Empleo en la construcción cerró su peor semestre en una década

La industria sigue estancada y los agentes no vislumbran una reactivación clara a futuro
Con la probable construcción de la segunda pastera de UPM en Paso de los Toros más lejos en el horizonte, y un segmento de la vivienda que no termina de despegar, la industria de la construcción tiene un panorama incierto sobre su esperada reactivación.
Y uno de los que más lo sufre es el empleo. "Luego de perder casi 26 mil puestos de trabajo en cuatro años, la construcción no se reactiva. Completó en 2017 el peor primer semestre de la década", posteó en su cuenta de Twitter el analista inmobilario, Julio Villamide.
De hecho, la industria de la construcción cerró junio con 45.453 cotizantes registrados ante el BPS, bastante lejos del récord de 72.302 trabajadores de octubre de 2012. Pero además, el último dato confirmó un descenso de unos 3 mil registrados respecto a junio de 2016. Durante el primer semestre la mano de obra formal cayó 10,7% interanual.

La actividad de la construcción descendió de forma ininterrumpida desde el inicio de 2015 hasta el dato del primer trimestre de este año que pautó un quiebre con una recuperación interanual de 0,7% que encendió una luz de esperanza. Sin embargo, ello se derrumbó rápidamente cuando se conoció el dato de crecimiento de 2,8% de la economía en el período abril-junio. Uno de los datos negativos del informe de Cuentas Nacionales que divulgó el Banco Central fue una fuerte contracción en la construcción, que cayó 5,5% en la comparación interanual.

La actividad acusó el impacto en de una segunda caída trimestral consecutiva en la inversión pública –cayó 0,6% en el primer tercio del año respecto a 2016 y 1,4% en el segundo trimestre–.
La privada inversión, en tanto, bajó 25% y 52% en igual comparación.

Pronóstico pesimista

Villamide dijo a El Observador que no se esperan cambios en el nivel de actividad para lo que resta del año. "La obra pública está arrancando, pero con muchas dificultades y el sector privado, tanto en proyectos de inversión como en vivienda promovida, ha venido cayendo", expresó.
Añadió que si bien en Punta del Este hay una buena cantidad de obras con permisos aprobados, prácticamente ninguna de ellas registrará avances significativos en lo que resta de 2017. Por lo expuesto, el asesor inmobiliario indicó que en el escenario actual no se perciben segmentos donde la construcción pueda reactivarse en lo que resta del año. Villamide dijo que la construcción "suele ser el último sector que entra en estancamiento y es el último en entrar en reactivación". Recordó que a fines de 2015 y principios de 2016 "los números de compraventas anualizadas estaban por debajo de la crisis de 2002".

Sin embargo, agregó que la "construcción siguió y recién ahora se está llegando al piso"
En tanto, el último Índice Líder del Centro de Estudio Económicos de la Industria de la Construcción (Ceeic) –divulgado a principios de este mes– mostró que se espera una variación negativa de la actividad para este año. La proyección va en línea con el último dato de Cuentas Nacionales divulgado por el Banco Central (BCU). Tomando como base esos datos, el Ceeic señaló que la retracción estuvo asociada a la menor actividad en construcción de edificios y en obras vinculadas a la generación de energía eólica, las cuales no fueron compensadas por el incremento en la actividad en obras viales y puertos.

Promotores cuestionan criterio al dar beneficio

La Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu) tiene una visión "pesimista" en líneas generales sobre el futuro del segmento de vivienda social producto de los cambios en las reglas de juego que se introdujeron a mediados de 2014 y a principios de este año con la fijación de topes en los precios de venta.

El promotor privado y asesor financiero de Appcu, Alfredo Kaplan, informó a El Observador que durante el quinquenio 2012 a 2016 ingresaron a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) un promedio de 300 unidades por mes para su aprobación. Sin embargo, ese escenario cambió por completo en 2017, cuando entre abril y setiembre apenas ingresaron 54 viviendas por mes en promedio.

Por otro lado, Kaplan cuestionó la "poca uniformidad de criterios" que tuvo el Poder Ejecutivo en 2016 a la hora de ofrecer estímulos para reactivar la construcción, ya que ofreció exoneraciones del impuesto a la renta, Patrimonio y el IVA del costo de construcción a megaproyectos que superaran los US$ 15 millones. "Es un tema de selectividad de políticas, en lo particular, hubiese preferido muchos proyectos medianos y no pocos grandes", afirmó el asesor de la Appcu.

El empresario sostiene que en el futuro no ve "grandes cambios" en la dinámica de la vivienda social (concentrada en pocos jugadores), mientras que en la vivienda tradicional de la franja costera la salida de nuevos proyectos "es inferior al ritmo de hace un par de años". Por ello, no se esperan grandes cambios en la contratación de mano de obra a futuro en este segmento.


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