El rey Felipe le pidió al líder del PSOE que sea candidato a presidente de gobierno

El objetivo es garantizar que el país pueda contar en breve con un Ejecutivo

La propuesta del rey Felipe VI de que el socialista Pedro Sánchez sea candidato a presidente del gobierno desbloquea la coyuntura política española sin, a cambio, garantizar que el país pueda contar en breve con un Ejecutivo.

Con noventa de los 350 escaños del Congreso, Pedro Sánchez tiene difícil conseguir una alianza que le lleve al poder debido a que sus dos principales opciones, el izquierdista Podemos (69 escaños) y los liberales de Ciudadanos (40 escaños) se declaran incompatibles cuando se habla de coalición de gobierno.

El presidente en funciones y líder del PP (centroderecha), Mariano Rajoy, constató hoy de nuevo que carece de apoyo alguno que sumar a los 123 escaños que logró en las legislativas del 20 de diciembre.

Por eso el rey ha otorgado a Sánchez la condición de candidato a jefe del Ejecutivo después de que el líder socialista se hubiera ofrecido a serlo en caso de renuncia de Rajoy.

Sánchez, un madrileño de 43 años, es el tercer socialista que aspira al gobierno, tras las etapas de Felipe González (1982-96) y José Luis Rodríguez Zapatero (2004-11).

Para conseguir su objetivo mirará a derecha e izquierda, a Ciudadanos y Podemos especialmente, a los que propone un cambio que deje atrás el período del PP y que se base en políticas que considera reformistas.

Aunque ese mismo término lo emplean Pablo Iglesias (de Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos), la manera de plasmarlo en políticas es diferente, aunque los tres coinciden en medidas para regenerar la política española, afectada por años de casos de corrupción, así como en la necesidad de medidas en favor de la clase media.

Las discrepancias llegan cuando se habla del modelo territorial español, sobre el que Podemos defiende consultas para la autodeterminación de las regiones, lo que rechazan PSOE y Ciudadanos.

Las tres fuerzas son favorables a una reforma de la Constitución, que data de 1978, cuando todavía estaba reciente la dictadura franquista, pero un cambio de calado de esa Carta sólo podría aprobarse con el apoyo expreso del PP, poco favorable a esa opción.

"Pensemos en el bien común de los españoles", dijo hoy Sánchez antes de pedir a los demás partidos que eviten los vetos y dialoguen con lealtad.

Esa misma lealtad podría pedirla Sánchez a algunos de sus correligionarios en el PSOE, incómodos - cuando no abiertamente hostiles - con la perspectiva de un acuerdo con Podemos, que disputa el liderazgo de la izquierda a los socialistas y al que identifican con un riesgo para la unidad de España si insisten en su idea de referendos de autodeterminación.

El PSOE planea abrir mañana mismo los contactos con otras fuerzas y la previsión es que las negociaciones, si van bien, puedan prolongarse al menos un mes, según concretó hoy el candidato.

A ese plazo se unirían las consultas a la militancia que harían PSOE y Podemos y luego la convocatoria del debate de investidura, lo que llevaría al menos a mediados de marzo.

Sin que haya garantías de nuevo gobierno la iniciativa del rey de proponer a Sánchez tiene como resultado desbloquear la situación política, dado que implica que el socialista acudirá al Congreso a someterse a la investidura.

Esa fecha hará que empiecen a correr los plazos de modo que, según la legislación española, si a los dos meses de la primera votación de investidura no se ha elegido un presidente, se disolverá automáticamente el Parlamento y se convocarán nuevos comicios.


Fuente: EFE (por Jesús García Becerril)

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