En el camino hacia la igualdad de género, los padres importan

Alrededor del 80% de los hombres será padre en algún momento de su vida y prácticamente todos tienen contacto con niños

Por Gary Barker: director internacional y fundador de Promundo, una ONG internacional que trabaja para promover la igualdad de género

Los padres importan. Alrededor del 80% de los hombres será padre en algún momento de su vida y prácticamente todos tienen contacto con niños. La relación padre-hijo tiene profundas y amplias repercusiones en los niños que duran toda la vida. Por otra parte, la participación de los hombres como padres y como cuidadores influye enormemente en la vida de las mujeres y afecta positivamente la vida de ellos mismos.

Al tiempo que una gran parte del mundo celebra este mes el Día del Padre, el primer informe sobre El estado mundial de los padres revela disparidades que se prolongan en el tiempo, y lo hace a partir de la evidencia recopilada mediante cientos de estudios que abarcan todos los países del mundo con datos disponibles. Estas son algunas de las principales conclusiones:

- En ningún país del mundo los hombres y los niños comparten las tareas domésticas y de cuidado no remunerado por igual con las mujeres y las niñas.

- Las mujeres dedican más tiempo a la combinación de trabajo remunerado y no remunerado que los hombres.

- Las mayores disparidades se encuentran en América Latina, donde las mujeres dedican de seis a 23 horas más por semana que los hombres al trabajo remunerado y no remunerado.

La doble carga que sufren muchas mujeres reduce su capacidad de contribuir a la economía familiar, así como de desarrollar sus propias habilidades y talento fuera del hogar. En un estudio realizado en América Latina y el Caribe, más del 50% de las mujeres de 20 a 24 años de edad dijo que sus responsabilidades no remuneradas en el hogar eran la razón principal por la que no podían buscar un trabajo.

La efectividad de las licencias de paternidad

Este desequilibrio tiene efectos negativos generalizados que afectan a hombres, mujeres y niños. Las mujeres pierden oportunidades de trabajo e ingresos y las niñas oportunidades de educación, lo que agrava la desigualdad de género y la pobreza de género. Los niños y niñas pierden los beneficios que supone tener un padre involucrado y los hombres se pierden las conexiones y cercanía que la paternidad puede ofrecer. Incluso las economías sufren: el valor monetario del trabajo de cuidado no remunerado se ha estimado en entre un 10% y un 39% del PIB.

Para lograr el empoderamiento económico de las mujeres, y la igualdad de género en términos más generales, es esencial que los hombres asuman el 50% de la prestación de cuidados y trabajo doméstico. Sin embargo, este cambio no puede ocurrir de forma aislada, las políticas y programas también deben apoyarlo. Chelsea Clinton afirmó en el lanzamiento mundial del informe en la sede de la ONU que “una de esas políticas y prácticas por las que este informe aboga, y no puedo estar más de acuerdo, es tener permisos de paternidad remunerados”.

Las políticas de licencia para los padres bien diseñadas tienen el potencial de transformar las relaciones de género en el hogar, en el trabajo y en la sociedad en general. De hecho, ningún otro cambio político ha demostrado ser tan eficaz como una licencia de paternidad pagada e intransferible para aumentar la participación de los hombres en el cuidado.

Sin embargo, mientras que la licencia de maternidad con sueldo se ofrece ahora en casi todos los países, sólo 92 se la ofrecen a los padres y en la mitad de estos casos es de menos de tres semanas. En América Latina y el Caribe, menos del 40% de los países ofrecen el permiso de paternidad y ninguno proporciona más de 16 días. Si queremos ver un mundo donde los hombres y las mujeres sean iguales económica, social y políticamente, también deben tener igualdad de oportunidades de hacerse cargo de los cuidados.

Es hora de que la paternidad y el cuidado de los hombres entren en la agenda global para la igualdad de género: en beneficio de las mujeres, hombres, niños y niñas. Es el momento de invertir en una paternidad participativa y no violenta durante todo el año.


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