El proyecto de la Fundación Celeste para los futbolistas retirados

Firmarán un convenio con Inefop para capacitar en oficios y educación a jugadores
Se dice que los futbolistas mueren dos veces: cuando dejan el fútbol y cuando se les planta la parca. Ese momento traumático del retiro los encuentra a veces en la lona anímica, económica y laboral. En la mayoría de los casos, son hombres que vivieron por y para el fútbol y que poco saben de otras artes.

"Más allá de que se te termine la carrera, que además de eso te encuentre desempleado, sin opciones ni formación es un tema jodido", comenta Sebastián Eguren, el jugador que vistió la celeste y que este año colgó los botines, se retiró, y murió por primera vez.

Eguren formó la Fundación Celeste junto a compañeros que integraban la selección uruguaya en el año 2010. Desde entonces, han trabajado para devolverle al fútbol uruguayo y a la sociedad tanta gratitud.

El programa radial No Toquen Nada informó el viernes que esta semana Fundación Celeste firmará un convenio con el Instituto nacional de empleo y formación profesional (Inefop) para capacitar a futbolistas y exfutbolistas y que el alejamiento de las canchas se parezca menos a la muerte, para que después que la pelota no de más, logren encontrar trabajo.

"A los futbolistas con 35, 37, 40 años se les termina la carrera y necesitan reconvertirse, entrar en el mercado laboral, y no están formados", dijo Eguren a El Observador.

"Obviamente que en el camino estudiamos pero generalmente vivimos por y para el fútbol. Entonces, cuando se termina, el vacío es gigante. Estamos hablando de gente de 35 años, jóvenes para la vida pero que ya se empezaron a sentir viejos", agrega.

El capitán de la selección uruguaya, Diego Godín y su antecesor, Diego Lugano, participarán de la firma del convenio junto a otros integrantes de la fundación y al director del Inefop, Eduardo Pereyra.
"Vamos a empezar a asociar gente para que esté dentro de la fundación para hacer usufructo de los convenios que vamos a hacer", agregó Eguren.

Afiliarse a la Fundación Celeste no tendrá ningún costo.

El convenio pretende responder a tres tipos de problemas que enfrentan los futbolistas. Por un lado, están los treintañeros que preparan su retiro en la mayoría de los casos sin una alternativa laboral a la vista por fuera del fútbol. En segundo lugar, el convenio busca acercar a la enseñanza formal a aquellos futbolistas y exfutbolistas que no han culminado sus cursos de Primaria, Secundaria o UTU.

Por último, Inefop también se comprometerá a asesorar en formación y gestión de empresas a los futbolistas que tuvieron una carrera exitosa, que lograron el pase a Europa o simplemente reunir un capital para invertir, pero que, generalmente, poco saben sobre cómo iniciar y mantener un emprendimiento comercial.

No se formarán grupos especiales de futbolistas sino que los jugadores se integrarán a los cursos o planes disponibles.

Hace bastante tiempo ya que varios integrantes de la Fundación Celeste buscaban una forma de ayudar a los jugadores uruguayos, sin importar la divisional en la que jueguen ni la categoría. Los más jóvenes necesitan estudios; los más veteranos, capacitación; y los que juntaron unas monedas, un poco de orientación para que no caigan en saco roto o se gasten en nafta quemada en auto de lujo.
Inefop capacitó este año a 36.000 personas y "todas las capacitaciones que se ofrecen son a la medida de la persona", dice su director.

El Inefop ofrece gratuitamente en todo el país a desempleados, trabajadores en seguro de paro y en actividad un menú de cursos variados: tutorías individuales y en grupos para Primaria, Secundaria y UTU; electrónica, logística, albañilería, informática, servicios de atención al público, turismo, gestión empresarial y apoyo a emprendimientos específicos, capacitación en maquinaria agrícola y otros asuntos vinculados al agro, entre otros. La oferta de Inefop coincide con la de cientos de institutos.

"Inefop no da cursos, sino que contrata cursos privados o públicos que se dictan en academias, como Bios, o la Universidad Católica", explicó Pereyra a El Observador, y agregó que "el principal proveedor en capacitación de Inefop es la UTU".

"Las modalidades que existen en el liceo no se amoldan a veces a las necesidades del futbolista. Lo que ofrecemos nosotros es muy flexible, es un traje a medida de las personas", agrega Pereyra.

Los integrantes de la Fundación Celeste buscan ser el nexo entre los futbolistas y exfutbolistas uruguayos y este instituto estatal, para que los jugadores puedan reinsertarse cuando llegue la hora del retiro de las canchas.

El retiro, una locura

Jorge Contreras OTV

"Esta es una problemática que va a estar siempre en el fútbol y es que los jugadores cuando terminan necesariamente tienen que entrar al mercado laboral porque no a todos se les da la chance de hacer dinero que les de para solventarse toda la vida", dijo Eguren. "Y si logran hacer dinero, se necesita una formación para gestionar o emprender algún nuevo negocio, un desafío", explica uno de los referentes de la Fundación Celeste.

