012 pocas quedaron tan impregnadas en la memoria colectiva como la decisión de regular el comercio de cannabis. Y ninguna de ellas le fomentó tanto el estrellato internacional a Mujica como esa propuesta. Sin embargo, cuatro años y cuatro meses después, los uruguayos que consumen la droga todavía no pudieron comprar la cantidad que les corresponde en las farmacias.

El proceso no solo está inconcluso sino que además tuvo idas y vueltas respecto a cuestiones de fondo y forma. La propuesta de Mujica levantó polvareda en el debate político y encontró resistencias en la opinión pública.

En diciembre de 2012, una encuesta de Cifra señalaba que el 64% de los uruguayos estaba en contra del proyecto. Por este motivo, es que el exmandatario pidió a los legisladores de su fuerza política que frenaran el tratamiento del proyecto.

Mujica opinó en ese momento que la ciudadanía no estaba "madura" en este tema. "No me voten una ley porque tienen mayoría en el Parlamento. La mayoría se tiene que dar en la calle. La gente tiene que entender que a los tiros, a los garrotazos y metiendo gente en cana lo único que estamos haciendo es regalarle un mercado al narcotráfico", afirmó.

Pero, al mismo tiempo, el actual senador emepepista dijo que su solicitud no constituía un freno total. "La vamos a llevar suave", dijo Mujica. "A mí me interesa que la gente piense y de repente arrime soluciones mejores que las que uno plantea", agregó.

Tan suave la llevó que el presidente nunca se terminó de ir "al mazo", como anunció que haría en caso de no tener el apoyo popular. El gobierno de Mujica no logró conseguir la simpatía de la opinión pública en este proyecto –una encuesta de opinión de Equipos la semana de la votación en el Parlamento estableció que el 66% de los uruguayos estaba en contra del proyecto–, pero lo que sí consiguió fue alinear a todos sus legisladores detrás de la iniciativa.

Así fue como el martes 10 de diciembre, el Senado convirtió a Uruguay en el primer Estado del mundo en regular el proceso de producción, venta y consumo de la marihuana con 16 votos del Frente Amplio a favor y 13 en contra.

La ley habilitó a que los ciudadanos uruguayos mayores de edad pudieran comprar hasta 40 gramos mensuales en farmacias autorizadas, con previa inscripción en farmacias, y también admitió el cultivo para consumo individual en casas (hasta seis plantas por hogar) y clubes (con hasta 15 miembros y hasta 90 plantas).

Seis meses después llegó la reglamentación del proyecto que establecía la forma en que el Estado produciría y distribuiría la droga y con ello una nueva polémica en torno a dónde se realizarían las plantaciones y quiénes se encargarían de la custodia.

En la oposición se cuestionaba que se hubieran elegido predios militares para la cosecha oficial y que fueran militares los que harían la vigilancia del lugar.

Dos empresas ganaron la licitación para producir. Y una maratón comenzó desde entonces para cerrar con las farmacias todo el proceso.

Pasaron cuatro años y cuatro meses. Hubo un cambio de gobierno y varias "semanas claves" para cerrar una medida de Mujica con el fin de hacer frente a la inseguridad. l


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