"El reclamo docente es compartible. Nos dejaría mal no cumplir el 6%"

El dirigente comunista y jerarca del gobierno recordó que se trató de un compromiso de campaña
Fue el gran ganador del Congreso del Partido Comunista. El domingo 4, la voz a través del altoparlante anunció que ese primer lugar correspondía a Juan Castillo. Consiguió más adeptos que otros dos pesos pesados en la interna comunista: Oscar Andrade, la cara visible del SUNCA, y Marcelo Abdala, el líder del sindicato de los metalúrgicos.

Fue el más votado en el Congreso del Partido Comunista. ¿Está entre sus intenciones ser el secretario general?
En la previa del congreso no se me pasaba ni por asomo. A la hora de conocer los resultados y con algunas otras conversaciones, estoy abocado a una etapa de reflexionar, escuchar otras opiniones y pensar dónde puedo aportar más. Algo que no pasaba por mis planes comienza a ser ahora algo que estoy analizando. De todas formas, sé que lo tiene que resolver el partido a través de su Comité Central.

¿Es incompatible ser secretario general del Partido Comunista y director nacional del Trabajo?
Yo ya tengo muy poco tiempo. Esto (la Dirección de Trabajo) me ocupa muchas horas. Yo tengo un margen de tiempo y el partido no merece que le den lo que sobre. El partido necesita que se le dedique atención. La figura del secretario general precisa una atención constante en esta etapa de mucho desafío porque es un momento bastante revulsivo de nuestra sociedad en torno a debates como la Rendición de Cuentas, el Presupuesto, la negociación colectiva. Si mis compañeros piensan que puedo aportar desde la secretaría general, acto seguido tienen que saber por boca mía que yo voy a dejar esta responsabilidad. Hay un problema ético.

¿Cómo es la relación del Partido Comunista con el Poder Ejecutivo?
Es buena. Es una relación crítica y autocrítica, no condicionada. Nosotros nos sentimos muy cómodos y lo puedo decir en primera persona porque me tocaba ser miembro de la dirección del partido, siendo también un integrante del Ejecutivo del gobierno. Esto no quiere decir que todo sea en una perfecta y sincronizada armonía, donde todo sea color de rosa. Lo es hasta para discutir y confrontar opiniones sobre lo que los comunistas creemos que debería ser el rumbo que tome nuestro gobierno. Sin embargo, nos sentimos respetados y escuchados.

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¿Cuál debería ser ese rumbo?
Hay una identidad muy grande de los comunistas con formar parte de este gobierno. Hay una expectativa constante de cumplir a rajatabla con el programa que propusimos al electorado.


Uno de los temas de agenda es el conflicto de los docentes de cara a la Rendición de Cuentas que se viene. ¿Qué visión tiene de ese asunto?
El reclamo docente es un reclamo compartible. Viene tratando de que se concrete el famoso 6% del PBI esperado y comprometido por la campaña electoral. Lo dijo y lo repitió el presidente de la República, que espera terminar la gestión con ese porcentaje. Yo no formo parte de la elaboración del borrador de la Rendición de Cuentas pero seguramente vamos a tener que apostar, trabajar y negociar para acercarnos lo más posible a la legítima aspiración que tienen los gremios docentes. Para una fuerza política de izquierda, comprometerse en una campaña electoral es comprometerse a cumplirlo después. Nos dejaría mal a todas las partes si después no cumplimos con eso, al menos sin debate, sin discusión, sin explicar. Si no se puede, ¿por qué no se puede y cuáles pueden ser las alternativas? Eso debe ser parte de una discusión que tengamos que dar de frente y mano con los gremios docentes.

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