Elegir un presidente, una prueba de fuego para el FA

En el Frente Amplio advierten que pueden quedar en evidencia los problemas de convocatoria de la izquierda

Casi cuatro años pasaron desde el 27 de mayo de 2012 en el que los frenteamplistas eligieron a Mónica Xavier como presidenta de la coalición en unos comicios a los que concurrieron más de 170 mil personas.

Ya en aquel entonces –promediaba el gobierno de José Mujica y la economía todavía volaba- los dirigentes del oficialismo advertían que el desgaste del poder estaba golpeando el interés de los militantes. Y eso que ni siquiera planeaban en el horizonte algunos de los problemas que ahora azotan a la izquierda gobernante.

Pero en las internas de 2006, que ganó Jorge Brovetto, los votantes habían ascendido a 222 mil y, por tanto, seis años después la caída en la participación se estaba haciendo evidente.

Con esos antecedentes, las próximas elecciones presidenciales del Frente Amplio que se realizarán el último domingo de mayo aparecen como una oportunidad –demostrar que la fuerza política sigue despertando interés- pero también como un riesgo -dejar expuesta la molestia de los votantes ante un tercer gobierno de izquierda que atraviesa dificultades diversas.

Le economía en retroceso, la gestión de Ancap en la mira de la oposición, el polémico título de Raúl Sendic y la confusa declaración del Frente Amplio advirtiendo acerca de un acoso opositor y periodístico, son algunos de los asuntos que han causado choques internos y molestias evidentes en muchos frenteamplistas de a pie.

Fuentes de la coalición dijeron a El Observador que en los encuentros que ya han mantenido los postulantes al cargo, y entre los integrantes de la Mesa Política, se discutió acerca de la necesidad de que el último domingo de mayo los votos se acerquen, al menos, a los 130 mil. Los más pesimistas se contentan con superar apenas los 100 mil.

Además, en los comandos de campaña de los candidatos hay inquietud acerca de cómo ponerle interés a la elección sin generar fricciones innecesarias que compliquen aún más el panorama del gobierno.

Después de los comicios internos de 2012, el presidente saliente Jorge Brovetto dijo que no había que alarmarse por la caída en la cantidad de votantes – "es una cifra alta para una fuerza política que sufrió el desgaste de gobernar", dijo- pero otros dirigentes tomaron apunte de la caída en la participación. En aquella elección hubo también cuatro candidatos. Mónica Xavier (Partido Socialista) recogió el 42,97% de las preferencias, le siguió Ernesto Agazzi (MPP) con el 23,98%, tercero entró Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) con el 18,37% y Juan Castillo (Partido Comunista) alcanzó el 15,59% de los votos.

En aquella oportunidad, los afiliados frenteamplistas participaron en mayor cantidad en los barrios costeros y de clase media que en la zonas más humildes del país.

Fuentes del Frente Amplio dijeron a El Observador que esas cifras también son un llamado de atención ya que, suponen, el mayor enojo con la coalición de izquierda puede provenir de los sectores más pudientes y mejor informados.

Y si estos eligen protestar con su ausencia el día de las elecciones, entonces aumentará la posibilidad de que en mayo se obtenga un magro resultado.

Los frenteamplistas consultados descartan que se multiplique el voto en blanco (que siempre fue muy minoritario en las internas de la coalición).

Candidatos

Por otra parte, si en las elecciones participa el núcleo más duro de los militantes de izquierda pueden verse beneficiadas las candidaturas de Sánchez y de Conde, quienes son apoyados por sectores que tienen una fuerte presencia en los comités de base. Sánchez es respaldado por el MPP y la lista 711, y Conde por el Partido Comunista y el PVP.

En ese caso, el más perjudicado será Miranda quien tiene unabiografía militante casi nula y es apoyado por sectores de "opinión" como los que nuclea el Frente Líber Seregni (FLS).

El exdirigente del PVP, Miguel Fernández Galeano, observó esa debilidad en el último número del semanario Voces.

"(Javier Miranda) creo que es un ícono y no mucho más, porque no es laburante, porque no conoce el Frente de adentro. Va a ser un problema, y sin embargo es el que va a representar a todo un ala poderosa que quiere disputar la hegemonía del Frente. Conocer (el Frente) no es solamente haber ido al comité, es conocer la construcción cultural, política e ideológica que es la izquierda. El no la vivió. El Pacha tampoco, pero la ha mamado, y ha estado preocupado por el relato", dijo Fernández Galeano.

Los candidatos acaban de protagonizar un encontronazo con la estructura del Frente Amplio ya que, con matices, los cuatro dijeron tener diferencias con la declaración del Plenario Nacional que acusó a la oposición y a medios de comunicación de afectar la institucionalidad con sus críticas al gobierno.

La presidencia del Frente Amplio está vacante desde la renuncia de Xavier –forzada por el MPP, el PCU y otros sectores que entendían que ese cargo es incompatible con la tarea de legislador. Esa función la asumió el Secretariado Ejecutivo de la coalición pero su labor ha tenido muy poco de ejecutiva debido a su carácter de organismo colegiado.

Los candidatos frenteamplistas acordaron que la campaña electoral interna no solo debe trascurrir en un "clima de total compañerismo" sino que debe servir para recomponer la "fraternidad frenteamplista" que en los últimos meses se ha visto agredida por diversas desavenencias internas.

De ganar, Alejandro Sánchez renunciará a su banca de diputado

Si gana las elecciones internas, Alejandro "Pacha" Sánchez (MPP) renunciará a su banca en la Cámara de Diputados para cumplir con la decisión del Plenario del Frente Amplio de que ambos cargos no son compatibles. Por esa razón renunció la senadora Mónica Xavier a la presidencia del FA pese a que desde el astorismo y el socialismo se sostenía que los cargos no eran incompatibles.

Sánchez cobra unos $40 mil pesos por su función de legislador –el resto del sueldo va para aportes al MPP y al Frente Amplio-. Una cifra similar cobrará como presidente de la coalición ya que es un cargo rentado.

A su vez, si gana las elecciones, Javier Miranda renunciará a su cargo en la secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la República.


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