El verdadero premio de la paz los sigue eludiendo

Santos gana el Nobel de la Paz con un país dividido
Por Andres Schipani
Financial Times

Cuando Juan Manuel Santos recibió el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en la negociación de un acuerdo de paz para poner fin a la larga guerra de guerrillas en Colombia, él aceptó el premio en nombre de todos sus conciudadanos.

Pero sus palabras ignoran las profundas y amargas divisiones que hay entre esos conciudadanos, que acababan de rechazar el acuerdo de paz con las FARC por una estrecha mayoría en una votación muy reñida durante el plebiscito.

El expresidente Álvaro Uribe, quien encabezó el esfuerzo por vencer el acuerdo, no tardó en desinflar la burbuja de Santos en un mensaje en Twitter: "Felicito al Nobel para Santos y espero que esto nos conduzca a cambiar los acuerdos dañinos para la democracia".

Santos, el segundo colombiano en ganar un Nobel –después de Gabriel García Márquez en literatura–, podría haber recibido el premio unos días después de ratificar el acuerdo de paz. Pero los colombianos rechazaron el acuerdo que ha sido la meta de su presidencia.

Ahora la pregunta es si el premio puede ayudar a Santos a lograr el verdadero premio de la paz.

El comité del Nobel dijo que los esfuerzos del presidente habían "realmente acercado" la posibilidad de una paz permanente; y después de varios intentos fallidos, es verdad. Santos convenció a los guerrilleros marxistas de negociar el fin de una guerra de 52 años.

Hoy, después de cuatro años de negociaciones y a pesar del revés en el plebiscito, Colombia comenzó el proceso catártico de la reconciliación. Las FARC dicen que seguirán buscando alcanzar la paz. Rodrigo Londoño alias Timochenko, su líder, reiteró en Twitter su compromiso: "El único premio al que aspiramos es de la paz con justicia social para Colombia".

Santos dijo que aceptaba este reconocimiento como un "mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos".

Sin embargo, el problema es que muchos colombianos se han mostrado ambivalentes con respecto a un acuerdo que el resto del mundo ha apoyado con entusiasmo. Ellos consideran que el premio Nobel fue otorgado prematuramente.

Uribe argumentó que algunos de los términos del acuerdo de paz no eran suficientemente duros con respecto a la participación en la sociedad de los líderes de la guerrilla, ya que permitían su reintegración en la sociedad y la posibilidad de que pudieran formar un partido político y evitar el encarcelamiento. Él pudo aprovechar los profundos sentimientos de muchos colombianos que odian a las FARC por sus abusos de derechos humanos y su participación en el tráfico de la cocaína.

El plebiscito también ha destacado la desconfianza de los colombianos con respecto a su presidente. Sus críticos dicen que no entiende las preocupaciones del pueblo colombiano y lo acusaron de negociar el acuerdo de paz por una sola razón: ganar el Nobel de la Paz.

Algunos en Colombia, aunque están emocionados con el premio, creen que el comité también debería haber reconocido formalmente a las 8 millones de víctimas de la guerra civil, junto con Timochenko. Aunque todas las partes insisten en trabajar por la paz, muchos temen que no lleguen a un nuevo acuerdo antes de las elecciones de 2018.

Esto tal vez le otorgue el premio de la verdadera paz al próximo presidente. Para Jairo Libreros, un analista de conflictos en Bogotá, el premio "no solo es un mensaje gratificante para los colombianos, es uno que presiona a Uribe y a sus acólitos a sentarse, negociar y sellar un acuerdo que finalmente podrá acabar con este conflicto que ha durado cinco décadas".

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