El uruguayo que igualó el récord de los 100 metros llanos

Juan Jacinto López Testa marcó 10.2 en 1947 pero su marca no fue homologada por exceso de viento

Portada de la IAAF, sexto del mundo, en zona de clasificación directa a la Liga de Diamante y cerca de la Continental Cup. Andrés Silva logró todo eso en solo 48.65 segundos.

Fue el sábado pasado en los 400 vallas del Campeonato Panamericano de San Pablo donde alcanzó una marca con signos de imponencia: "La mejor de la historia del atletismo uruguayo", según su entrenador Andrés Barrios.

No hay dudas de la magnitud de la marca ni de la conquista. Es sin dudas la mejor: sexta de la actual temporada, cuarta en el historial sudamericano, récord de Campeonato Iberoamericano, mejor marca técnica del certamen 2014 y récord nacional rebajando una barrera clave en la prueba: los 49 segundos.

Pero en la historia de su atletismo, Uruguay guarda una hazaña inmemorial que tiene nombre y apellido: Juan Jacinto López Testa que el 14 de octubre de 1947 igualó el récord mundial de... ¡100 metros llanos!

Fue por el Campeonato Juan Domingo Perón que se disputó en la pista de Gimnasia y Esgrima de La Plata, según leí en una nota publicada en la sección Campañas de El Observador, firmada por Marcelo Decaux.

El defensor de Stockolmo estampó una marca de 10.2 segundos en la época en que los tiempos se tomaban en forma manual y no electrónica.

El récord era propiedad de una leyenda: Jesse Owens, el hombre que se le rió en la cara -con su actuación en la pista- a las delirantes teorías de la superariordad de la raza de Adolf Hitler, en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Sin embargo, la marca nunca fue homologada. ¿Por qué? Porque entonces ya había comenzado, desde 1938, a regir la norma del viento favorable que no puede superar los 2 metros por segundo.

De todas formas, López Testa derrotó en esa prueba a un gigante de las pistas de aquellos tiempos: el estadounidense Harrison Dillard que en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 fue oro en 100m llanos y 4x100m, repitiendo dos oros en Helsinki 1952, esa vez en 110 vallas y la posta.

Walter Pérez, otro fenómeno de la época de la velocidad uruguaya, me preguntó durante una entrevista que le hice sobre su rica historia: "¿Y para usted quién fue mejor, (Mario) Fayos, López Testa o yo?" Inmediatamente se dio cuenta de que era muy joven para dar una respuesta.

"López Testa tenía una particularidad: solo corría cuando estaba seguro de que iba a ganar", me contó como reflexionando.

Dillard, uno de esos tipos cuyo nombre está inscipto en el firmamento olímpico, lo supo de primera mano. López Testa le dio revancha días después en Montevideo y le volvió a ganar. 

El atletismo uruguayo escribió este tipo de hazañas en el pasado. Y por suerte hay tipos como Andrés Silva que siguen escribiendo páginas para que se recuerden en el futuro.

 


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