"El retiro realmente es un momento complicado porque por lo general el fútbol es algo que hicimos toda la vida, desde los cinco o seis años, no solo desde el momento en que sos profesional", agrega.

Este proyecto se gestó en charlas entre los futbolistas que defendieron la camiseta celeste y que, más allá de pensar cómo parar al rival, se acordaron de algunos viejos compañeros.

Como Jorge Contreras, que tiene 42 años y le da la fuerza para seguir. Pero el día que no le de más, ¿qué va a hacer?, se preguntaban los futbolistas.

Además de Eguren, que pasó a integrar el cuerpo técnico de Nacional, dirigido por Martín Lasarte, este año también se retiró Contreras, el célebre golero calvo que voló por última vez en Racing y a quien solían recordar los integrantes de la selección cuando pensaban en cómo podía salir al mercado laboral un hombre que vivió más de tres décadas inmerso en vestuarios y estadios, que entregó su vida al fútbol.

"Yo no me retiré; me retiraron", aclara Contreras a los pocos minutos de comenzar la conversación.

"El Loco", como suelen llamarlo, se siente "orgulloso" de que los privilegiados que vistieron la celeste se acordaran de él.

"Mi idea era retirarme como merecía un jugador de fútbol, dentro de la cancha. El semestre pasado cuando terminó el último partido, me fui de licencia confiado en que podía renovar el contrato por seis meses más pero no fue así. Faltando dos días para empezar a entrenar me comunican que no me van a tener en cuenta", cuenta el golero sin ocultar la angustia que le generó la noticia.

Contreras terminó la escuela pero no siguió con sus estudios. "Yo me escapaba de la escuela para poder entrenar. Capaz que si no hacía eso, no llegaba adonde llegué", recuerda.

El arquero fue compañero de Eguren, en 1998, en la selección uruguaya de la divisional B. Uno de los momentos más difíciles de su extensa carrera lo vivió dos años antes, cuando se desafilió Uruguay Montevideo.

"Tuve que ir a la construcción a trabajar. Trabajé y lo hice con ganas porque tenía que generar plata para traer a casa", cuenta Contreras. "Si ahora tengo que ir a picar piedra, voy a ir a picar piedra", aclara. Sin embargo, se culpa por no haberse formado en otro oficio. "Es culpa mía. Nunca se me dio por hacer un curso de nada", se lamenta.

Su caso no es excepcional. La mayoría no se capacita durante la carrera de futbolista. "Hay muchos jugadores que jugaron muchos años en primera división que están trabajando en la construcción", comenta el golero.

"Yo le di mucho al fútbol pero no hice una diferencia económica. Gracias a Dios me pude comprar mi casa pero hoy la tengo que salir a remar", reconoce.

Contreras está trabajando en Racing como entrenador de goleros de las divisiones inferiores. ¿Extraña ponerse los guantes los fines de semana?. "Soy enfermo del fútbol y extraño como loco. Estoy metido en un gimnasio con el Ratón Herrera todos los días. Los domingos estoy jugando en una liga amateur en el cuadro Tortul del Cerro", comenta.

El golero que durante los 24 años que atajó en primera división se destacó por sus salidas fuera del área a lo René Higuita, se divierte ahora dribleando rivales en la mitad de la cancha."Estoy jugando de ocho", remata.

La clase del maestro

¿Cuánto aportó Óscar Washington Tabárez para que consoliden proyectos como este? "Cuando tienes un líder que de alguna manera baja una línea de cómo hacer y de cómo ser y te traspasa valores, al final todos de algunas manera estamos permeables a esas cosas; y cuando son cosas buenas resulta que uno las termina tomando. A nosotros esa línea que ha bajado nos ha servido de mucho", responde Eguren.

El crecimiento de Inefop y la capacitación para 1.600 presos


Inefop comenzó dando cursos a desempleados y trabajadores en seguro de paro, pero en los últimos años también incorporó a empleados en actividad. Junto a los convenios para culminar los ciclos de formación formal (Primaria, Secundaria y UTU), esto explica el crecimiento en el alcance de Inefop.

En 2014, se capacitaron 18.000 personas; en 2015, 28.000. El director de Inefop, Eduardo Pereyra, estima que este año llegarán a 36.000. Como heredero de la extinta Junta Nacional de Empleo, Inefop se financia a partir del Fondo de Reconversión Laboral, que se nutre del aporte de empresarios, trabajadores y el gobierno.

Al instituto también llegan personas que son derivadas del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

A su vez, las autoridades del instituto firmaron este año un convenio para capacitar a 1.600 personas privadas de libertad. Pereyra explica que los interesados, trabajadores, desempleados, futbolistas o presos encontrarán en Inefop a "un educador que estudiará la trayectoria laboral de la persona, su nivel educativo y sus intereses, y orientará a que la persona pueda encontrar algo que le permita insertarse en el mercado de trabajo".

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