En busca del paraíso perdido

Taxi, de Sergio Altesor, es una novela cáustica que en forma de diario personal narra el regreso a Suecia de un expreso político

Ser inmigrante es, en cierta medida, como volver a ser niño otra vez: hay que aprenderlo todo de nuevo. Hay quienes aceptan de buen grado esa metamorfosis –esa segunda oportunidad– y hay quien no. Estos últimos sufren más que nadie, con un pie en su nuevo hogar y el otro en el país de origen, viven una especie de doble vida perpetua.

Claro que adaptarse nunca es una tarea fácil como lo reflejan miles de testimonios. En el caso de los uruguayos que debieron abandonar el país en la década del 1970 por razones políticas, el trasplante fue muy doloroso. No solo por ser una medida tomada a la fuerza y no por voluntad propia, sino también por todos los que quedaban atrás, a veces en la misma situación precaria del que lograba salir del país.

Sergio Altesor fue uno de los tantos uruguayos que debió partir con lo puesto hacia Suecia, tras cumplir varios años de cárcel. Taxi es una novela que no recoge ese período concreto de su vida (aunque lo recuerde en varias oportunidades) sino que narra el regreso al país escandinavo quince años después de que el autor abandonara el país de acogida.

Pedro Fontana, protagonista de la novela y alter ego del autor, vuelve a Estocolmo para descubrir que también allí, ya nada es lo mismo. Su trabajo de taxista le permite observar los cambios arquitectónicos de la ciudad, pero más importante aún, le permite apreciar la paulatina degradación de una sociedad que supo ser modélica.

Esta pérdida de valores queda de manifiesto en cada uno de los pasajeros que suben al taxi de Fontana, que ha instalado un par de cámaras ocultas para hacer un futuro trabajo artístico. Quienes en público se manejan con suma corrección, mutan en cuanto ingresan al vehículo y se sienten amparados por la privacidad del habitáculo.

Está el caballero impoluto, rubio y amable, que ante el menor contratiempo en el tráfico pierde la compostura y se revela como un racista fanático al que Fontana abandona en un puente para no pasar a las manos. Está la chica hermosa de veinte años que, alcoholizada, se ofrece como si fuera una prostituta. Está el matrimonio acaudalado que detrás del glamour esconde una gran frustración sentimental y un odio macerado en nobles cascos de roble.

A partir de esas escenas puntuales y la rutina diaria del trabajo, Altesor muestra cómo la modernidad y sus mil frivolidades han arruinado lo que otrora fuera catalogado de paraíso. Los inmigrantes de los distintos países, que antes eran vistos como seres humanos desvalidos a los que había que ayudar como fuera, son ahora un estorbo, una maldición fruto de un error de cálculo, una variable no prevista. Un lastre.

Estas constataciones, claro está, no contribuyen en nada a mejorar el ánimo del protagonista, ya de por sí una persona compleja, retraída y solitaria, que huye en cuanto siente que los demás se le acercan demasiado.

Este carácter taciturno y meditabundo hace que el personaje no disfrute ni siquiera cuando consigue relacionarse ocasionalmente con alguna mujer. O mejor dicho, si lo pasa bien, pero inmediatamente escapa de cualquier compromiso sentimental. Está, en más de un sentido, tan congelado como las calles nevadas de la ciudad.

Tampoco con los dos o tres amigos que tiene logra el protagonista restablecer el vínculo que tuvo años atrás, lo que aumenta la sensación de situación sin salida que transmite toda la novela que, si bien no llega a angustiar al lector, sí produce un desasosiego que, una vez que se instala, es difícil de remontar.

Muy bien escrita, Taxi describe sin contemplaciones toda la soledad y las dudas del protagonista en un país que creía conocer y que ha cambiado radicalmente. Es una novela breve, cáustica y sincera, que solo requiere estar de muy buen ánimo para poder disfrutarla.


Datos

$370 es el precio de este libro de 128 páginas editado por Estuario Editora.




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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli