El rapto de perros en Montevideo: un delito encubierto

Hurtan más de 300 mascotas por semana y los dueños pagan entre $ 15 mil y $ 50 mil para recuperarlas

A Valentina le costó 27 días y $ 25 mil recuperar a su perro. Su madre lo estaba paseando por una plaza en Carrasco cuando un joven se acercó y le preguntó si podía tocarlo. La mujer le dijo que sí porque nada del hombre le llamó la atención, pero ese fue el primer paso para que su bulldog francés fuera robado, pasara por tres lugares distintos y conviviera casi un mes con diferentes bandas de delincuentes. "Yo no estuve en el enfrentamiento cuando lo encontraron, pero sé que estuvo feo", contó a El Observador Valentina, que perdió y recuperó a su mascota en setiembre de 2014.

Heber pagó $ 50 mil de rescate, pero solo le devolvieron cuatro de los seis perros que le robaron. "A mí se me metieron a las dos de la tarde en mi casa y se llevaron la computadora, la cámara de fotos, plata y los perros", dijo a El Observador. Los delincuentes se hicieron de cuatro bulldogs -una estaba preñada- y dos dogo de burdeos. Las mascotas eran devueltas a medida que Heber conseguía el dinero que le habían pedido y el proceso era siempre igual: se encontraban en un descampado en Malvín Norte, entregaba el efectivo y recibía los animales a cambio. Todo esto le llevó ocho días. "Según ellos, la Policía los tenía tan acorralados que tenían que andar con los perros en un auto porque ya no tenían dónde meterlos", contó. Estos perros fueron robados y recuperados en diciembre de 2014.

Entre 300 y 400 mascotas son hurtadas por semana en Montevideo y Ciudad de la Costa, según dijo a El Observador Marcelo López, el director de SOS Mascota. Esta tienda de servicios de seguridad para animales también ayuda a rastrear mascotas que fueron robadas o extraviadas. "Una solicitud de dinero a cambio de la vida de tu perro no se da acá, eso se da en otros países como España o Colombia", afirmó López. Por lo general, los delincuentes se contactan con las víctimas y les dicen que compraron su mascota, por lo que necesitan que el dueño les devuelva el dinero que gastaron.

"Acá no se habla de secuestro, no se paga un rescate, lo que se da es una gratificación", contó López.
Esta modalidad delictiva encubierta hace que muchas veces la gente no recurra a la ayuda de la Policía, porque prefieren pagar lo que les piden y resolver el problema. "Yo quería mi perro de nuevo, me recorrí todo Montevideo y pagué lo que me pedían. No me importaba nada", sostuvo Valentina. Sin embargo, como ocurre en otros países, lo ideal es no negociar con los delincuentes y asesorarse. "Acá la gente no está acostumbrada a hacer la denuncia, en Europa se recurre a la Policía incluso en caso de extravío", subrayó López.

El papel de las redes sociales

Hace unas semanas a Agustina le robaron su perro en Carrasco. La joven había dejado a su mascota atada a un poste de luz de la calle, hasta que aparecieron dos personas en una moto y se la llevaron. Su bulldog francés estuvo un día con los delincuentes, pero ese tiempo fue suficiente para que le pidieran $15 mil por devolverlo. "Nosotros suponemos que nos contactaron porque habíamos puesto avisos en Facebook y en páginas de perros robados, los pusimos por todos lados. Se difundió pila el mensaje y ahí estaban nuestros números", contó la joven a El Observador. Agustina negoció con los delincuentes y recuperó el animal cerca de Rivera y Bulevar Artigas, en un punto que habían pactado por teléfono.

En tiempos de redes sociales, los dueños escriben en grupos de Facebook que fueron especialmente creados para encontrar a las mascotas. ¿Cómo lo hacen? Suben una foto del animal, detallan en qué zona ocurrió el robo y dan su número de contacto. Estas publicaciones se viralizan rápidamente, los internautas las comparten en sus perfiles y así comienza la búsqueda. "Perros extraviados Montevideo" y "Me perdí, me encontraron" son dos de las más de diez páginas que existen para denunciar robos y extravíos de mascotas en la capital.

Si bien estos grupos son muy efectivos para encontrar a los animales, la desesperación de algunos de los dueños hace que expliciten cuánto piensan dar de recompensa. "Cuando vos pones un valor, salvo que la persona que lo haya encontrado tenga muy buena fe, estás generando expectativas y se termina dando una cacería de brujas", explicó López. Además, puede ocurrir que otros delincuentes roben un perro parecido para obtener el dinero fácilmente. "Hay gente que ofrece US$ 1.000 como recompensa por su mascota, porque pesa el valor afectivo", sostuvo el experto.

Asimismo, López recomendó que no se explicite el nombre de los perros, porque eso ayuda a que los delincuentes puedan someterlos más rápidamente. "El nombre de ninguna mascota se debe publicar, en ningún caso, ya sea de extravío o robo. Si tú publicas el nombre estás facilitándole al delincuente que acostumbre al perro a estar en otro ambiente", subrayó el experto. Sin embargo, la mayoría de las denuncias en los grupos de Facebook comparten el nombre de la mascota.

El rol de la Policía

Una camioneta llegó a la chacra de Yanel en Toledo Chico y se llevó a su dogo de burdeos. La mujer hizo la denuncia enseguida y aunque no tuvo que pagar rescate por el animal, demoró una semana en recuperarlo. Sus vecinos habían visto cómo le robaban su mascota e incluso sabían en dónde la tenía el delincuente, por lo que fue fácil identificarlo. "Hacer la denuncia te sirve de muy poco porque el policía no sale a buscar el perro. Vos te tenes que mover y si sabes que el perro está en algún lado, ellos después van y se fijan", contó Yanel a El Observador. Este animal fue hurtado y recuperado en setiembre de este año.

Las comisarías son las que recepcionan las denuncias y los policías buscan a la mascota en función de la información que brindó su dueño. "Acá se trata de investigar si es de la zona, se sacan testigos del lugar y se empieza a rastrear si alguien lo vio. Pero más que eso no podemos hacer", dijeron a El Observador en la Seccional 10º. Además, explicaron que tienen una cartelera donde ponen fotos de perros extraviados o hurtados y que "no son tantas" las denuncias que reciben. "Generalmente la gente no hace la denuncia, pero pone carteles por todos lados", afirmaron en la Seccional 14º.

El miedo a que maten a la mascota hace que los dueños prefieran manejarse por sí solos, pero eso también determina que se expongan a situaciones que quizás no puedan controlar. "No queríamos poner en riesgo al perro, que se dieran cuenta de que venía la Policía y se fueran y no nos dieran más el perro", dijo Agustina. La joven pagó lo que le pedían por su mascota y aunque había hecho la denuncia, no le comunicó a la Policía cuando fue a buscarla. "Yo entiendo que lo que nosotros hicimos no fue lo que se debería haber hecho –afirmó-, pero tampoco estábamos dispuestos a jugar con la vida del perro".


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