El regreso del mejor Murakami

El elefante desaparece, del japonés, reúne diecisiete relatos de distintas épocas que tienen en común la sencillez y que demuestran tanto su escritura sobresaliente como algunos de sus puntos bajos
Burlarse de Murakami se ha vuelto un lugar común tanto fuera como dentro de Japón. Cuando no es por su eterna candidatura al premio Nobel de Literatura, es por su marcada inclinación a venerar todo lo occidental. Cuando no es su snobismo, es su mirada de perro triste. Que no es Mishima, que no le llega a los zapatos a Akutagawa, que es un escritor mediocre inflado por las editoriales, que borra con el codo lo que escribe con la mano.

A estos reproches Murakami responde siempre con un nuevo libro que una enorme legión de seguidores en todo el mundo compra sin rechistar. Y es que se trata, vaya a saber por qué, de un escritor que divide las aguas como ninguno: se lo ama o se lo detesta.

La verdad, como casi siempre, está en el término medio: el japonés no es un escritor maravilloso ni tampoco un desastre, como lo demuestra en El elefante desaparece, un libro que reúne diecisiete relatos entre los que se pueden encontrar muchas piezas estupendas y algún que otro mamarracho.
Murakami ha dicho en más de una ocasión que escribir novelas le suponen un reto mientras que escribir cuentos le resulta un placer. El lector puede encontrar rastros de esa felicidad en estos relatos eclécticos pero con vasos comunicantes, que condensan el universo del autor.

Una de las principales virtudes del libro es que los defectos más evidentes de la literatura de Murakami (cierta tendencia a la cursilería, repetición de los temas, constantes referencias musicales) están minimizados, cuando no ausentes. Sin esas piedras en el camino los relatos ganan en intensidad y vértigo, algo no muy común en el japonés.

Es curioso ver que a pesar de que los cuentos son de distinta época parecen escritos como si no hubiera diferencias sustanciales entre el hombre joven que escribió algunos y el veterano que escribió otros.

El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes, el primer relato, está magníficamente escrito y es de los mejores del libro, más allá de su argumento. Un hombre desempleado al que su esposa mantiene intenta entender qué le pasó a su vida mientras hace las tareas domésticas. Dos llamadas telefónicas alteran su vida: su mujer le ordena buscar al gato que se ha perdido y una desconocida que dice saber quién es él intenta seducirlo.

Igual de buenos son Nuevo ataque a la panadería, donde un matrimonio hambriento decide asaltar por la noche un McDonald's y Lederhosen, que relata como la compra de un short alemán en el extranjero deviene en un divorcio muy violento.
También sobresale Sueño, uno de los cuentos más extensos del volumen, donde una mujer casada que comienza a sufrir insomnio, descubre que detrás de ése tormento puede haber una oportunidad para volver a recuperar un espacio personal que ha cedido por las convenciones sociales y la familia.
Hay relatos serios pero también los hay divertidos como El comunicado del canguro, una historia delirante en la que una carta de reclamación por un producto entregado equivocadamente da paso a una respuesta formal que termina siendo un gran monólogo amoroso donde los canguros son lo de menos.

También hay espacio para un par de miniaturas surrealistas, El enananito bailarín y El pequeño monstruo verde, donde el autor mezcla con mucha elegancia lo real con lo onírico. Y algún relato de neto corte poético como Sobre el encuentro con una chica cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril, que a pesar de su título tremebundo es una pieza de exquisita sensibilidad.
En general muy bien escrito, El elefante desaparece registra las múltiples posibilidades de una voz narradora y es por lejos de lo mejor que ha publicado últimamente Haruki Murakami.

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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli