En 2035 habrá en Uruguay más personas mayores de 65 años que menores de 14

Las ciudades deberán adaptarse para la nueva realidad que, en términos de gestión pública, está a la vuelta de la esquina
El diseño del transporte público. La estructura de los hogares. Plazas más accesibles. Baños públicos mucho más espaciosos. Esas son solo algunas de las cosas concretas que la sociedad uruguaya deberá cambiar a mediano plazo para adaptarse a la futura realidad sociodemográfica.

El envejecimiento de la población en Uruguay es cada vez más notorio y habrá que tomar medidas para prevenir lo que se viene. Esa es una de esas grandes verdades que cada poco tiempo vuelven a estar fugazmente en la agenda de los medios de comunicación y de los políticos. Pero luego los temas urgentes, los que hacen más ruido, dejan en un segundo plano a ese proceso tan silencioso como importante, que terminará de estallar en poco tiempo.

Ahora surgió un nuevo dato que termina de encender alarmas y obliga a las autoridades de todos los ámbitos a acelerar las medidas para atacar el fenómeno etario. En 2035 o 2036, el grupo de personas mayores a los 65 años será más numeroso que el de menores de 14. En esa fecha, que en términos de demografía y políticas públicas es mañana, se concretará una de las principales transformaciones que vivirá Uruguay en las próximas décadas.

Juan José Calvo, representante auxiliar del fondo de población de Naciones Unidas en Uruguay, informó a El Observador que, por separado, los datos tanto del Instituto Nacional de Estadística (INE) como de Naciones Unidas confirman esa proyección.

“Todavía hay más niños y jóvenes que adultos mayores, pero la cantidad de adultos mayores va a superar a la de niños en 2035, 2036”, dijo Calvo.

El experto sostuvo que, al mirar el último cuarto de siglo, la principal transformación que hubo en Uruguay fue la profundización del proceso de envejecimiento de la población. Y de cara al futuro cercano la brecha seguirá creciendo.

“Eso se ha acelerado pero, además, toma impulso para las próximas décadas. Tenemos en el corto plazo fenómenos que pueden llegar a ser algo impactantes”, adelantó y dijo que, lejos de ser apenas proyecciones, es posible afirmar que eso sucederá con un gran nivel de certeza.

viejos

¿Cuáles son los desafíos que habrá por delante a raíz de ese gran cambio en las edades de la población? ¿Se están tomando las medidas necesarias para dar respuesta al fenómeno? Esas preguntas deberían estar en las agendas de las autoridades destacadas en rojo.
La primera reacción que surge a la hora de analizar las cifras es preguntarse si el sistema de seguridad social estará preparado para financiar un buen pasar de esos futuros viejos, en tiempos en que crece la expectativa de vida.

Pero ese es solo uno de los asuntos pendientes. Habrá que tomar medidas en muchas otras áreas para lograr dar confort a ese creciente número de adultos mayores.

¿Qué pasa, por ejemplo, a nivel del diseño de las ciudades? Es claro que tanto el sistema de transporte como los espacios públicos deberán sufrir modificaciones para ser más amigables para los viejos. De lo contrario, si no se logra que se sientan cómodos, de a poco quedarán aislados en sus casas, con todas las consecuencias negativas que eso implica. El decano de la Facultad de Arquitectura de la ORT, Gastón Boero, mencionó que los ómnibus deberán adaptarse a sus usuarios. Comentó que en Estados Unidos es frecuente ver unidades cuyos escalones están a la misma altura de la calle, en busca de ayudar a personas con problemas de movilidad.
“El escalón alto exige tono muscular y equilibrio, todo lo que pierden los adultos mayores. Hay que pensar en ómnibus más adaptados a sus usuarios”, dijo el arquitecto a El Observador.
Al mismo tiempo, adelantó que las plazas deberán contar con rampas que permitan pasar de un nivel a otro sin mayores problemas.

