El reloj de 24 avanza de nuevo

Esta noche a las 22 se estrena 24: Legacy, una versión con nuevos protagonistas
Una frase popular estadounidense dice: "Si no está roto, no lo arregles". Ese dicho puede aplicarse a 24: Legacy, la nueva temporada de la serie 24 que funciona tanto como secuela de las aventuras del agente Jack Bauer como un nuevo comienzo para su narrativa, ya que instaura a una nueva galería de protagonistas. Esa es sin embargo la única novedad, ya que por lo demás, la serie es idéntica en temática, fórmula narrativa y estética.

Durante años, 24 fue una serie aclamada y premiada, y fue una de las más populares entre la audiencia de Estados Unidos y el mundo con esta historia que seguía a Bauer mientras disparaba, torturaba y lanzaba líneas cool contra sus enemigos, como una suerte de James Bond (quizás las iniciales no sean casualidad) estadounidense post 11 de setiembre.

Pero ahora Bauer ya no está, y su lugar lo toma Eric Carter, un exagente especial que tras su vuelta a casa ve como un grupo de yihadistas lo persiguen a él y a su antiguo equipo en busca de un pendrive con información sobre los agentes ocultos que los terroristas tienen en Estados Unidos, y que uno de sus colegas robó de Afganistán sin saberlo.

Carter, interpretado por Corey Hawkins (Letras explícitas: Straight Outta Compton) es un tipo duro, como Bauer, pero se lo nota más inseguro que a su predecesor, algo que también se debe a que es un personaje más joven e inexperiente, algo que se seguramente irá cambiando con el correr de los episodios.

Si bien Legacy está ambientada en el mismo mundo que el resto de 24, ninguno de los personajes anteriores regresa, con la excepción ya confirmada de Tony Almeida, un antiguo villano. Kiefer Sutherland, quien encarnó a Bauer durante toda la saga, no ha descartado una aparición, aunque por lo pronto se contenta con el rol de productor ejecutivo.

A pesar de la galería de nuevos personajes, las estructuras siguen siendo las mismas. Carter trabajó para la ficticia CTU (Counter Terrorist Unit), en la que tiene como contacto a Rebecca Ingram (Miranda Otto), su antigua jefa, quien lo ayuda en su nueva e inesperada misión arriesgándose a molestar a sus sucesores en la agencia, ya que ella ya no la dirige.

Ingram es además la esposa del senador John Donovan, un candidato presidencial en plena campaña, que debe lidiar con una posible infiltrada terrorista en su equipo, su jefa de campaña Nilaa Mizrani, combinando como antes las amenzas internas con las extranjeras.

Por otra parte se desarrolla una subtrama en un liceo en el que algunos docentes y alumnos también traman planes peligrosos. Si bien en los primeros dos capítulos no tiene demasiado vínculo con la cacería de Carter (y eso lo hace algo desconectado y poco interesante), es de esperar que más adelante todo converja.

De todos modos, lo principal que se le puede achacar a 24:Legacy, es que no se esfuerza demasiado por innovar y separarse, aunque sea un poco más, de su predecesora. Si bien puede ayudar a que los espectadores veteranos se sientan como en casa, también llama la atención que todo sea igual a la original, desde la temática central hasta el juego de planos simultáneos rodeados por un ruidoso reloj al final y comienzo de cada bloque, una de las señas de identidad más famosas de la serie.

La serie 24 fue hija de su tiempo. Su primer episodio se estrenó en noviembre de 2001, dos meses después de los atentados que pusieron ante todo Estados Unidos al terrorismo islámico como principal amenaza de seguridad. Si bien luego la serie también recorrió otros trayectos, las amenazas islámicas fueron su principal fuente de enemigos. Que 24: Legacy siga ese camino en 2017, mientras Donald Trump niega la entrada a viajeros de países de mayoría musulmana y Estados Unidos debate sobre los extranjeros, puede marcarse como un punto a favor del presidente actual.

En resumen, 24: Legacy es una nueva dosis para los viejos fanáticos. Es una nueva versión entretenida y cargada de adrenalina, pero no es un punto de entrada interesante para nuevos espectadores. Carter es digno heredero, pero Bauer lo hacía mucho mejor.


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