El triunfo del teatro uruguayo en el exterior

La directora Marianella Morena construyó una carrera internacional considerable y ahora estrena en el país su última producción
A sus 48 años, la uruguaya Marianella Morena participó en festivales teatrales por toda Latinoamérica, dirigió obras en España y escribió varios textos dramáticos que fueron abordados en países tan disímiles como Estados Unidos, Suiza, Argentina, Italia o Brasil. Esta directora y dramaturga, además, consiguió numerosos premios en el exterior, así como la oportunidad de enseñar sobre su profesión en otras partes del mundo. En el universo del teatro, del que muchas veces es difícil salir del "nicho" local, Morena logró trascender fronteras con su trabajo y encauzar una carrera que se proyecta cada vez más fuera del país.

Pero en estos días su foco está en Montevideo por el estreno de una de sus obras, Rabiosa melancolía, que tuvo su estreno en el Festival Internacional Santiago a Mil en Santiago de Chile y que a fin de mes llega al teatro El Galpón.

Rabiosa melancolía cuenta la historia de tres hermanos que, esperando que su madre regrese de la muerte, reconstruyen las cuatro comidas del día a través de intercambios, canciones y música.

Este último apartado es especialmente importante para Morena, que intenta contar numerosas historias a través de un universo de sonidos especialmente desarrollado y rico.

"Me interesa mucho el espacio sonoro, la sonoridad. Pero más que desde el punto de vista de complementar la escena o de generar un relato paralelo, lo que me gusta es cómo te despega de lo racional. Nosotros tenemos una presencia muy fuerte en nuestro teatro que es la palabra y la organización del relato, del discurso: la gente va y necesita entender qué pasa. Con la música, esa misma persona se relaciona de una manera diferente, se generan diferentes vínculos. Puedo experimentar y desarrollar diferentes mundos, diferentes relatos. Técnicamente hablando, Rabiosa melancolía es casi un musical. Los actores pasan de hablar a cantar, pero es atípico. La creación de la sonoridad y la musicalidad es con la voz y la palabra, y los sonidos con los elementos de la comida, como el ruido de una cuchara", explicó la directora a El Observador.

En Chile, las críticas de la obra apuntaron fundamentalmente a eso: la originalidad del lenguaje que Morena plantea. Con la obra, además, la directora apunta a generar una continuidad experimental justamente vinculada a ese lenguaje, a uno que logre generar una transformación en el espectador. "Si el arte tiene alguna función es aportar un elemento sensible o diferente al que tenés en tu vida cotidiana, pero no solamente como una transformación emocional, sino también convirtiéndose en un espacio de conocimiento para entender un poco mejor la vida", aseguró.

Expandir los límites

Si bien la proyección internacional que disfruta Morena no fue algo programado desde el principio, el inicio de su carrera ya pautó que las fronteras físicas en su vida no iban a estar definidas de antemano. A pocos años de egresar de sus estudios teatrales, ganó una beca que la llevó a Polonia y partir de allí comenzó a viajar permanentemente.
"Si tu horizonte termina donde llega tu mirada, éste empieza a reducirse. Si termina donde termina tu imaginación, no hay barreras", afirmó.

Uno de los grandes posibilitadores de que su trabajo comenzara a verse de manera más regular en el continente europeo fue José Miguel Onaindia, que en 2013 la conectó con quien hoy es su productor en España, Salvador Collado, y que incluyó sus obras en el circuito local del teatro español.

"Vos podés ir a un festival, pero es como una zona franca, y para ingresar a un país tenés que tener un distribuidor, que es quien te genera el nexo con los teatros públicos y gestiona las giras internas", dijo. La primera obra suya que se representó en España fue Las Julietas, a la que le siguieron Antígona Oriental y, más recientemente, No daré hijos, daré versos, obra inspirada en Delmira Agustini.

Esa continua revisión de su trabajo en el exterior le garantiza mayor exposición, pero también le genera el desafío de encontrar elementos nuevos sobre los que trabajar a partir de sus obras. "Trato siempre de mantener un lado salvaje, un lado virgen. No te tiene que condicionar lo que ya sabés y una de mis grandes obsesiones es mantener la línea, la inocencia, la ingenuidad y la avidez por aprender".

Para Morena, los límites tampoco están en la escritura, ya que no se considera únicamente una dramaturga, sino que prefiere asumir que simplemente "escribe".

"La palabra es el infinito, la escritura del lenguaje es el infinito, y transitar por las diferentes escrituras también. A mí cada vez me interesa menos decir que hago dramaturgia. Yo escribo, trabajo con la palabra y a veces la palabra es ubicada en un contexto teatral, pero otras no", indicó.

En ese sentido, Morena ha desarrollado esa herramienta en publicaciones locales como Caras y Caretas, además ser columnista para la revista española Artezblai. A su vez, no descarta incursionar en cine o televisión.

Su agenda para este año está bastante apretada, con producciones que incluyen la escritura de una obra para representar en España, viajes a Perú y a Europa como directora invitada, y la escritura de una obra sobre Carlota Ferreira.

Sin embargo, sus energías están ahora enfocadas en Rabiosa melancolía, que tendrá su estreno el domingo 31 de marzo en El Galpón e irá hasta el 30 de abril, todos los viernes y sábados a las 21 horas y los domingos a las 20, además de una función especial el jueves 27 de abril–. Las entradas están a la venta a $ 350.

Populares de la sección

Acerca del autor