El relato de uruguayos en Olavarría: mucho pogo y poco espacio para respirar

El caos era lo esperable, según algunos espectadores; hubo dos muertos

Aunque estaba previsto que el recital del Indio Solari comenzara a las 21:30, a las 11 de la mañana del sábado, Pablo Gómez y un grupo de 13 amigos que habían ido desde Uruguay ya se disponían a entrar al predio La Colmena, en Olavarría. "Estudiamos las rutas y fuimos muy temprano", dijo a El Observador. Su idea era justamente poder evitar la llegada de la multitud, porque sabían que iba a ser caótica.

Siempre multitudinarios, esta vez con unos 300 mil asistentes, varios consultados por El Observador aseguraron que los recitales del Indio Solari suelen ser caóticos. De hecho, muchos se enteraron de la tragedia que causó dos muertes una vez terminado el espectáculo.

La entrada, dijo Gómez, se veía organizada. Había gente de seguridad, muchos baños y también locales de comida y bebida. "El tema fue que fue más gente de la esperada", aseguró. Eso, afirmó, sucede en todos los recitales y los tickets de entrada se piden hasta determinado punto, y luego se abandona porque "las mareas de gente" hacen que sea imposible.

"Realmente estaba lleno, lleno, no entraba más gente por ningún lado. No había como desagotar", dijo Gómez a El Observador. Si bien no estaba dentro del pogo, él y su grupo de amigos se ubicaron en una zona cercana al escenario. Era tal la cantidad de personas, que no había forma de poder "achicar un poco", o sea, respirar, dijo.

"En un momento nos quisimos correr para el costado, pero igual seguíamos cayendo en la misma", agregó. En otros recitales, con predios más amplios, dijo, había posibilidad de desagotar en los costados, pero en La Colmena era imposible y no había cómo salir de la masa de gente.

Tanto fue así, que tres veces el Indio Solari debió para el recital. La primera vez el show estuvo en espera por unos 15 minutos, dijo otro de los asistentes, que prefirió no dar su nombre. Él estaba sin embargo alejado del escenario, en un punto medio del predio, y más allá de los cortes en el show, no se enteró de que hubiera una avalancha. Cuando el Indio pidió que dieran pasos para atrás, en la zona en la que se encontraba todos lo hicieron, dijo.

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Gómez, que sí estaba cerca, explicó que cuando se paró el toque por primera vez, después de la tercera canción, se veía que había "relajo", que varios estaba caídos y que "el malón los pasaba por arriba". El Indio Solari, contó, pedía que los ayudaran a levantarse y luego siguió con el recital. Pasados otros dos temas, debió cortar nuevamente, y luego una tercera vez.

"Lo que hacía era, entre tema y tema, dejar un espacio. En general toca 25 temas, esta vuelta tocó 18, y debe haber sacado los más complicados porque no se controlaba la cosa", agregó, en referencia a que dejó fuera de la lista a sus mayores éxitos.

Otro de los problemas, dijo el uruguayo presente, fue la salida. Si bien él no estuvo dentro del "embudo", aseguró que esto se produjo al salir desde el predio a la calle. En su caso, en vez de intentar salir por la puerta principal, esperó a que se abriera una puerta en el costado, y no tuvo inconvenientes. Tampoco se trancaron en la carretera, como sucedió con parte de los asistentes, y el domingo temprano ya estaban de vuelta en Uruguay.

Lo mismo aseguró Joaquín, otro de los uruguayos que fue al recital. "Ya sabía que me tenía que ir a un costado y esperar que uno rompa una pared", explicó. En su caso, a los 20 minutos de terminado el recital ya estaba afuera.

"Con la experiencia de conciertos anteriores ya sabía qué esperar y no fue nada que no haya pasado antes", dijo sobre el concierto. Muchos se fueron pensando que había sido un concierto como cualquier otro.


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