El regreso de Cristina complica al PJ y favorece a Macri

Ha comenzado a generar consecuencias políticas que afectan la relación de fuerzas tanto en el oficialismo como en la oposición
Por Alberto Valdez, periodista de FM Milenium 106,7 y columnista de Infobae

El regreso de Cristina Fernández de Kirchner al escenario público ha comenzado a generar consecuencias políticas que afectan la relación de fuerzas tanto en el oficialismo como en la oposición. Por ahora la fotografía muestra a la expresidenta jugando a la defensiva para evitar que su situación judicial se complique más y subiéndose al ring para combatir en soledad contra el presidente Mauricio Macri.

Una vez más CFK ha demostrado su fuerte vocación de fighter en la arena política. En su retorno a Buenos Aires exhibió más voluntarismo y entusiasmo que apoyo popular. Pero el liderazgo entre aquellos que la siguen y su reconocida capacidad de comunicación la pusieron nuevamente en el centro de la escena buscando el rol de la jefa de la oposición. De esa manera mata dos pájaros de un tiro: intenta transformarse en una perseguida política frente al avance de los temas de corrupción que la golpean y deja en offside al resto de la oposición, fundamentalmente a los líderes peronistas que ya querían ocupar su rol protagónico llevándose bien con la Casa Rosada.

Con poco ha logrado mucho, dicen en el mundo político argentino. La capacidad de movilización a Comodoro Py no cubrió las expectativas que tenían inicialmente pero tampoco fue un fracaso, en un día de semana laborable. Además ¿que otro dirigente político local, con plata y con micros, está en condiciones de convocar a esa cantidad de gente? Ninguno. Y con eso le basta para dejar desairados a las nuevos referentes del PJ moderado, como el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, o al presidente del bloque de senadores peronistas, Miguel Pichetto.

Hasta el momento, esta nueva situación resulta mucho más favorable para Macri de lo que parece. La presencia activa de CFK garantiza, en primera instancia, que la interna del PJ está lejos de resolverse y no se vislumbra un escenario de unidad. Es decir que es muy probable que el peronismo vaya dividido al proceso electoral del año próximo donde el presidente se juega gran parte de su futuro político, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.

Si bien aún resulta muy prematuro comenzar con las especulaciones parecería que los peronistas no tienen un candidato fuerte y con consenso para competir en el principal distrito del país, donde están obligados a volver a ganar. Ni Daniel Scioli o Florencio Randazzo parecen reunir todos esos requisitos como para encabezar la lista del Frente para la Victoria-PJ. Distinto sería que Cristina decidiera esta vez competir en ese territorio por una banca en el Senado.

En primera instancia parecería que ella no está interesada en exponerse en ese distrito porque tiene más para perder que para ganar. Tendría que enfrentar a Sergio Massa, el hombre que va por una revancha que lo deje bien parado en la previa a las presidenciales de 2019, y al candidato que elija el oficialismo que contará con el apoyo de Macri y de la gobernadora María Eugenia Vidal, que aún exhibe más de un 60% de imagen positiva. Serían tres ofertas fuertes para un escenario electoral donde uno se queda afuera. La primera minoría se queda con dos bancas y el segundo con la tercera en juego. La expresidente correría el riesgo de entrar en tercer lugar y sufrir una derrota humillante porque el voto útil podría ir en su contra y respaldar al que mida segundo.

Si CFK decide no arriesgarse, aún no habría que descartarlo en forma terminante, al peronismo no podría irle mucho mejor y la oposición igual quedaría atomizada. Tampoco las perspectivas son sencillas para Massa, ya que si Macri y Cristina deciden seguir polarizando entre ellos, más allá de los candidatos que pongan, no le queda mucho espacio propio. Tendría que jugar nuevamente a transitar esa imaginaria "avenida del medio" que no le ha dado resultado por la pelea K-anti K. Y parece que esa denominada grieta sigue más vigente que nunca.

Por eso en la Casa Rosada prefieren a Cristina como líder de la oposición pese a que reconocen que cuenta aún con una base electoral solida. Consideran que la expresidenta conserva un piso electoral importante pero un techo bajísimo, no puede crecer mucho más porque más del 50% de la sociedad rechaza su figura y su gestión de gobierno. Dicen que una de las razones por las cuales Scioli no pude crecer electoralmente fue por estar cerca de la expresidenta y sus eternas cadenas nacionales. Pronostican que con su presencia activa Cambiemos se asegura un "voto útil" de gente que puede no estar muy conforme con Macri pero no quiere que vuelva ella.

De todas formas, esta es la fotografía del corto plazo que genera esta coyuntura. Pero todo está por verse: mucho va a depender de la marcha de la economía real y de la inflación. Si en el segundo semestre bajan los precios y cambian las perspectivas el oficialismo tiene serías chances de llegar bien al proceso electoral. Pero si no mejora el poder adquisitivo y el humor de la sociedad las cosas serán mucho más complicadas para el presidente, abriendo un escenario con varios interrogantes.

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