En Kansas City, parrillada, museos, jazz y ofertas

Ubicada en el centro de EEUU, tiene a la gastronomía como principal atractivo
Lucas Peterson - New York Times News Service

Acudí directamente del Aeropuerto Internacional de Kansas City, donde había aterrizado un sábado. Me registré en mi hotel en el centro de la ciudad del lado de Missouri y rápidamente crucé hacia Kansas para ir a Slap's BBQ, del cual había escuchado buenas cosas. Llegué mucho antes de la hora de cerrar; un letrero que me dio la bienvenida decía claramente que estaba abierto hasta las 8 de la noche, o cuando se agotara todo, lo que ocurriera primero. Se agotó todo primero. Así que regresé a Missouri.

Afortunadamente, el resto de mi tiempo en Kansas City estuvo lleno de parrilladas de primera (y cruces fronterizos estatales). Es un destino de parrilladas tan venerado que es uno de los estilos regionales principales que se cita típicamente (junto con los de las Carolinas, Texas y Memphis) cuando la gente habla sobre carnes asadas.

También me topé con una fantástica escena musical, algunos museos satisfactorios y una gran experiencia de compras (todo con un presupuesto limitado, naturalmente). Y tuve oportunidad de ver diferentes lados de una gran ciudad en el corazón de Estados Unidos, que verdaderamente parece estar desarrollando su potencial.

"Mis ojos se humedecieron al ver los costillares completos, pero pedí algo más acorde a mi presupuesto" austero

Durante mi tiempo en Kansas City le pregunté a media docena de residentes: "¿Cuál es la mejor parrillada de la ciudad?" y recibí media docena de respuestas diferentes. En general, espere carnes lentamente asadas cubiertas con una salsa de tomate dulce ligeramente espesa (contrario a, digamos, como se hace en las Carolinas, donde se espera una salsa más avinagrada).

"Los asados son altamente subjetivos", dijo James Folder, un residente local que conocí afuera del café Blip Roasters, en el barrio de West Bottoms, una antigua área industrial en la que en los últimos años desembarcaron restaurantes, cafeterías y tiendas de artículos clásicos.

Empecé por Arthur Bryant's, un restaurante que remonta su linaje al legendario Henry Perry, el padre de las parrilladas de Kansas City. Hoy sigue sirviendo los rebosantes platos de puntas quemadas (US$ 9,55) que lo hicieron famoso. Las puntas asadas, los trozos más duros y más pequeños del extremo de una costilla, originalmente eran consideradas sobras e incluso regaladas antes de que los dueños del restaurante se dieran cuenta de cuánto las disfrutaban los clientes (y de lo que estarían dispuestos a pagar por ellas). En textura son un poco como las puntas de costilla más carnosas, pero sin ese crujido del cartílago. En vez de ello, el crujido proviene de los trozos carnosos vueltos a poner en el asador.

Más que solo carne

Las parrilladas, aunque son el principal atractivo de Kansas City, no son lo único para hacer allí. Exploré el Museo del Beisbol de las Ligas de Negros y el Museo Americano del Jazz (que están en el mismo complejo) en el distrito 18th and Vine. El museo del beisbol es el más completo de los dos, con biografías de jugadores, recuerdos y una historia detallada de la formación de las Ligas de Negros.

Pero fue lo que descubrí después de que cerraron los museos fue realmente espectacular: el Blue Room Jazz Club, anexo al complejo de los museos, organiza sesiones a micrófono abierto todos los domingos por la noche, llamadas Neo-Soul Lounge (entrada a US$ 5).

También aproveché la oportunidad para abandonarme a un pasatiempo que rara vez disfruto: ir de compras. Kansas City es un lugar excelente para ello, especialmente para los objetos usados y clásicos. Después de que dejé a mis dos nuevos amigos motociclistas en la cafetería Blip en West Bottoms, caminé a lo largo de la calle Hickory, donde hay al menos media docena de grandiosas tiendas de segunda mano todas a corta distancia.

Kansas

El enorme Le Fou Flea es quizá el más impresionante: un almacén de cuatro pisos de ropa, zapatos, libros y chucherías. Al otro lado de la calle está Varnish and Vine, una tienda ligeramente más elegante.

Al final, sin embargo, las parrilladas mandan. Joe's Kansas City Bar-B-Que estaba a corta distancia caminando de mi Airbnb. Joe's está dentro de una estación de servicio y la fila se forma temprano. Para cuando llegué ahí, alrededor de las 11.30 de la mañana, la fila estaba mucho más allá de la puerta. Mis ojos se humedecieron al ver los costillares completos, pero pedí algo más acorde a mi presupuesto austero: un sandwich Z-Man con falda, queso provolone y aros de cebolla por US$ 7,79.
Otra noche entré en Ricky's Pit Bar B Que, un bar encantador lleno de objetos y fotografías antiguos.

"Tenemos el mejor bagre ahumado del mundo", dijo Ricky Smith, su dueño. Pedí una enorme porción de este pescado asado, escamoso y ligeramente picante, con ensalada de papa y ensalada de repollo por US$ 20. Fue excelente, ¿pero era el mejor? Una afirmación difícil de realizar en una ciudad con tanta comida grandiosa. Entre bocados de bagre tierno, no iba yo a discutirlo.

Diferencias a ambos lados de la ciudad

El lado de Missouri tiene la mayor parte de las cosas: la gente, el desarrollo urbano, los equipos deportivos y el aeropuerto internacional. Pero la ciudad existía antes de que Kansas fuera declarado estado en 1861, y la ciudad parece unificada aunque dividida por una frontera arbitraria. Eso no quiere decir que no haya diferencias. El lado de Kansas es más tranquilo y se siente más suburbano que el lado de Missouri. También es más barato. Un Airbnb en el barrio de Rosedale costaba US$ 70 la noche y con la amplitud de una casa pequeña. Lo más barato para una noche en el centro, en el lado de Missouri, eran US$ 169 en el Crowne Plaza.

Sabor, presentación y textura

Ed Klein, que vive en la localidad cercana de Leawood y es juez en competencias de parrilladas, dijo que se fija principalmente en "el sabor, la presentación y la textura", entre otros atributos. "Los verdaderos asados no se desprenden del hueso", dijo. "Debería tener cierta fuerza maleable". Ambos me dieron listas de sus sitios favoritos antes de alejarse.