El retorno de los limpiavidrios

Desde 2013 la Justicia recibió 21 denuncias por "solicitud abusiva o con coacción", pero no se llegó a una sentencia de condena
En 2013, ante las denuncias por acciones con violencia o abusivas por parte de algunas personas que limpiaban vidrios de los autos en las esquinas, la Policía realizó un operativo específico con el objetivo de retirarlos de las calles. En un mes se hicieron a través de ese procedimiento 49 controles, se notificó a 58 personas y se realizaron 12 detenciones. Uno de los cruces más señalados por conductores era en aquel entonces el de Bulevar Artigas y Rivera. Desde ese momento muchos dejaron de realizar la actividad, y la presencia de limpiavidrios dejó de ser una constante en cada semáforo. Otros continuaron y por estos días nuevamente su presencia se está haciendo notoria en algunos lugares de la ciudad.

La actividad de limpiar vidrios de vehículos no está prohibida, aunque hubo un intento desde la Junta de Montevideo de hacerlo. De todas formas, sí se penaliza a través de la ley de faltas la "solicitud abusiva con acoso o coacción", dentro de lo que entraría el pedido violento de una propina, por ejemplo, y que abarca también ese tipo de incidentes con cuidacoches.

Si bien en los últimos tres años hubo algunas denuncias por ese artículo –cinco en 2013; 10 en 2014 y seis en el primer semestre de 2015-, en ningún caso se terminó con una sentencia definitiva. Es decir que aunque se prevé una pena de entre 7 y 30 días de trabajo comunitario, ningún limpiavidrios debió cumplir con una condena de ese tipo. Según dijo a El Observador el juez de faltas Jorge Pírez, "lo complejo es muchas veces trabajar con la prueba". Explicó que la actividad no es una falta si no se hace con acoso o coacción y muchas veces "es difícil" citar a la persona denunciada o a la víctima.

Las dificultades del control

Según explicaron a El Observador fuentes del Ministerio del Interior, si bien no se descarta volver a hacer operativos como el de 2013 para desestimular la actividad de los limpiavidrios, la Policía no actúa en esos casos por motu proprio sino que se elabora un operativo a partir de las denuncias. Ese es uno de los problemas para hacer el control, y es que muchas veces los conductores no las hacen.

Así lo explicó el juez Pírez, quien aseguró que una de las dificultades de controlar ese delito es la falta de denuncias. Muchas veces, dijo, la persona opta por no denunciar ya que le resulta más costoso en términos del tiempo que le lleva ir a la seccional, entre otras cosas, que el dinero que pierde. Eso se da sobre todo si se trata de un hecho aislado, lo que hace también difícil ubicar al denunciado y poder citarlo a prestar declaración. El juez recordó un caso en el que se hizo la denuncia y cuando se pudo ubicar a otros testigos para declarar, los limpiavidrios ya se habían retirado de ese lugar.

"Por más de que ando en la calle limpiando vidrios tengo que estar presentable. Porque me considero gente" Michael, limpiavidrios de Carlos María Morales y la rambla portuaria

Por otra parte, el magistrado afirmó que una vez radicada la denuncia también se dificulta el poder reunir más pruebas. Para poder dictar una sentencia es necesario "rodear la situación con algún otro elemento", ya que tampoco es suficiente contar "simplemente con un testimonio aislado", señaló.

Además de la ley de faltas, las normativas departamentales sobre el uso de la calle por los peatones podrían tener incidencia en el control de los limpiavidrios. El digesto establece que no se puede permanecer en la calzada salvo excepciones de emergencia o al bajar de un vehículo, aunque ante la falta de personal de inspección esas normas rara vez se controlan.

El limpiavidrios amigo

Cuando hace tres años Policía de Tránsito comenzó a controlar, algunos limpiavidrios se quejaron y argumentaron trabajar de forma honrada. "Al quedarme sin empleo no pude alquilarme más nada. Mal o bien, con un pesito que otro, yo ayudo ami compañera", contó a El Observador Marcelo, quien trabaja en la esquina de Sarmiento y la Rambla, en el corazón de Parque Rodó. Vive en Paso de la Arena, tiene dos hijas y cuando "anda bien" de dinero las lleva a tomar un helado. "No sé si me observan pero como yo no tengo nada que ocultar..." agregó el trabajador.

Santiago, que se encuentra más próximo a la rambla portuaria, en la esquina de Río Negro, trabaja limpiando vidrios desde hace 15 años y asegura que nunca tuvo un problema con nadie. "Si la gente te ve que venís quemado, no te da un mango. Tenés que ir con la mejor sonrisa. Siempre hablar de algo, tener una convesación y hay gente con la que tengo una amistad", relató. Contó que un hombre le regaló la remera de Defensor Sporting, club del que es fanático.

