El puerto de Montevideo: motor de desarrollo

El anuncio de Katoen Natie y las empresas uruguayas

Por John Christian Schandy

En los últimos tiempos, los temas relacionados con el puerto de Montevideo han sido motivo de debates e intercambios frecuentes. Esto es positivo siempre y cuando se cumpla con dos condiciones: que los debates se basen en hechos verdaderos y que apunten al beneficio y el desarrollo nacional.

La semana pasada, en su columna de opinión “Las fantasías y la realidad detrás de los anuncios de UPM y Katoen Natie”, Álvaro Diez de Medina realizó una serie de afirmaciones respecto a la actividad portuaria y las empresas uruguayas que considero equivocadas e injustas.

Soy un emprendedor uruguayo, formado en la Universidad de la República, que hace 40 años se dedica a la actividad portuaria y logística en nuestro país y la región. Soy presidente de Schandy, un grupo de empresas referente en la región en la prestación de servicios marítimos, portuarios y logísticos que viene acompañando el desarrollo de las principales inversiones del país. Montecon, operadora en el puerto público de Montevideo, es una de las empresas del grupo y pertenece en 68% a Schandy.

Montecon es una empresa líder en nuestro país. Opera aproximadamente la mitad del volumen del puerto de Montevideo y emplea en forma directa a más de cuatrocientas personas. Se caracteriza por su alto grado de calidad institucional, por su permanente inversión en capacitación y equipamiento y por los importantes hitos en los que fue pionera en nuestro país. Todas sus operaciones y funciones, todos sus sistemas de gestión y sus servicios, tienen la más alta certificación de las correspondientes instituciones nacionales e internacionales y de sus clientes.

El puerto de Montevideo es parte del origen de nuestro país y clave en el desarrollo económico, social y demográfico del Uruguay. Schandy ha sido un actor relevante en ese proceso por 70 años, lo que nos permite tener una perspectiva amplia y un vasto conocimiento para brindar una visión realista e informada de las perspectivas de futuro.

En los últimos 20 años, el puerto de Montevideo experimentó un importante crecimiento. Y esto lo hizo a partir de la aprobación de la ley de Puertos, un proceso en el cual mi empresa y yo jugamos un rol protagónico desde el sector privado, en un profundo compromiso de generar oportunidades de desarrollo e inversión para el país. A partir de allí, el puerto se abrió y aumentó significativamente su actividad, posicionándose como una atractiva opción para la región y el mundo.

En ese contexto, la competencia ha sido fundamental. El funcionamiento simultáneo de empresas privadas internacionales, de un sector público activo en inversiones y esfuerzos, combinado con operadores privados nacionales, que como nosotros invirtieron y tomaron riesgos, ha sido y seguirá siendo la clave del desarrollo de la actividad portuaria del país.

El puerto de Montevideo tiene claras posibilidades de expansión futura. En medio de un complejo y desafiante contexto internacional estas posibilidades dependen de nosotros mismos. Dependen de nuestra capacidad de seguir invirtiendo, incorporando tecnologías, mejorando nuestra productividad y capacitándonos en forma permanente. Si somos capaces de competir en precios, en eficiencia, en confianza y seguridad, tenemos buenas oportunidades de crecimiento.

Lo que no se debería aceptar, es que las empresas extranjeras para instalarse, invertir y arriesgar, exijan monopolios. Y esta posibilidad, que viene amenazando la actividad, sería un grave retroceso.

La ley de Puertos fue un cambio muy positivo que permitió transformaciones de fondo en el desarrollo del puerto y debemos preservar su letra y su espíritu.

Algunas de las declaraciones públicas sobre el tema portuario, que hemos tratado de obviar y soportar en silencio durante mucho tiempo, contienen informaciones equivocadas que hacen tambalear completamente ese espíritu.

En la columna de opinión de referencia se señala y se acusa a nuestra empresa de tener: “tarifas subsidiadas, ventanas de atraque e irregulares derechos de almacenaje”. Nada de eso es cierto. Ningún operador del puerto público tiene ventanas de atraque. Las tarifas son iguales para todos los operadores y se ajustan de acuerdo al criterio de la autoridad portuaria y los derechos de almacenaje se otorgan en todos los casos de acuerdo a las normativas vigentes.

Las actividades logísticas portuarias, a nivel de operadores y también de las grandes empresas navieras de porte mundial, están en permanente cambio. Hubo recientemente importantes ventas y fusiones entre ellas. En el país también se producen cambios de accionistas de grandes empresas: a nivel de la celulosa, de la industria frigorífica, de la generación de energía y en muchos otros sectores. Eso es un rasgo de dinamismo y de confianza en el país, si se venden y se compran empresas, es porque los negocios son atractivos. Lo mismo sucede a nivel internacional, donde es común ver estos cambios sin que se enciendan alarmas pues se trata de simples reordenamientos y movimientos estratégicos que permiten posicionarse mejor ante el mercado y los competidores.

Ni la empresa belga Katoen Natie ni su titular el señor Huts tienen su foco y fortaleza en la actividad operativa portuaria como se menciona en la columna de Diez de Medina. Así lo expresa Katoen Natie claramente en su comunicado donde informa que “… la naturaleza diferente de las áreas clave de TCP y Katoen Natie, la empresa ha tomado la decisión de desprenderse de sus actividades portuarias en Uruguay y reinvertir lo ganado en proyectos estratégicos” y esto lo hace, según agrega, para “enfocarse cada vez más en la logística de valor agregado de alta tecnología e ingeniería aplicada”. Esta es claramente una decisión estratégica y de posicionamiento de mercado, que deja claro además que la experiencia en Uruguay fue muy positiva, cuando titula su comunicado “luego de 16 años de crecimiento espectacular”.

Quiero reiterar y subrayar que el puerto de Montevideo pasó de mover 596.487 teus en el año 2007 a 888.119 en 2016 entre todos los operadores del puerto. Es decir, hemos crecido incluso por encima del incremento acumulado del PIB.

El desarrollo de nuestro país se ha basado en el aporte de inversores tanto extranjeros como nacionales. Calificar al empresariado nacional de “mendicante” es ofensivo, pues la mayoría de quienes integramos esa categoría nunca hemos solicitado dádivas y desarrollamos nuestros negocios legítimamente y con nuestro propio esfuerzo. Asumimos riesgos todos los días en pos del crecimiento del país.

Montecon es una empresa comprometida con Uruguay y seguirá en ese camino, impulsando el comercio exterior y la actividad portuaria como lo ha venido haciendo en las últimas décadas.