El vino uruguayo cruza el charco

Industria local busca aprovechar la coyuntura política y económica en Argentina

El argentino es en general un tipo muy nacionalista para con su vino. Y no es para menos: el nivel de los vinos en el país vecino es muy alto y se supera año tras año. En ese contexto, ha sido difícil para las bodegas uruguayas tener presencia en ese mercado, aunque ahora la coyuntura política y económica abra una luz de esperanza. Junto con el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), bodegas uruguayas participaron días pasados de una presentación pública en Buenos Aires. Una feria donde se expusieron vinos y otros productos gourmet, con el fin de darse a conocer e iniciar o cerrar negocios con importadores. La movida forma parte de una estrategia "de nichos" que INAVI y las bodegas piensan continuar durante todo el año 2017, según supo El Observador.

Esa estrategia con Argentina tiene dos grupos de argumentos: objetivos y subjetivos. Los objetivos son, entre otros, el nuevo esquema de precios relativos por la devaluación en Argentina (lo cual da más competitividad a los uruguayos); la flexibilización aduanera que cambió del durísimo régimen de Declaraciones Juradas de Anticipo de Importación a las licencias automáticas y no automáticas (permitido desde que asumió el presidente Mauricio Macri); el aumento de 45% de las importaciones de productos de alto nivel por parte de los argentinos en el primer semestre de 2016; y una recuperación económica proyectada para 2017 de 3,5% del Producto Bruto Interno.

A todo eso, además, se suma una reciente medición del perfil del consumidor argentino de vinos de alta calidad.

Los datos relevados por el Observatorio Vitivinícola Argentino en ese sentido muestran que 7% de los consultados prefiere a la cepa Tannat, luego, claro está, de otras más populares en ese país como Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda.

De todas formas esa preferencia abre un nicho interesante para los uruguayos, que tienen a sus vinos varietales Tannat como principal bandera. Para finalizar la lista de los motivos objetivos se encuentra también un incipiente relacionamiento de bodegas uruguayas con importadores de la vecina orilla.

Luego se encuentran los motivos subjetivos, que si bien son más difícil es de medir y defender, entran en la consideración de las empresas y del INAVI a la hora de decidir la estrategia.

El efecto Mallmann

Los datos de visitantes argentinos a Uruguay son parte de los argumentos subjetivos. Casi 1,6 millones de turistas de ese país llegan cada año y son potenciales consumidores para descubrir los vinos uruguayos, que luego pueden adquirir en su país si lo tienen en la oferta.

También se considera que los argentinos, en general, tienen una alta estima, fidelidad, y un profundo conocimiento de Uruguay y sus productos. A todo eso se suma una conexión gastronómica abanderada por gente muy influyente para los argentinos y sobre todo al público que gusta del buen vino.

En ese plano aparece el afamado chef Francis Mallmann, quien junto a otros discípulos como Fernando Trocca, por ejemplo, difunden las cualidades de los productos uruguayos. Sin ir más lejos, Mallmann es un gran difusor de los vinos uruguayos de la bodega Garzón, propiedad del multimillonario argentino Alejandro Bulgheroni.

A esa lista de argumentos subjetivos se suma la gran colonia de uruguayos que viven en Argentina. De hecho ese país es donde viven más uruguayos en el exterior. Por último opera también el valor de lo novedoso para los argentinos, como puede ser un Tannat uruguayo. Ello va de la mano de tendencias modernas de la gastronomía que requieren de cosas nuevas y removedoras.

Por más pequeño que sea el negocio en términos generales, toda apertura de mercado para bodegas uruguayas es un paso fundamental y puede mover la aguja para las empresas locales. Fuentes del mercado consultadas por El Observador indicaron que hace algunos años, cuando no estaban vigentes las medidas proteccionistas de los gobiernos kirchneristas, Uruguay exportaba cifras relativamente interesantes. Si aquellas cifras se pudieran recuperar, Argentina pasaría a ser el 5to mercado de exportación de Uruguay, con solo un cuarto de millón de dólares. Por eso, cualquier esfuerzo, por más difícil que se presente, es vital praa las bodegas uruguayas que atraviesan un momento complejo desde el punto de vista económico.

El vino, como producto noble, es la defensa que tienen los empresarios para seducir paladares y abrir mercados.


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