En Francia se juega algo importante

Más nos vale no despertarnos en lunes con una segunda vuelta entre los extremos. Cualquier otra combinación será mejor
Este domingo tendrá lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. De ella saldrán los dos candidatos más votados para una segunda vuelta o balotaje, el próximo 7 de mayo. Con el actual presidente Hollande fuera de competición por decisión propia (seguramente debido a su catastróficamente baja popularidad del 4%), la carrera del domingo promete ser muy ajustada entre cuatro candidatos: dos centristas (Emannuel Macron y François Fillon) y dos de extrema (Marine Le Pen a la derecha y Jean-Luc Mélenchon a la izquierda).

Le Pen viene jugando desde hace tiempo al nacionalismo extremo, al proteccionismo, al abandono de la Unión Europea y por supuesto a la limitación de la inmigración. Toca fibras similares a las del brexit y a las de Trump. Mélenchon, que juega por la banda izquierda, promete aumentar los impuestos en 100% a los que ganan más de 400 mil euros y formar todo tipos de alianzas internacionales, entre las que no descarta sumarse a la Alianza Bolivariana con Venezuela y Cuba. Seguramente, Maduro tendrá que suspender su programa Los domingos con Maduro para seguir de cerca el resultado, y si Mélenchon pasa a segunda vuelta nos tendremos que olvidar que alguna vez el presidente venezolano se retracte sobre todas las mentiras que dijo del gobierno uruguayo; y además, su elusivo embajador Chirino seguirá en una postura provocativa con el gobierno uruguayo. Lo más que puede hacer es ir el 1° de mayo al asado del Pepe, en el quincho de Varela. El camino lo conoce de sobra pues ha ido muchas veces.

Una segunda vuelta entre Le Pen y Mélenchon será similar a un sorteo de pasajes en el Titanic donde todos sean ganadores.

Macron y Fillon son más reformistas que revolucionarios. Fillon, que viene del gaullismo, promete reformas estructurales del Estado francés que ya engulle más porcentaje del PIB que Suecia, aunque no otorga la misma calidad de servicios que el país nórdico. Macron fue ministro de economía en el gobierno de Hollande pero no hereda su impopularidad y se presenta como un joven outsider de 39 años. Fillon es más conservador y probablemente limite algo la inmigración, mientras que Macron mantendrá las actuales políticas. Fillon era el gran favorito hasta que hace unos meses se descubrió que había dado empleo en el Parlamento a su mujer y sus dos hijos, que recibieron unos 900 mil euros. Eso le ha erosionado su base ética y probablemente le juegue en contra en esta primera vuelta.

Lo cierto es que los cuatro candidatos están muy cerca según las encuestas. Le Pen y Macron se sitúan en torno al 23%, Fillon y Mélenchon bordean el 20%, pero con la particularidad de que Mélenchon viene creciendo a pasos agigantados trepando de un 10% a casi el 20% en cinco semanas.

Por ahora, el escenario más probable para la segunda vuelta es entre Le Pen y Macron. Y para el balotaje, Macron tendría, según las encuestas, una buena oportunidad de ganarle a Le Pen. Aunque hay que tener en cuenta que el "voto Le Pen" es refractario a manifestarse.

El mayor problema que temen los analistas es que el domingo los candidatos ganadores que compitan por la presidencia sean Le Pen y Mélenchon. En ese caso, Francia habría quedado expuesta a elegir entre los extremos y extremos nada agradables. Ni siquiera los franceses podrían aspirar a tener algo parecido a la moderación de una Theresa May para conducir un posible frexit.
Y cualquiera sea el resultado del 7 de mayo, Francia se verá sacudida profundamente y con ella toda la Unión Europea. No puede descartarse un frexit o un cambio de reglas muy profundo en las relaciones europeas, ya golpeadas por el brexit. Serán tiempos inciertos y ciertamente no favorables. Ni siquiera se podrá aspirar a una reducción impositiva que fomente la inversión al estilo Trump.
El domingo votan los franceses como el año pasado votaron los británicos y los estadounidenses. Sus decisiones pueden no gustarnos, pero sin duda van a afectarnos. Comenzarán afectando a Europa y de ahí al resto del mundo. Más nos vale no despertarnos en lunes con una segunda vuelta entre los extremos. Cualquier otra combinación será mejor. Las sociedades abiertas son mejores que las cerradas, pero mucha gente no termina de entenderlo y cuando lo entiende es tarde.

Comentarios

Acerca del autor