El teléfono rojo se trasladó de la Casa Blanca a la Trump Tower

El coqueteo del candidato republicano para presidir Estados Unidos con el Kremlin
Donald Trump se esfuerza por negar que tenga algo que ver con Rusia, con su presidente Vladímir Putin o con el escándalo por la filtración de los correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata. Pero acto seguido busca en Moscú un aliado para vencer a la candidata demócrata Hillary Clinton en la carrera por la Presidencia de Estados Unidos.

El mítico teléfono rojo, que comunica al Kremlin con la Casa Blanca y que se hizo archiconocido durante la guerra fría, se trasladó ayer de forma metafórica a la Trump Tower para que el magnate inmobiliario le hiciera un pedido a Putin.
"Rusia, si están escuchando, espero que puedan encontrar los 30 mil correos electrónicos perdidos", dijo Trump en una conferencia de prensa, en relación a los mails que no fueron divulgados por el Departamento de Estado de su país tras el escándalo por el uso del servidor de correo personal de la exsecretaria de Estado para asuntos del gobierno. Clinton ha dicho que los correos que no divulgó eran privados.
Pero además, por las dudas Trump se encargó de defender a Moscú respecto a su participación en la reciente divulgación de 19 mil correos del Comité Nacional Demócrata que mostraron una campaña dentro del partido para minar la candidatura de Bernie Sanders en favor de Clinton.

Trump se preguntó si Rusia tuvo responsabilidad en el hackeo de los mails del Comité Nacional Demócrata. "Nadie sabe en verdad. Probablemente sea China", expresó, aunque sin justificar su afirmación.

Al tiempo que pronunciaba estas palabras, Trump negaba cualquier relación con Putin o Rusia, aunque reveló intenciones de tenerlas como presidente.

"No tengo nada que ver con Putin, nunca hablé con él, no sé nada de él además de que va a respetarme. No creo que Putin tenga algún tipo de respeto por Clinton. Creo que me respeta a mí, y espero llevarme bien con él (...) porque sería genial tener una buena relación con Rusia. Actualmente no tenemos una buena relación", señaló.

La reacción del comando de campaña de Clinton fue inmediata. El asesor demócrata Jack Sullivan condenó las declaraciones del magnate y lo acusó de alentar el espionaje desde el extranjero.
"Debe ser la primera vez que un candidato presidencial activamente impulsa a una potencia extranjera a conducir espionaje contra su oponente político", dijo.
El Kremlin volvió a negar ayer cualquier injerencia en la campaña electoral estadounidense. "El presidente Putin ha dicho varias veces que Rusia no ha interferido nunca y no interferirá en los asuntos internos (de un país), sobre todo en un proceso electoral", dijo el portavoz del gobierno ruso, Dmitri Peskov.

Pero el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no está tan seguro. En una entrevista con la cadena NBC de su país, el mandatario fue interrogado sobre la posibilidad de que estos hilos se tejan desde el Kremlin. "Todo es posible", declaró.
"Los rusos hackean nuestros sistemas. No los del gobierno, pero sí privados. Pero cuáles fueron los motivos de las filtraciones, no lo puedo decir. Lo que sí sé es que Donald Trump ha expresado repetidamente admiración por Vladímir Putin", indicó.
Obama le pidió además a los militantes demócratas que de cara a las elecciones del 8 de noviembre se "mantengan preocupados hasta que todos los votos estén contados". La posibilidad de que Donald Trump sea presidente, algo que era tomado como chiste hasta hace un año, puede ser realidad.

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