El proyecto familiar que se convirtió en festival

Pasado, presente y futuro de Medio y Medio, un evento que se transformó en un clásico de cada verano
Cuando tenía 18 años, los padres de Leandro Quiroga los ayudaron a él y a sus hermanas a iniciar un emprendimiento comercial durante el verano. El fin era que los jóvenes tuvieran dinero para financiar sus estudios universitarios sin tener que trabajar el resto del año. Fue así que esta familia argentina comenzó a gestionar el parador Medio y Medio, ubicado en Punta Ballena. Leandro, estudiante de música, pronto comenzó a invitar a profesores y amigos para que realizaran presentaciones.

Cuando se hizo el primer concierto, la madre de Quiroga, la chef Graciela Ferreres, preparó su primer plato, los espaguetis Medio y Medio. "Desde ahí comenzamos con la gastronomía de alto nivel, mezclada con la música de alto nivel, y ambas cosas con el mismo destaque y relevancia", dice Quiroga a El Observador. Veinte años después, el festival Medio y Medio se ha consolidado como un clásico de cada verano en el este del país, con un crecimiento que se fue produciendo en distintas etapas.

Los inicios fueron más espontáneos. A jam sessions, en las que comenzaron a participar músicos cada vez más prestigiosos, se les sumaron actuaciones como las de la murga Falta y Resto. En el año 2000 se construyó el escenario Fattoruso, un local cerrado al estilo de un club de jazz; mientras que en 2007 se inauguró, con un show de Luis Alberto Spinetta, el escenario abierto Parque. De todas formas hay cosas que no han cambiado, como la presencia de los espaguetis en la carta.

A lo largo de las dos décadas, este evento ha convocado a artistas destacados de Argentina, Brasil y Uruguay –países en los que se enfoca–, aunque han participado músicos de otras partes del mundo. El festival apunta a la música popular, "del rock al jazz", explica Quiroga, y así han pasado por sus escenarios Jaime Roos, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Luis Salinas, Hermeto Pascoal y León Gieco. Entre los más emotivos, Quiroga destaca los de Spinetta y el del brasileño João Bosco.

"Creo que un boliche que se sostuvo con alta calidad de música a lo largo de 20 años, tiene que haber influenciado en algo a Maldonado, a toda la región y a los músicos que han pasado. Se han generado varios encuentros entre músicos, hay artistas que acá venían de niños y hoy son profesionales. Se han creado proyectos, todas esas cosas se derraman y contagian en la zona, y a otros músicos y lugares que hacen música. Se genera un efecto contagio", afirma Quiroga con respecto a la influencia del festival en la zona.

Cada temporada se prepara con un año de antelación. De hecho, Quiroga ya está preparando la edición 21a del evento. El proceso de organización es riguroso, y debe respetar dos condiciones claves, según su director: mantener la alta calidad artística y ser representativo de géneros y países. Esto hace que a veces Quiroga tenga que esperar cinco o seis años antes de programar a un determinado artista. De todas formas, aclara que se deja algunos meses durante el año para "construir sobre la marcha", aunque para setiembre ya está el cronograma armado.

El festival de este año tiene la particularidad de incluir en su calendario otro evento: el primer festival de cine documental de Punta Ballena, que comenzará el 19 de febrero. Según explicó Quiroga, ese evento fue creado a partir de su interés de relacionar otras disciplinas artísticas con la música. "Me interesa la relación de la música con otras artes, y con la cultura en general, como la gastronomía", cuenta. Un ejemplo anterior de esta idea fue la realización en Medio y Medio de obras de teatro como Murga Madre.

Los documentales que se exhibirán tienen como temática la música, aunque la intención de Quiroga es que cambie año a año. Para 2017, el eje de los documentales será el fútbol. Su intención es seguir incorporando otras disciplinas, así como también más tecnología en lo lumínico y lo audiovisual para mejorar los espectáculos. Entre los shows "pendientes" para Medio y Medio se cuentan Charly García, y grandes figuras de la música brasileña, como, por ejemplo, Caetano Veloso.

Complementarios


Este año también se produjo el vigésimo aniversario del Festival de Jazz de Punta Ballena, un evento que Quiroga considera "complementario" al de Medio y Medio. Quiroga aclara que no hay una "rivalidad" entre los festivales, sobre todo porque su desarrollo es diferente: mientras que el festival de jazz apunta únicamente a ese género y se desarrolla en el correr de unos pocos días; el festival Medio y Medio abarca dos meses, y una diversidad mayor de estilos musicales.

"Nosotros hemos crecido en función del aburrimiento, cuando algo ya parecía un formato caducado, lo cambiábamos. Así creamos los escenarios, el festival de cine, y trajimos a otros artistas", se plantea Quiroga como expectativas a futuro para el festival. Su intención es que crezca, no en volumen, sino de los artistas que en él participan, y en los formatos de show que se pueden presentar. "La idea es que haya novedades, para nosotros y para el público, si no, no tiene sentido", dice.

Quiroga destaca que además de la música, el local y el festival también tienen un fuerte apoyo en la gastronomía que allí se prepara, y que continúa a cargo de su madre. "Somos un lugar gourmet, pero más parecido a una cantina o un bodegón en la presentación de la comida", explica. En este sentido cuenta un dicho interno que manejan en Medio y Medio desde que se estableció como una referencia cultural para la zona: "Los músicos vienen por el prestigio, pero vuelven por la comida".

Próximos shows


Kevin Johansen y Fernando Cabrera. Viernes 22, con doble función.
Lisandro Aristimuño y Martín Buscaglia. 23 y 24 de enero.
Rubén Rada. 28, 29 y 30 de enero.
Gustavo Cordera. 6 de febrero.
Buitres. 7 de febrero.
Skay Bellinson. 8 de febrero.
Adriana Varela. 12,13 y 14 de febrero.
Liliana Herrero y Juan Falú. 26 y 27 de febrero.

Populares de la sección

Acerca del autor