En 2015 se revirtió la tendencia al alza del precio de la hectárea de tierra

El precio promedio fue de US$ 3.584, representando una caída de 9% respecto a 2015,
El sucesivo incremento del precio de la tierra de uso agropecuario se revirtió en 2015, al caer el precio por hectárea un 9% con relación a 2014, lo cual era previsible se tiene en cuenta la tendencia: entre 2003 y 2008 el aumento fue de 25% a 30% anual, en tanto que entre 2009 y 2014 la suba había sido de entre 5% y 10%.

Esta visión fue destacada a El Observador Agropecuario por el sub director de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Fernando Rincón, quien reseñó algunas facetas que tuvo el mercado durante 2015.

Durante el año pasado se llevaron a cabo 1.245 operaciones de compraventa de tierras, que abarcaron una superficie de 176 mil hectáreas, cifra que similar a 2014. El precio promedio registrado fue de US$ 3.584 por hectárea.

Durante el año pasado también se constató que el mayor descenso del valor promedio ocurrió durante el segundo semestre, donde la merma del precio alcanzó a 8,3%.

Rincón resaltó que es el primer año, desde que se lleva la serie de DIEA, que comenzó en 2002, que ocurre una baja en el precio de la tierra y comentó que, si bien en los últimos dos a tres años había seguido aumentando el precio, lo hizo a tasas menores.

Por ejemplo, entre 2003 y 2008 los aumentos en dólares corrientes se ubicaron en el entorno del 25% al 30% anual y luego, en los últimos tres años anteriores a 2015, el incremento se enlenteció a una suba anual de 5% al 10%.

"De alguna manera el mercado nos venía dando señales de que en cualquier momento podía ocurrir la caída de precios como finalmente sucedió el año pasado con la disminución citada del 9%", dijo Rincón.

Con relación a la superficie anual comercializada de 176 mil hectáreas, hay que recordar que hubo años en que se llegó en la primera década de 2000 a la cifra cercana de 700 mil hectáreas vendidas por año.

Luego se pasó a un plano inferior en 2010, donde se negociaron aproximadamente 300 mil hectáreas anuales, para llegar finalmente a los años 2014 y 2015 donde se vendieron en forma anual unas 176 mil hectáreas.

Por lo tanto, se viene dando una fuerte reducción en la venta de tierras, no solo en la superficie total, sino también en la cantidad de operaciones. En los años de auge se llegó a una cifra en el entorno de 3.000 operaciones, para luego caer a unas 1.250 operaciones, recordó Rincón.

Si bien en la información que maneja DIEA sobre compraventa de tierras no se incluye el uso del suelo, igualmente se pueden estudiar los movimientos de las grandes superficies en base a su padrón, número de Coneat y ubicación. De esa manera se pudo observar que en los años anteriores los grandes movimientos estaban ocurriendo con empresas agrícolas que buscaban escala, ubicación y también los mejores suelos desde el punto de vista productivo.

Pero en los últimos años –y principalmente quedó en evidencia durante 2015– la incidencia de esas empresas no fue tan importante y donde adquieren una mayor importancia en la compraventa de tierras las empresas forestales y ganaderas, y también algunas agrícolas-ganaderas, pero no en las zonas tradicionales del litoral.

La tierra como inversión

Rincón admitió que la tierra se mantiene como un factor de inversión. Un estudio realizado hace algunos años demostraba que no solo el atractivo de la tierra y su aumento de precios estaba explicado por un tema netamente productivo, de rentabilidad y de precios de commodities, sino también que desde 2005 había un aspecto especulativo en las compras de tierras. En estos momentos se puede suponer que ese aspecto no esté tan marcado como en años anteriores.

Otra faceta que marca la baja del precio de la tierra en 2015 es el valor de las materias primas, de la soja principalmente, que llegó a US$ 500 la tonelada en 2008 y hoy se ubica entre US$ 300 y US$ 330 la tonelada y con costos que aún no han bajado, que es lo que el productor está esperando.

Promedios destacados

Los promedios de precios más destacados se registraron en los departamento de mayor potencial productivo, en especial para la agricultura de secano. Se trata de Colonia, con un valor de US$ 7.047 la hectárea; luego Soriano, con US$ 6.287; y Río Negro, con US$ 6.236. El precio mínimo se observó en Artigas con un valor de US$ 1.647.

A su vez, el departamento con mayor cantidad de operaciones fue Canelones, con 132 por un total de 5.249 hectáreas. Sin embargo, la mayor cantidad de hectáreas vendidas se registró en Cerro Largo, donde se comercializaron un total de 18.156 hectáreas en 63 operaciones.


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