Elección que confunde a Europa

Confusión e incertidumbre en Gran Bretaña y Europa continental sobre el futuro del brexit son las consecuencias inmediatas de la pérdida de la mayoría parlamentaria del gobierno conservador de Theresa May
Confusión e incertidumbre en Gran Bretaña y Europa continental sobre el futuro del brexit son las consecuencias inmediatas de la pérdida de la mayoría parlamentaria del gobierno conservador de Theresa May.

A la primera ministra le salió mal su jugada de convocar a elecciones anticipadas para incrementar la mayoría absoluta que tenía en la Cámara de los Comunes, ya que terminó perdiéndola. Su objetivo era ampliar su músculo parlamentario para negociar con mayor autoridad la salida británica de la Unión Europea (UE). Confió en que cuando fijó la elección del jueves las encuestas le daban una cómoda ventaja de hasta 20 puntos sobre el Partido Laborista, la principal fuerza opositora. Pero la sucesión de tres sangrientos atentados terroristas del Estado Islámico disiparon rápidamente esa ventaja, luego de denuncias de ineficiencia en los controles por los organismos de seguridad, lo que le costó perder bancas que ganaron el revitalizado laborismo y el Partido Nacional de Escocia, ambos partidarios de permanecer en la UE.

May queda al frente de un debilitado gobierno en minoría, sin rumbo claro y con la estructura política del país dividida sobre la futura evolución del brexit. Su error electoral repite el que cometió su predecesor David Cameron, cuando convocó innecesariamente al plebiscito ganado por los partidarios de abandonar la UE. Quienes quieren quedarse recuperaron fuerza ahora, lo que pondrá en apuros a May cuando dentro de pocos días Gran Bretaña y la UE inicien dos años de complejas negociaciones para convenir una salida ordenada. El brexit plantea un complejo cúmulo de problemas. El mayor es, como en la mayoría de los divorcios, el dinero.

Si bien Gran Bretaña ahorrará eventualmente fondos al no solventar el presupuesto de la UE, tendrá que pagar alrededor de US$ 100 mil millones por compromisos existentes con el bloque continental. La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron han señalado que los británicos no se han percibido del costo de abandonar la UE. Ambos puntales del bloque continental son además contrarios a un acuerdo comercial favorable a Gran Bretaña, que May ha presentado como uno de sus principales objetivos. Se agregan temas como el futuro de la inmigración, los derechos de los ciudadanos de la UE en Gran Bretaña y de los británicos en el continente y hasta el caso de Irlanda, donde el norte forma parte del Reino Unido mientras la República de Irlanda, en la mayor parte de la isla, sigue como miembro de la UE.

El incierto futuro de Gran Bretaña bajo un gobierno debilitado para enfrentar a la UE tuvo además inmediato efecto adverso dentro del país, con una aguda caída de la libra esterlina y en los mercados de valores. Pero la pesadilla mayor es que nadie parece saber en qué condiciones se instrumentará el brexit, que hasta puede ser causa de otro plebiscito sobre irse o quedarse. La enredada situación fue aptamente descrita por Guy Verhofstadt, exprimer ministro de Bélgica que ahora coordina en el Parlamento Europeo la salida británica de la UE. Comparando lo ocurrido en la elección en Gran Bretaña con la compleja burocracia de la sede de la UE en Bruselas, comentó que hasta ahora "creía que el surrealismo era una invención belga". Si la forma de surrealismo a que se refirió fue inventada en Bruselas, ciertamente parece haberse extendido a Gran Bretaña.

Acerca del autor

El Observador

El Observador