El reencuentro entre Aemilius y el papa: “¡Jorge, soy Gonzalo. Estoy acá!”

El sacerdote uruguayo y el exarzobispo de Buenos Aires son amigos desde hace tiempo. El primero tiene al segundo como "referente". Este domingo el papa lo distinguió por su labor al frente del liceo Jubliar

Este domingo el papa Francisco felicitó la labor que el liceo Jubilar realiza con los jóvenes de bajos recursos en Montevideo y saludó especialmente a su exdirector el padre Gonzalo Aemilius (33), quien se encuentra por estos días en Roma.

Pero el joven sacerdote uruguayo lejos de llenarse de vanidad, aseguró que el gesto del sumo pontífice lo hizo sentirse “muy chiquito”. “Es algo que no esperaba, que ha cambiado el panorama de mi vida por completo”, aseguró en declaraciones a radio Sarandí.

Más temprano en conversación con El Espectador, aseguró que en ese momento sintió “una gran emoción”. “Jorge (Bergoglio), el papa es una persona con quien tengo un vínculo de amistad desde hace muchos años. Ese amigo ahora es papa, ese vínculo de amistad que me hizo tenerlo como referente ahora se transforma en emoción y ese abrazo que me dio fue el mismo que me dio como cardenal, lo que marca que no ha dejado de ser quien es”, subrayó.

Esta emoción se suma la que sintió cuando el martes pasada, el arzobispo de Buenos Aires, su amigo se convirtió en el papa Francisco. La noticia me generó “sensaciones encontradas”. “El mundo ganó un pastorazo. (Estoy) feliz por la Iglesia, pero triste por mi que perdí a ese referente tan cercano”, señaló Aemilius a El Espectador.

“Quiero presentarles a un sacerdote que viene de lejos, un sacerdote que ha trabajado durante mucho tiempo con niños de la calle, y con adictos a las drogas. Para ellos abrió una escuela, e hizo muchas cosas para que conozcan a Jesús. Y todos estos chicos y chicas de la calle hoy están trabajando o estudiando. Hoy tienen la capacidad de trabajar, creer y amar a Jesús. Le pido a Gonzalo que venga a saludar.  Recen por él. Trabaja en Uruguay. Es el fundador del Liceo Jubilar Juan Pablo II: él ha hecho ese trabajo. No sé cómo llegó aquí hoy: pero voy a averiguarlo. Gracias. Oremos por él”, dijo este domingo el papa durante la celebración de la misa en la basílica Santa Ana.

Aemilius manifestó que este reconocimiento “vale para pensar que las ideologías no nos deben separar sino que el objetivo nos debe unir”. Este “espaldarazo” que recibió el liceo Jubilar “nos debe abrir la cabeza de que hay muchas oportunidades. Las ideologías nos separan, lo importante no es quien lo hace sino darles oportunidades a los chicos. La ideología no nos puede privar de brindarle a nuestros hijos lo que ellos se merecen”, sentenció.

Al mismo tiempo, expresó que con este reconocimiento, el papa da señales de que “la educación es la herramienta para terminar con las desigualdades. El sabe que actualmente en estos lugares se generan más brechas que oportunidades”.

Una amistad de años
“Conocí al papa Francisco desde que era seminarista. Cuando empezó el liceo Jubilar se interesó (por la iniciativa) y quiso saber sobre él. Del Jubilar se pasó a esa experiencia donde él se transformó en un referente muy grande para mí. Es alguien a quien quiero mucho y tuve el privilegio de ser guiado por él en ese proceso”, contó Aemilius en radio Sarandí.

A El Espectador señaló que cuando Bergoglio se fue al cónclave, el prometió que si era electo papa, viajaría a Roma. “No lo esperaba, lo dije por decirlo. Es más con Bergoglio teníamos cosas para hacer post Pascuas”, adelantó.

Fue así que su familia – consciente de la profunda amistad que los une - le regaló el pasaje para viajar a Roma y saludar a Francisco. El encuentro con él fue fortuito. Paseaba Aemilius por el Vaticano, cuando pasó por al basílica de Santa Ana. Allí vio que estaban los cardenales y entonces se enteró que el papa estaba por llegar. “Había un vallado de 10 metros y estaba lleno de gente. Pero en un momento la gente se corrió para saludar al papa y entonces quedé sobre el vallado y le grité: Jorge soy Gonzalo, estoy acá. El me dijo: Vení, pasa. Y cuando me saludó lo primero que me dijo fue: Te estuve llamando ayer y no me atendiste. Es que no atiendo el celular cuando es una llamada desconocida”, le contestó Aemilius.

