Emprender desde la ciencia: un claro nicho para la innovación

La incubadora Khem apuesta a captar interesados en lanzarse a la investigación científica como forma de diferenciarse
Por un lado, nanotecnología, biotecnología, sensores, microcapsulación, lipsomas. Por otro, inversión, speech, ronda de negocios, subsidio. El mundo de la ciencia y el mundo de los negocios a simple vista podrían parecer muy distantes entre sí, pero el Parque Científico Tecnológico de Pando (PCTP) y la Incubadora Khem –que funciona en el predio–, logran unirlos en pos de la innovación dentro de una empresa ya existente, o la creación de una nueva compañía que trabaje con ciencia aplicada.

"Tuve que salir de mi zona de confort y aprender de negocios. Si un científico quiere emprender, necesita tener la dualidad de lenguajes; hablar de ciencia y de negocios". Así presentó su experiencia como emprendedora la científica argentina Mirna Sánchez en el workshop regional sobre nanotecnología para emprendedores, organizado por la Incubadora Khem en conjunto con la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN).

Sánchez es co fundadora de 2ML, una startup biotecnológica que se dedica al diseño de materiales para aumentar la productividad de ensayos de laboratorio. Además de contar la trayectoria que la llevó a hacer de su trabajo de doctorado una empresa, la emprendedora repasó algunos tips para los presentes en el evento PCTP, que en su mayoría eran investigadores, químicos o científicos con intenciones de emprender. "Muchas veces los científicos investigan pero eso, ¿alguien lo va a comprar? Esa es una pregunta clave, hacer algo que alguien vaya a comprar después", comentó.

Durante la jornada se expusieron varios casos de éxito de científicos que lograron consolidar su propia empresa y empresarios que buscando la innovación, trabajan codo a codo con investigadores en el desarrollo de nuevos productos. Éste es el caso del empresario argentino Javier Viqueira, presidente de ADOX, dedicada al diseño y desarrollo de soluciones innovadores de software y hardware. "En 2009 empezamos a trabajar en innovación en electrónica en conjunto con investigadores para mejorar los productos que ofrecíamos para la limpieza de hospitales", narró Viqueira, quien añadió la importancia de saber dialogar con los investigadores para entender hacia dónde se apunta.

Potencialidades en Uruguay

Aunque el uso de la la nanotecnología es costoso, es un campo muy vasto en posibilidades y usos, que se utiliza especialmente en la industria y en la medicina y que en Uruguay aún es incipiente. Por esto, la organización de este tipo de actividades como el workshop del PCTP –que reúna a empresarios e investigadores de la región–, se constituye en una puerta que se abre para que el desarrollo de esta ciencia se expanda en Uruguay, según dijo a Café & Negocios la gerenta de la Incubadora Khem, Cristina Montero. "En el Polo Tecnológico de Pando hay una plataforma dedicada a la nanotecnología, tenemos investigadores de la Facultad de Química allí. Queremos mostrar lo que hacemos y ver los posibles caminos para que esta tecnología llegue al mercado", dijo Montero. En la incubadora –que se instaló en el PCTP en 2014 luego que la Facultad de Química le cediera espacio para laboratorios–, cinco empresas de base tecnológica desarrollan sus productos con el asesoramiento, capacitaciones y capital semilla de ANII que la incubadora les otorga. AravanLabs desarrolla productos vinculados a la microbiología; Nanosil ofrece soluciones para solventes orgánicos e hidrocarburos; Siquimia se especializa en la producción de péptidos y moléculas orgánicas complejas; BioNatural produce bebidas nutricionales y Kekule brinda soluciones para la innovación empresarial.

"No se puede cambiar la naturaleza de un científico, que disfruta estar en un laboratorio". Cristina Montero, gerenta de Incubadora Khem.

"A veces un emprendedor tiene una idea pero no tiene la base técnica; por eso es productivo que hable con un investigador y trabajen en conjunto o que el investigador se integre a una empresa", indicó Montero. Respecto a la difusión de las potencialidades de la ciencia para emprendedores y empresarios, reconoció que la comunicación entre los estudiantes de Química y Ciencias es prioridad, al igual que organizar eventos invitando a empresarios de la industria. "Los inversores y los empresarios están acostumbrados a trabajar con las TICs y los resultados se ven rápido. En la ciencia tenemos otros tiempos", dijo.

US$ 25.000 es el subsidio que reciben de ANII los incubados en Khem; científicos consideran que este monto es bajo para “hacer ciencia”.

Antes de instalarse en el Parque, la incubación era virtual y en el caso de que los emprendedores necesitaran un espacio, se llegaba a un acuerdo con algún laboratorio. "Hemos cumplido con los objetivos planteados y la idea es difundir las potencialidades de Khem", señaló Montero.


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