​El regreso de Beremís, el hombre que calculaba

La polémica por la manipulación de números sobre la carga impositiva
Beremís Samir y su amigo viajaban en camello hacia Bagdad, cuando se encontraron con tres hombres que discutían junto a un lote de 35 camellos y se interesaron por su problema. Uno de ellos explicó que eran tres hermanos que habían recibido una herencia de su padre, que dejó la mitad de los camellos para el mayor, una tercera parte para el hijo del medio y una novena parte para el más chico.

"A cada división que uno propone, protestan los otros dos, pues la mitad de 35 es 17 y medio y ninguna cuenta da justo", dijo el hermano mayor.

"Me encargaré de hacer con justicia esa división si me permitís que junte a los 35 camellos de la herencia, este hermoso animal que hasta aquí nos trajo en buena hora", dijo Samir.

Con la cantidad de 36 camellos para dividir, al mayor le tocaban 18 en lugar de 17 y medio, y salía beneficiado, igual que el del medio que pasaba a recibir 12 en lugar de 11 y pico; y también del hermano menor que obtuvo 4, en lugar de tres animales y partes de otro.

"De los 36 camellos sobran, por lo tanto, dos (18+12+4=34) ; uno pertenece a mi amigo el bagdalí (que se lo había tomado para lograr la suma de 36) y el otro me toca a mí, por haber resuelto a satisfacción de todos, el difícil problema de la herencia".

La historia relatada por Julio César de Mello Souza (1895-1974) con el seudónimo de Malba Tahan en el libro "El hombre que calculaba", es un buen ejemplo de manipulación de números: los hermanos quedaron contentos creyendo que habían ganado, cuando en realidad perdieron un camello que les pertenecía.

Habían estado tan obsesionados por la división, que se olvidaron de sumar.
El debate político tiene larga historia de "piruetas aritméticas", a veces utilizadas por error o ignorancia, y otras por intención de sacar partido usando estadísticas caprichosamente distorsionadas.

Un video que días atrás divulgó el conductor del Partido de la Gente, Edgardo Novick, sobre la carga tributaria, ha disparado un debate sobre manipulación de datos. El dirigente lo hizo para criticar al Frente Amplio por las propuestas de varios sectores de la coalición de aumentar impuestos y en el spot afirma que para el caso de un trabajador con un sueldo bruto de $ 50.000, el Estado se le queda con 68% del sueldo líquido, por concepto de impuestos.

El desarrollo de los cálculos es un disparate sin pies ni cabeza. Si fuera algo exagerado, o un problema de redondeo, o una simplificación para hacer entendible una operación compleja, podría discutirse sobre la conveniencia de ejemplo. Pero ni puede analizarse: choca contra el encuadre económico, y además incurre en lo ridículo.

La reacción de algunos frenteamplistas fue furiosa en redes sociales, ese micro clima que se ve invadido por intolerancia, agresividad, patoterismo y ordinariez. Muchos salieron a pinchar a algún técnico que se ha presentado como asesor de Novick para que se expidiera sobre el razonamiento.
Otros, en una reacción más responsable, salieron al cruce del spot con intentos de explicación del tema, pero fueron confusos en la respuesta; mezclaron otros temas para destacar la suba salarial y terminaron envueltos en una maraña numérica que no logró aclarar el asunto.

Y mientras el cruce de fuegos de artificio se produce a través de redes y medios, el Frente Amplio terminó este viernes 3 la primera etapa de su discusión sobre diseños presupuestal para 2018-2020, lo que reabre el debate sobre peso del Estado, gastos e ingresos.

Aunque el presidente Tabaré Vázquez y el ministro de Economía, Danilo Astori no quieran reabrir la puerta a los grupos del Frente que quieren poner más impuestos o subir algunos vigentes, esa tensión seguirá periódicamente porque hay convicción firme de esos sectores en la necesidad de financiar gasto público con mayor presión tributaria.

La escasez de recursos, la conveniencia de bajar el déficit, el surgimiento de demandas por recursos que siempre parecen justos, la presión que gremios de públicos preparan para la Rendición de Cuentas, todo confluye en una pregunta que siempre sobrevuela al Frente Amplio: ¿y por qué no aumentar impuestos a las empresas, a las ganancias de capital y a las familias más ricas?
El gobierno nacional está en otra sintonía y no quiere enredarse en eso.

En tanto, siempre es más fácil enredarse en el spot de Novick, que debatir en serio sobre presión tributaria general y sobre la carga impositiva sobre mano de obra y su impacto en el mercado laboral.
Y eso, como si el candidato del Partido de la Gente fuera el único en incurrir en esa práctica.

El primer documento hecho en este año por la Comisión de Programa del Frente Amplio, incluía en su primera página la propuesta de "Mejora del nivel salarial docente" con la asignación salarial de "media canasta familiar para docente de primer grado". Tanto en sindicatos como en varios grupos de la izquierda, se insiste en ese disparate cósmico de un valor que no existe como tal.

¿Cómo puede ser que pasa el tiempo e insisten en eso, creyendo que el Instituto Nacional de Estadística calcula "cuánto precisa para vivir bien" una familia, y que la mitad de ese valor ronda los 30 mil pesos y pico?

Es una vergüenza que docentes que lideran gremios no sepan ni averiguar de qué se trata lo que repiten como disco rayado, para manipular cifras en una negociación salarial.

Se indignan con la antojadiza matemática de Novick y también incurren en manipulación.
Podrá pasar con camellos, con impuestos, con "canastas", o con lo que sea; pero la manipulación debe rechazarse siempre, sin importa colores partidarios ni intereses de gremios o cámaras. Porque lo rechazable debe ser el método.

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