Pero no solo los espacios públicos deberán sufrir modificaciones. A nivel privado, las casas deberán contar con baños mucho más espaciosos que los actuales, con agarres específicos en la ducha y otras instalaciones para preservar la seguridad de los uruguayos.

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Jorge Patrone, arquitecto y exdocente de la Universidad de la República, que fue subsecretario de
Vivienda durante el gobierno de José Mujica, también alertó sobre los cambios urbanos que necesariamente deberá haber en las ciudades. A modo de ejemplo, dijo que será indispensable contar con muchos baños públicos, en tiempos en que los bares suelen limitar su uso a los clientes. “Las personas de edad van a los baños más que los jóvenes. Si no le brindas ese servicio, se van a quedar en sus casas”, pronosticó.

Hacia un Sistema de Cuidados

Calvo dijo que las proyecciones dejan en evidencia la necesidad de lograr un eficiente sistema de cuidados. Ese asunto fue debatido a fondo durante las últimas elecciones nacionales. El por entonces candidato Tabaré Vázquez definió la puesta en marcha de esa medida como el buque insignia de un eventual tercer gobierno del Frente Amplio. Ya como presidente, Vázquez designó al socialista Julio Bango al frente de esa responsabilidad.

julio bango
Julio Bango es el secretario nacional de Cuidados.
Julio Bango es el secretario nacional de Cuidados.

Consultado por El Observador, Bango ratificó que el país necesita más que nunca una política social de estas características y se mostró muy conforme con el avance del plan. “Está en plena marcha, beneficiando a miles de familias en todo el país”, sostuvo el director. Respecto a las personas con dependencia severa, el plan provee asistentes personales.

Bango informó que hay 5.800 personas que tienen ese derecho aunque pocos más de 2.000 cuentan con esa asistencia en sus hogares. Igualmente se siguen realizando entrevistas a otros interesados en tenerla. Otra de las grandes apuestas en materia de vejez es el llamado plan de teleasistencia. Se otorga a partir de los 70 años y consiste en una pulsera que conecta con una central en caso de que la persona se caiga o se maree.

Más allá de las grandes líneas que están en marcha, hay otras áreas que serán un gran dolor de cabeza si no se logran cambios de fondo. Una de ellas es el sistema de salud. En ese sentido, Calvo opinó que si no se alcanza un modelo de medicina preventiva y mejores hábitos de salud a todo nivel, no habrá aporte monetario suficiente para financiar la atención sanitaria de los futuros viejos.
Entre la política y la demografía

Aunque viendo los números es evidente que es necesario tomar acciones para atacar el problema, el asunto no es para nada sencillo. Calvo dijo entender la disyuntiva que enfrentan los políticos.
“Es complejo el vínculo de la demografía con la política porque sus tiempos son muy distintos. La gestión de la administración son cinco años. Es bastante difícil a veces que lo importante se transforme en urgente. Tenemos certeza de que el envejecimiento va a ocurrir y eso implica adoptar un conjunto de sistemas y tomar acciones desde ya. Para estar bien posicionados sobre lo que va a ocurrir en 20 o 30 años las acciones deben iniciarse ahora”, dijo. El político que tome la posta para prever un país más envejecido seguramente deberá pagar un costo electoral.

“Algunas de las medidas pueden ser impopulares o ciertamente dolorosas y quien va a ser castigado va a ser quien está ahora en la gestión”, analizó el experto en demografía.
El otro cuco que siempre está presente cuando se debaten estos temas es el sistema jubilatorio y sus equilibrios. Consultado al respecto, Calvo dijo que en el futuro inmediato no hay riesgo.

El economista especializado en demografía comandó hace un tiempo la visita de esos expertos de Naciones Unidas en seguridad social. Esos pesos pesados dieron tranquilidad sobre la sanidad y el futuro cercano del sistema jubilatorio en Uruguay. Por ahora.

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