Empuje hacia más comercio

La cambiada situación interna y regional puede ayudar a remover los obstáculos que impiden a Uruguay cerrar TLC por fuera del Mercosur

La cambiada situación interna y regional puede ayudar a remover los obstáculos que hasta ahora le impiden a Uruguay cerrar tratados de libre comercio por fuera del Mercosur. El vicecanciller José Luis Cancela adelantó que el gobierno presionará, en la próxima cumbre del bloque, por una flexibilización del cerrojo comercial impuesto por la cláusula 32. Esta disposición prohíbe a un país miembro acordar TLC sin la autorización de los demás socios. Se utilizó tanto cuando se le permitió a nuestro país concluir un TLC con México como cuando se le impidió seguir igual curso con Estados Unidos, a comienzos de la primera presidencia de Tabaré Vázquez, complementando el freno interno que pusieron sectores del Frente Amplio y el PIT-CNT.

Pero la situación hoy es muy diferente a la de 2006. La economía se estancó virtualmente el año pasado y enfrenta un 2016 igualmente sombrío. Como este panorama amenaza no solo los salarios y empleos sino hasta el futuro electoral del Frente Amplio, es posible que la urgencia de generar actividad a través de más comercio exterior induzca a la central sindical y a los sectores renuentes del oficialismo a deponer sus viejas obstrucciones a TLC, forma idónea de alentar exportaciones. Y en el plano regional, el nuevo gobierno argentino comparte la posición uruguaya, a diferencia de la tranca que imponía el kirchnerismo. Incluso el presidente Mauricio Macri ya ha propuesto buscar un TLC con Estados Unidos. Lo mismo ocurre con Paraguay, en tanto que la despedazada Venezuela ni pincha ni corta. La actitud de Brasil dependerá de la forma y fecha en que salga de su grave crisis económica e institucional.

Cancela explicó que la propuesta uruguaya será que primero se promuevan TLC conjuntos del Mercosur, pero que si no hay acuerdo de todos los países, puedan ser negociados por los socios que así lo quieran. Su anuncio está en línea con reiteradas declaraciones del canciller Rodolfo Nin Novoa, al enfatizar que este tipo de acuerdos es esencial para el futuro uruguayo. Además de apresurar el TLC que se negocia con la Unión Europea (UE) desde hace 15 años, Vázquez y Nin Novoa quieren concretar un acuerdo similar con China, nuestro principal cliente, para no quedar en desventaja ante Australia y Nueva Zelanda. Estos países ya tienen TLC con China, por lo que sus productos ingresarán a ese mercado con arancel cero. Esto les permitirá vender a menor precio, dejando a Uruguay en desventaja competitiva.

Además de la UE y China, están en el horizonte posibles acuerdos similares con Japón y eventualmente Estados Unidos, así como la ampliación del TLC con México e incrementar, de 450 a 2.000, las líneas preferenciales de intercambio con India. Y en un horizonte más lejano se ubica el ingreso al Tratado Transpacífico, una vez que entre en operación dentro de dos años. Aunque los TLC facilitan exportar más, también suponen abrir el mercado interno al ingreso de productos de la otra parte. Pero el impacto adverso que pueda tener es más que contrapesado por las ventajas de multiplicar exportaciones en condiciones competitivas, como parte de un sistema mundial de intercambio que se globaliza a pasos agigantados. Esta realidad debe inducir a quienes todavía objetan la apertura comercial a bajarse de su solitaria carreta y subirse al ómnibus planetario.


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El Observador

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