“Yo soy una anécdota en todo esto. Lo increíble es tener este papa”, continuó. “He confrontado con él mi estilo de ser cura y él me ha ayudado con todo. Es una persona de profunda compasión y de profunda cercanía con la gente”, destacó. En este sentido, contó el dolor de los que trabajaban con el en Buenos Aires. “Los llamé para felicitarlos y lloraban. Me decían: Perdimos a un padre. ¡Lloraban porque perdieron a su papá! Eso es impresionante, pero es verdad: los curas somos padres. Y estoy seguro que él va a seguir ese camino también ahora”, expresó.

El cambio que promueve Francisco
La reforma que propone el papa no es otra que la del cambio interior de cada uno, apuntó Aemilius. “No hay mayor reforma en la vida que (el hecho de que) cada uno de nosotros empecemos a ser más personas. Todos pensamos en cambios, pero pensamos que los tienen que hacer los otros, pero el gran cambio que Francisco nos invita a hacer es cambiar cada uno. Si pensamos que viene de afuera, estamos muertos”, subrayó.

“Él (el papa) no le pide a los otros que cambien. La mejor palabra de él para decirnos que hay que cambiar es su propia forma de vida. Eso es lo que nos tiene que llevar a confrontarnos”, aseguró el sacerdote uruguayo en Sarandí.

“En Roma lo aman. Qué hermoso si así como a Juan XXIII le decían el ‘papa bueno’, a él le digan el ‘papa padre’”, expresó en referencia a su cercanía con la gente. Consultado sobre el carácter fuerte que caracteriza a Francisco, Aemilius manifestó: “No confundamos paternidad con chotez. Tu como padre querés de tus hijos lo mejor y les exigis”.

El mensaje que está dando Francisco “nos tiene que llevar a pensar que Dios es el gran cómplice del ser humano para soñar. Es hora de mostrar un Dios menos juez y más padre, padre cómplice de nuestras miserias para descubrir nuestras grandezas. Un Dios que se vuelve misericordia”, apuntó en radio El Espectador.

Ofrecimiento papal y su distanciamiento del Jubilar
Aemilius negó que el papa le haya realizado algún tipo de ofrecimiento, como trascendió en las últimas horas en Uruguay. “No me hizo ningún ofrecimiento. Yo siempre quise y admiré a Jorge. Mi compromiso con él es estar en las buenas y en las malas. Rezar por él”, aseguró.

“Se dicen unos cuantos bolazos en Montevideo. Fue el encuentro de dos amigos que se abrazan, que festejan, se ríen  y lloran. Como cuando tu te encontrás con un amigo al que le pasó algo espectacular”, explicó el cura.

Respecto a su alejamiento del liceo Jubilar, Aemilius, uno de sus fundadores, manifestó: “A los curas nos asignan misiones. Hacía nueve años que estaba en el liceo Jubilar y Cotugno consideró oportuno mi traslado”.

“Y yo estoy consagrado a Dios. Hubiera sido un mal papá si criaba a mi hijo para vivir solo de mí. Los cambios son necesarios, son buenos. Los cambios son una de las cosas más importantes del ser humano”, apuntó y agregó: “Este cambio me ayudó a renovarme porque tanto tiempo en un lugar, uno termina jugando de taquito, aunque en la educación, uno nunca juega de taquito. Pero yo no me caso con el lugar. Acá lo importante son los chicos. Ahora estoy aprendiendo a ser cura desde otro lugar para servir mejor”.

El exdirector del liceo Jubilar se refirió también a los rumores que generó su traslado a Puntas de Manga y al respecto afirmó: “Yo entiendo que todo el mundo cuestione, pero todas esas energías que uno pone en cuestionar, las tenemos que poner en construir. Uruguay necesita tanta gente que colabore. Hay tantas cosas para hacer. Lo importante es la gente que tengo enfrente. Mi consagración a Dios es a través de la gente”, subrayó.


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