Empezó el juicio a un exguardián de Auschwitz

Está acusado de "complicidad" en la muerte de al menos 170.000 personas entre enero de 1943 y junio de 1944

El juicio de Reinhold Hanning, de 94 años de edad, quien fuera guardián del campo de concentración de Auschwitz y es acusado de complicidad en la muerte de miles de personas, se inició este jueves en Detmold, en el oeste de Alemania.

Hanning escuchó en silencio el relato de un superviviente del campo en el primer día de audiencia, pero eludió pronunciarse sobre su rol en el Holocausto.

"Tenemos casi la misma edad. Pronto estaremos ambos frente a nuestros últimos jueces" le dijo Leon Schwarzbaum, de 95 años, y lo exhortó explicar porqué 35 miembros de su familia y "millones de judíos, gitanos y otros" fueron exterminados por los nazis.

El exguardián del campo de concentración, cuyo estado de salud le permite solamente dos horas de audiencia por día, está acusado de "complicidad" en la muerte de al menos 170.000 personas entre enero de 1943 y junio de 1944.

Es pasible de ser condenado a entre 3 y 15 años de prisión, una pena esencialmente simbólica dada su edad.

El acusado ingresó dando cortos pasos en la amplia sala de Detmold donde ha sido deslocalizado el juicio debido a la enorme atención mediática que suscita, y al número de partes civiles, unas 40, procedentes de varios países (Canadá, Israel, Hungría).

Escrutado por más de 200 personas, Hanning -viudo desde 2009, exobrero en una fábrica de bicicletas- dejó que sus dos abogados declinaran su identidad, y no desvió la mirada de la mesa instalada frente a él.

Espera "escuchar a los testigos" antes de decidir si toma la palabra, explicó su defensa a la AFP.

Una de las figuras del negacionismo alemán, Ursula Haverbeck, de 87 años, intentó asistir al proceso, pero tras ser abucheada por la gente, fue alejada por la policía.

Recuperar el tiempo perdido

Henning es el tercer acusado de una ola de encausamientos tardíos, iniciada con la condena en 2011 de John Demjanjuk, exguardia de Sobibor, condenado a cinco años de cárcel. Ese juicio, que levantó gran interés, relanzó el rastreo de los últimos nazis, en un intento de recuperar el tiempo perdido tras décadas de letargo judicial.

El año pasado, fue también juzgado Oskar Gröning, excontable de Auschwitz. Otros dos antiguos miembros de las SS serán procesados a fines de febrero en Neubrandenburg (noreste) y luego en abril en Hanau (oeste).

Se trata de reparar in extremis las "carencias de la justicia alemana" recuerda Christoph Heubner, vicepresidente del Comité Internacional Auschwitz.

En efecto, de los 6.500 SS del campo que sobrevivieron a la guerra, menos de 50 han sido condenados, en un ambiente caracterizado en Alemania por el deseo de pasar página, y además debido a la fuerte presencia de exnazis en la magistratura.

"Este juicio debió celebrarse hace 40 o 50 años. Pero nunca es tarde para revivir lo que ocurrió" afirmaba, la víspera del juicio, Justin Sonder, de 90 años, que perdió a 22 miembros de su familia bajo el régimen nazi y fue deportado a los 17 años.

Unos cuarenta supervivientes de la Shoah y descendientes de estos últimos, que harán el viaje desde Israel, Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, se constituyeron en parte civil.

Angela Orosz, jubilada canadiense de origen húngaro, de 71 años, fue uno de los dos bebés que sobrevivió a Auschwitz y testificará para "mantener en vida" la memoria de las víctimas del Holocausto, y porque cree que todo el personal del campo "contribuía a la maquinaria de muerte".

Este proceso supone también, para los supervivientes del Holocausto, una de las últimas oportunidades para "hablar ante un tribunal alemán", indicó este jueves la presidenta Anke Grudda,

No existe ninguna prueba contra Hanning de que haya cometido un acto criminal preciso. Se lo acusa de haber sido parte del "funcionamiento interno" del campo de Auschwitz, en el que fueron exterminadas 1,1 millones de personas, la gran mayoría judíos.

Hanning, un joven obrero que entró en las Waffen SS en julio de 1940, fue transferido a inicios de 1942 a Auschwitz. Fue miembro de las Totenkopf, una unidad de las SS cuya insignia era una calavera, trabajó en el campo de base Auschwitz-I y supervisaba a veces la llegada de prisioneros al campo de Birkenau.


Fuente: AFP

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