En busca del principio: los adoptados que quieren encontrar a sus padres biológicos

INAU tiene una oficina para ayudar a adoptados a encontrar su familia biológica: en ocho años atendió 52 casos y solo en 2016 recibió 63 nuevas solicitudes
Durante toda su vida, Sofía sintió que era adoptada. A pesar de tener una familia cariñosa y atenta, la ausencia de fotos de su madre durante el embarazo y la no similitud física con los integrantes de su familia eran cuestiones que no podía sacar de su cabeza. Pero en cada interrogatorio sus padres le decían que sus especulaciones no eran ciertas, incluso cuando una prima lejana le escribió diciéndole que no había sido engendrada por ellos.

A pesar de las reiteradas negativas, Sofía (nombre ficticio) no podía silenciar las dudas en su cabeza así que solicitó su partida de nacimiento y descubrió que la misma no coincidía con su fecha de nacimiento. Consultó con amigos, escribanos y abogados pero recién supo lo que eso significaba cuando llegó al Instituto del Niño y Adolescente (INAU). A sus 31 años confirmó que era adoptada.

Luego de aprobada la ley 18.590 en 2009, que otorgó a INAU la competencia para gestionar las adopciones, el organismo comenzó a percibir un aumento en las consultas de personas que querían conocer sus orígenes. La misma ley determina en su artículo 158 que INAU tiene la obligación de "supervisar el cumplimiento del derecho al conocimiento de su origen e identidad" de los niños o adolescentes que fueron dados en adopción, y que es su "deber" apoyarlos y acompañarlos en caso que deseen "revincularse con su familia de origen". Ante esto, INAU creó una oficina de búsqueda de orígenes que desde 2008 a la fecha logró cerrar 52 casos.

Uno de esos fue el de Sofía. En marzo del año pasado los técnicos de INAU le informaron que fue dada en adopción a los pocos meses de vida porque su madre no podía mantenerla económicamente; que nació en el Hospital Pereira Rossell y a los días se contagió de una bacteria que la dejó en coma, a punto de morir, hasta que una familia la adoptó y a los meses logró recuperarse.

Sofía sintió que la verdad le golpeaba en la cara. Pero la sorpresa más grande fue cuando escuchó que también tenía hermanas que vivían en Artigas, que sabían de su existencia y la habían estado buscando por años. En enero de este año Sofía conoció a su familia de origen a través de INAU y desde entonces tiene una relación fluida con sus hermanas. Incluso hace tres semanas viajó por primera vez a Artigas para visitarlas y en el lugar conoció a su madre biológica. Hoy Sofía ve su búsqueda como un proceso "liberador" en el que no solo descubrió su pasado, sino que además pudo confirmar que durante toda su vida no estuvo loca.

Un derecho que garantizar

Según datos proporcionados a El Observador, de los 52 casos que atendió INAU, 21 finalizaron con un encuentro, mientras que 17 fueron casos donde se encontró información pero la persona optó por seguir su búsqueda sola. En los 14 casos restantes INAU no pudo encontrar información.
El director de INAU Fernando Rodríguez dijo a El Observador que la búsqueda de orígenes es un derecho humano que el Estado debe garantizar y que "sería ideal" que todo adoptado pueda hacerlo. Aun así, reconoció que INAU cuenta con pocos recursos para hacer esta tarea. "Si esto tuviera una multiplicación muy importante nosotros nos veríamos un poco complicados", dijo.

En 2016 el organismo recibió 63 nuevas solicitudes de búsqueda de las cuales 30 fueron de Montevideo, 26 del interior del país y 7 de uruguayos que viven en el exterior. La mayoría son personas de mediana edad pero también hay adolescentes.

El primer objetivo de INAU es poder aumentar la cantidad de funcionarios que se dedican a la búsqueda ya que en la actualidad hay solo dos personas dedicadas a la recepción de las solicitudes. INAU espera lograr esto en el marco del ingreso de funcionarios al departamento de Adopciones coordinando para estos meses.

Por otra parte, comenzó una campaña de difusión de este trabajo entre la decena de instituciones que son fuente de información. Según la ley 19.092, "todas las instituciones que dispongan de información" sobre situaciones de adopción "deberán remitirla" a INAU en un plazo de 180 días. Sin embargo, esto no ocurre con facilidad ya que muchas veces estos documentos no son de acceso público, no están digitalizados ni archivados correctamente, lo que hace que la investigación sea engorrosa y extensa.

El primer avance en este aspecto se logró el año pasado con la firma de un convenio con la Intendencia de Montevideo para facilitar el acceso a las partidas de nacimiento originales, previas a la adopción, que actualmente no son públicas. El objetivo es poder repetir este convenio con las otras intendencias, el Registro Civil, entre otros organismos, dijo Rodríguez. "Lo que no podría pasar es que una persona quiera buscar su origen y el Estado como principal herramienta de garantía de derechos no pueda hacerlo. Por eso nuestro esfuerzo es prepararnos lo más posible", indicó.