"Al quedarme sin empleo no pude alquilarme más nada. Mal o bien, con un pesito que otro, yo ayudo a mi compañera" Marcelo, limpiavidrios en Sarmiento y la rambla

Uno de los motivos por los que el Ministerio del Interior había decidido hacer acciones para desincentivar esa actividad era la prevención de situaciones delictivas que tenían lugar a partir de la actividad de algunos limpiavidrios, como los hurtos y las rapiñas. Pero la violencia preocupa también a algunos de los trabajadores que se dedican a esta tarea. "Lo que tiene la calle es que estás expuesto a todo. A enfrentarte con los que andan robando y también con los que rompen los vidrios", dijo Marcelo.

Los trabajadores que hablaron con El Observador defendieron su actividad. Incluso Michael, a quien se conoce con ese nombre por bailar como Michael Jackson antes de comenzar a limpiar los vidrios y trabaja en la esquina de Carlos María Morales y la rambla, dijo enfrentar a los delincuentes. "Yo soy un antichorro, no los dejo robar", afirmó. Aparte de limpiar vidrios también trabaja en el mercado modelo y como clasificador de basura.

Conductores consultados por El Observador manifestaron distintas versiones sobre su experiencia con estos trabajadores. Hay quienes se quejan de las situaciones de prepotencia y de invasión cuando los limpiavidrios prácticamente obligan al conductor a dejarse limpiar el parabrisas. Sin embargo, otros entienden que su actividad es un trabajo como otros y debe respetarse.

Ley de Faltas

Las actividades que conlleven una "solicitud abusiva con acoso o coacción", son penadas a través de la Ley de Faltas, que comenzó a regir en 2013. El texto de la ley, en su artículo 3º expresa que realiza ese tipo de actividades "el que solicitare dinero o cualquier otro bien mediante actitudes coactivas o de acoso u obstaculizando o impidiendo de manera intencional el libre tránsito de personas a pie o en vehículo, por los espacios públicos". Si bien la actividad en sí está permitida, dentro de esa figura, por la que la persona puede ser penada con entre 7 a 30 días de trabajo comunitario, entran por ejemplo los casos de limpiavidrios o cuidacoches que piden propina de forma abusiva o con violencia.

Potestad policial

Entre las atribuciones de la Policía, determinadas en el artículo 4 de la Ley Orgánica Policial, se encuentran los cometidos de "prevenir la comisión de los delitos y las faltas establecidos en el Código Penal y en las leyes especiales, así como las contravenciones administrativas para las cuales se haya dispuesto su intervención"; y de "reprimir las conductas que constituyan delitos y faltas". Así, en 2013 se inició un operativo especial para retirar a los limpiavidrios de las calles. En ese entonces se realizó en un mes 49 controles, se notificó a 58 personas y hubo 12 detenciones.

"Se trata de rodear la situación con algún otro elemento, pero a veces es muy difícil si hay simplemente un testimonio aislado poder proceder con la falta" Jorge Pírez, juez de Faltas

Control

En 2012, la Junta de Montevideo puso a consideración un proyecto de decreto para prohibir "cualquier tipo de oferta de servicios, en especial la limpieza de vidrios de vehículos en todos los cruces con semáforos de la ciudad". Sin embargo, luego de estdiar la propuesta durante meses, una comisión especial determinó que la prohibición no correspondía y realizó una serie de recomendaciones a la comuna. La Junta pedía entonces buscar "mecanismos para maximizar los controles" en todos los lugares donde existan limpiavidrios como forma de detectar "de inmediato a aquellos que cumplen su tarea por medio de violencia" o generan problemas en el tránsito. En caso de detectarlo, se pedía a la IMM acudir a la Policía para informar las irregularidades. Por otra parte, se recomendaba "realizar un intenso control a efectos de que ningún niño o adolescente" haga esa tarea.

Sobre los peatones

En 2013, cuando la Jefatura de Policía inició un operativo especial para retirar de las calles a los limpiavidrios, se refería a los artículos 543 y 588 del digesto departamental. Esos artículos regulan lo que puede o no hacer un peatón. El primero de ellos, afirma que los peatones pueden usar la calzada "únicamente" para acceder a un vehículo; para cruzarla; "para circular, cuando no exista acera o banquina transitable"; para solicitar auxilio o para hacer reparaciones de emergencia en los vehículos. De otra manera, "no podrán transitar o permanecer en la calzada". Por otra parte, el artículo 594 afirma que "ningún peatón podrá estar en la calzada con el fin de solicitar transporte o de interpelar a sus conductores". En tanto, el artículo 588, afirma que deben hacer caso a las indicaciones de los reguladores del tránsito.

(Producción: Victoria Píriz)

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