En busca de un tannat amable

Vino de autor intenta acercar este tinto rudo a más consumidores

La variedad tannat, la más extendida de las tintas en Uruguay y considerada emblema del país, se ganó una fama difícil de destruir: la dureza. Paladares de miles de uruguayos fueron aturdidos por un exceso de taninos presentes en tannat uruguayos, y hay quienes no están dispuestos a darle una nueva oportunidad. "Es fuerte", "muy agresivo", "es difícil de tomar", son frases que hasta hoy se escuchan sobre esa variedad. Pero la tecnología y el saber hacer de los enólogos locales han cambiado la realidad.

No se puede negar que tannat es una uva con un gran potencial. La cantidad de taninos (que dan textura al vino en la boca) posibles de extraer en cada racimo supera a la mayoría de las otras variedades. Los tannat uruguayos suelen tener colores oscuros y profundos, con sus rojos y violetas firmes, y un cuerpo superior a la media de los tintos.

Como en todo el país se produce tannat, bodegueros y enólogos han buscado hacer distintos tipos de vino con esa uva. Así, podemos encontrar tannat jóvenes y frescos, rosados de tannat, y por su puesto unos cuantos reserva y gran reserva. Lo cierto es que (como se ha dicho en más de una nota en este blog) ya no se puede hablar de una sola cara del tannat, porque tannat tiene muchas caras.

Hace algunas semanas, un amante del vino decidió diseñar su propia etiqueta para comercializarla en lugares exclusivos. En una práctica que tiene varios ejemplos, Gerard Cretenze eligió vino pronto de una bodega –en este caso Casa Grande- y los mezcló hasta alcanzar una medida deseada. Tenía claro que quería amansar al tannat, y para eso apeló a merlot y viognier. La primera compañera es tinta y aporta aromas a frutas rojas y una estructura de boca más sutil. La segunda es una variedad blanca que tradicionalmente en Francia y también en algunos ejemplos en Uruguay se usa para mezclar con tintos con el objetivo de estabilizar el color y aportar aromas delicados de flores. Cretenze llegó a la conclusión entonces de que su tannat debía tener un aporte de 25% de merlot y 5% viognier. El resultado es un vino de corte donde el tannat es la variedad protagonista, aunque no puede considerarse un vino varietal, ya que para ello debería tener como mínimo 85% de una sola variedad.

"Quería hacer una propuesta distinta, acercar nuestra cepa insignia del Uruguay a más consumidores, sobre todo a aquellos que tenía más dificultad con la intensidad y los taninos", aseguró Cretenze.

El vino se llama Gaetano Cretenze, en honor a su padre, y lo bautizó "Tannat Amable", lo que termina siendo una guiñada para los descreídos de esa variedad.


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