Elis, la brasileña que abrió el festival

El filme retrata de forma entretenida aunque atropellada la vida de la popular Elis Regina
En Walk Hard: The Dewey Cox Story, una de las parodias humorísticas más acertadas y poco conocidas del cine estadounidense de los últimos 10 años, el actor John C. Reilly y el director Jake Kasdan se burlan de los lugares comunes de las biografías dramáticas sobre músicos, un género que tuvo su máxima exposición con Ray y Johnny & June: pasión y locura. En su escena inicial detrás de un escenario, un manager interrumpe a un técnico que busca la atención del músico protagonista, ya que este debe "pensar en toda su vida antes de tocar".

Es una broma inadvertida aunque efectiva a la hora de resumir el afán del cine por contar la vida y carrera de un artista en una película de dos horas de duración, un desafío difícil hasta para el más habilidoso de los guionistas.

Elis, del director Hugo Prata, logra pasar esa prueba aunque con algunas dificultades en el camino. La película, que no utiliza secuencias retrospectivas, narra cronológicamente la vida de la cantante de música popular brasileña Elis Regina, desde sus primeros pasos profesionales en la década de 1960 hasta su muerte sorpresiva a sus 36 años en 1982.

El largometraje fue el elegido para abrir el domingo el Festival Internacional de Cine de Punta del Este y la selección, a primera vista, fue acertada si se considera que logró la atención y aplausos de un público que se vio entretenido por las casi dos horas de duración del drama biográfico.

Ese recibimiento puede adjudicarse principalmente al protagonismo brindado por la actriz Andréia Horta, quien encarna a la cantante nacida en Porto Alegre desde su llegada como una artista aspirante a la escena nocturna de Río de Janeiro hasta su ascenso –y declive– como una de las cantautoras más populares de la región e impulsora de la llamada música popular brasileña. El movimiento contó entre sus filas con artistas como Chico Buarque, Caetano Veloso y Gilberto Gil, entre otros, cuyos nombres son omitidos o apenas mencionados en el filme para no alejar el foco de la artista.

El relato le brinda a Horta todas las posibilidades de retratar a Regina como intérprete, conductora de televisión, amante y madre de familia en una actuación confiada y cargada de energía. Repleta de escenas musicales, en Elis es difícil no seguir el ritmo de la música de la cantautora, quien se alejó de la bossa nova para popularizar piezas de mayor ritmo y con más inclinaciones al pop de la época. Son contadas las escenas en las que no aparece Horta y no es de extrañar que la cámara no se aleje de ella. Con sonrisas largas de ojos cerrados o arrebatos de furia y desolación en alguna conversación sostenida con los tres hombres que formaron parte de su vida amorosa, la actriz encapsula de manera natural la alegría y desolación de una joven que creció ante la presión de la fama en una época de complejidad política y social para Brasil, un país que vivió bajo una dictadura militar desde 1964 hasta 1985, un período similar a la vida profesional adulta de Regina.

Sin embargo, son temáticas como esa relación entre la actriz y ese gobierno –que la obligó a cantar para una ceremonia oficial, una aparición que fue fuertemente criticada– que dejan entrever la confección de un relato que no termina de encontrar el ritmo necesario para recorrer la vida de Regina de manera armónica.

Con recreaciones históricas de un nivel cinematográfico estupendo y un reparto secundario a la altura de su protagonista –que incluye al actor uruguayo César Troncoso en un papel menor pero carismático–, el ritmo narrativo de Elis se empeña erróneamente en seguir siempre adelante, sumando nuevas relaciones, escenarios y desafíos profesionales y amorosos que por momentos no dejan lugar para la aparición de los demonios personales que persiguieron a la artista hasta el momento de su muerte, ocasionada por un consumo accidental de alcohol y cocaína.

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La actriz Andréia Horta personifica a Elis Regina
La actriz Andréia Horta personifica a Elis Regina

De todas formas, sobran momentos para mantener al espectador cautivo. El pasaje de Regina por los bares nocturnos de variedades y su gira por Europa en donde se ve derrumbada de la emoción al compartir una fecha con Diana Ross, como integrante de The Supremes, son de los momentos más pintorescos, así como cualquier escena dentro de un ensayo o estudio, en donde la actriz, doblando la voz de la verdadera cantante, roba toda la atención del cuadro gracias a su carisma y devoción.

Elis puede verse como un relato dramático que utiliza las posibilidades de la ficción para rendir un tributo necesario a una figura popular para los entusiastas de la música brasileña. En tanto, el futuro estreno en salas uruguayas este año de la película de Prata será una cita recomendable para quienes desconozcan la vida y obra de Regina y deseen sumar una intérprete enérgica y rica en su biblioteca o lista de reproducción predilecta.

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