En el mundo de la fantasía

La reciente declaración del del PIT-CNT sobre conflictos internacionales deja mal parado a su presidente, Fernando Pereira

La reciente declaración del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT sobre cuestiones internacionales es un ejercicio fantasioso que hasta deja mal parado a su presidente, Fernando Pereira. Es loable la preocupación de la central sindical por el lejano tema de los kurdos en Turquía. Pero marchan al revés sus evaluaciones sobre Venezuela, Israel y Argentina. Luego de una visita a Israel, Pereira, y el secretario de Relaciones Internacionales, Fernando Gamberra, elogiaron las condiciones laborales y la democracia imperante en el Estado judío. Pero los acaba de desautorizar una mayoría en la conducción sindical al condenar a Israel y exigir “el fin de las agresiones” contra “el pueblo palestino”.

Los dirigentes gremiales que aprobaron el texto parecen ignorar que las agresiones provinieron de los palestinos y del resto del mundo árabe cuando se lanzaron sobre Israel en un intento fracasado de destruir a la nación que acababa de nacer por decisión de Naciones Unidas en 1947. Desde entonces Israel se ha defendido de ataques árabes o tomado represalias por actos de terrorismo y lanzamiento de cohetes por Hamas, muchas veces con un exceso de dureza bélica pero siempre en reacción a diferentes formas de agresión. No menos equivocada es la condena del PIT-CNT a una presunta “política de represión” del gobierno argentino contra su movimiento sindical. No solo las masivas manifestaciones callejeras recientes de la CGT y otras organizaciones fueron toleradas sin represión policial y virtualmente sin incidentes, sino que el gobierno mantiene negociaciones con los dirigentes sindicales sobre sus reclamos.

Mayor aún fue el traspié del PIT-CNT sobre Venezuela. Su texto oficial afirma que detrás del caos en esa nación “está la mano del imperialismo yanqui y la oligarquía venezolana” para “apoderarse nuevamente de las riquezas” del petróleo que Hugo Chávez nacionalizó en “beneficio del pueblo”. Por un lado, el “beneficio” que los venezolanos han recibido del chavismo se reflejan en la miseria popular que ha hundido al 82% de la población por debajo del nivel de pobreza, en la carencia de alimentos y medicinas y en una inflación del 800%. Por otro, elude que el presidente Nicolás Maduro haya sacado a la calle al Ejército, a sus milicianos y a otros grupos armados para reprimir con muertos y heridos las masivas protestas de la mayoría de los venezolanos el miércoles. Y soslaya que la mayoría de los gobiernos de la región, incluyendo al de Uruguay en un tardío cambio de posición, condena severamente al dictadorzuelo caribeño, al que han suspendido del Mercosur mientras el caso se debate en la OEA.

La declaración del PIT-CNT sobre Venezuela refleja la posición de su secretario general, Marcelo Abdala, quien, durante su visita reciente a Caracas, negó que Maduro haya hecho añicos la democracia y elogió sin reservas las maravillas del chavismo. Otros dirigentes opinaron razonablemente todo lo contrario. Es obvio que la conducción del PIT-CNT vive horas difíciles por las notorias disidencias entre sus líderes principales, tanto sobre Venezuela como sobre Israel o Argentina o la OIT, tema en el que sus delegados fueron desautorizados primero en Ginebra y luego en Helsinki. Ayudaría al prestigio de la central sindical que abandone sus fluctuantes incursiones internacionales y se concentre en su función natural de ayudar a los trabajadores uruguayos y al desarrollo del país


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