Los que buscan sin pistas

Pero las dificultades para acceder a la información dispersa es un obstáculo aún más grande para quienes fueron adoptados ilegalmente. Para ellos, la búsqueda se vuelve un camino de muchos años, repleto de trámites legales y altos costos, donde las redes sociales juegan un papel fundamental.

Este es el caso de Jorge Viola, quien a sus 7 años supo que era adoptado cuando a la pregunta "¿De dónde venimos?" su madre respondió "el corazón". La curiosidad lo invadió en su juventud, cuando se miraba al espejo y sentía la necesidad de saber si su nariz o sus ojos eran parecidos a los de alguien más. Pero cuando preguntó a su madre adoptiva la respuesta fue: "De mí no vas a obtener absolutamente nada".

Hace 10 años que Jorge está en búsqueda. Por medio de INAU averiguó el nombre de un hermano que vive en España al que rastreó y contactó por Facebook. Pero para él esto es solo el principio, ya que espera poder averiguar más sobre su madre biológica y así poder contactar a otros dos hermanos. Al momento, la búsqueda le implicó más de $ 20 mil en abogados y trámites legales. Pero la interrogante es demasiado grande como para escatimar en dinero. "Tengo 37 años y realmente me siento una persona incompleta", dijo.

También están los que no tienen ninguna pista para rastrear su pasado y dependen exclusivamente de las redes sociales. La historia de Mónica Alberdi es una de estas. Se enteró que era adoptada ya de adulta porque sus vecinos se lo contaron. Su madre adoptiva se lo confirmó recién de anciana y entre lo poco que le dijo le aclaró que la habían dado en adopción porque no la querían.

Mónica no sabe nombres, fechas ni lugares. La poca información que tenía sobre el lugar en el que fue dada en adopción desapareció con la muerte de los que trabajaban allí. "La búsqueda hoy en día es como que tirás una aguja a un río y no sabés si la vas a encontrar", expresó.

Para no desistir, Mónica utiliza el grupo de Facebook Adoptados Uruguay –del que también es administradora– donde difunde su placa de búsqueda a la espera de que alguien la vea en las redes y le proporcione una pista. Al igual que Mónica, otras 154 personas buscan a sus familiares a través de este grupo y otras 140 lograron encontrarlas en los últimos cinco años, contó a El Observador Ivannah Long, otra de las administradoras del grupo que en Facebook tiene más de 28 mil seguidores.

Según contó, se trabaja de manera voluntaria, ayudando en la difusión de las placas de búsqueda –con los datos de la persona que fue adoptada y quiere contactar a su familia–, asesorando en la investigación de documentos y, principalmente, conteniendo.

"La gente piensa que una adopción es lo mejor del mundo y muchas veces no es así. Escuché horrores inimaginables como también de padres excelentes que han hecho mejor la vida de sus hijos", contó Ivannah. Entre los buscadores, hay personas a las que de bebés las vendieron a otra familia o que sufrieron violencia. También personas que lograron encontrar a su familia de origen al identificar rasgos físicos similares con otras personas.

Este lunes, el grupo prevé concurrir al Consejo de Ministros abierto que sesionará en La Teja para plantear a las autoridades la necesidad de que el gobierno intervenga en este tema y facilite la organización y acceso de información personal para quienes están buscando sus orígenes.

Según contó Long, el Archivo General de la Nación es la principal fuente, pero los datos a los que más cuesta acceder son los que están en poder del Hospital Pereira Rossell y el Movimiento Familiar Cristiano. "Ninguno busca a su mamá porque todos ya tienen una y es la adoptiva. Lo que buscan su origen, su identidad. Y eso les cambia la vida por completo", indico.

Identidad incierta

La falta de información sobre su pasado es un tema que "hace a la construcción de la identidad" del adoptado, dijo la psicóloga Ivana Leus, coordinadora del área Desvinculo de adopción de la ONG Iniciativas Sanitarias. Según Leus, muchas veces lo que afecta es el silencio por parte de la familia adoptiva, por lo que muchos optan por empezar a buscar luego que sus padres adoptivos mueren "para no tener ese sentimiento de traición".

Si bien este es un tema "latente", consideró que "no hay una respuesta organizada" por parte del Estado que garantice este derecho y brinde apoyo en un proceso de búsqueda que "moviliza" internamente. Asimismo, opinó que si bien las redes sociales son útiles también tienen sus "riesgos" por las condiciones en las que se puede dar el encuentro.

¿Dónde empezar a buscar?

La oficina de Búsqueda de orígenes de INAU funciona en bulevar Artigas 2745, teléfono 2208 4630. El trámite es gratuito y puede iniciarse de manera telefónica o presencial. Los extranjeros pueden hacerlo a través del consulado y los menores con autorización de los padres adoptivos. Deberán llenar un formulario con toda la información útil para la investigación.

Adoptados Uruguay funciona a través de Facebook. Para pedir una búsqueda se debe mandar un mail a adoptadosuruguay@gmail.com autorizando la difusión de fotos y datos personales.

Populares de la sección

Acerca del autor