"En la Rendición de Cuentas no podemos hacer locuras"

Para el próximo presidente de la Cámara de Diputados sería sano que el FA debatiera para mantener la unidad de acción
Cuando finalice el receso en marzo, el vicepresidente del Frente Amplio, José Carlos Mahía, asumirá la presidencia de la Cámara de Diputados. El parlamentario entiende que el 2017 será un año bisagra, por ser el tercero de esta administración y porque en él se decidirá el Presupuesto para el resto del período. Sabedor de que hay más de una posición en la interna del oficialismo, entiende que la coalición de izquierda se encamina hacia un debate donde deberá intercambiar posiciones y negociar diferencias para asumir así el desafío de cumplir con el programa de gobierno.

¿Percibe al 2017 como el año más difícil de esta administración, ya que el Frente Amplio perdió la mayoría en Diputados?

Va a ser un año desafiante. Es un año difícil porque es el bisagra de cualquier gobierno. Además, el gobierno planteó que el Presupuesto tuviera una segunda parte y eso lo hace aun más intenso en perspectiva. Entonces, si mañana hay que discutir para tener mayorías habrá que analizar todo y estamos dispuestos a hacerlo. A nivel parlamentario, para mí este año es un desafío.

¿Lo observa como un año donde habrá más negociación interna?
Hay algo que debemos de tener claro: el Frente Amplio eventualmente en algunos temas pudo haber perdido la mayoría en Diputados, pero no significa que la oposición tenga capacidad de cambiar la agenda parlamentaria. En todo caso tienen capacidad de veto en algunas cosas. Pero no más allá de eso y en esa circunstancia hay que privilegiar el diálogo. La expectativa es que logremos plasmar en la ley de Rendición de Cuentas los objetivos del programa sin hacer locuras, sin comprometer la gestión .

¿Complica internamente que haya más de una postura, que algunos sectores pidan más gasto mientras el Ministerio de Economía envió un mensaje de que mejorará la actividad este año, pero que hay que tener prudencia?
El tono lo va a dar el Poder Ejecutivo y después analizaremos las alternativas que se planteen. No vamos a ir con bloqueos internos ni enfrentamientos a priori. La prioridad es cumplir los objetivos del programa del Frente Amplio; ese el compromiso.

¿Pero está de acuerdo en una política de menos gasto y mayor cuidado fiscal?
Si hay algo que quedó claro en los gobiernos del Frente Amplio es que la conducción económica ha sido sólida y distinta a la de Brasil y Argentina en cuanto a crecimiento económico, a mantener el grado inversor y a lograr mayores inserciones internacionales más allá de la dimensión de nuestro mercado. Eso se logra con la confianza que hemos generado en la gente y en los actores económicos.

El Presupuesto va a reflejar el programa del Frente Amplio. Lo que hay que tener es equilibrio y cuando haya que hacer un gasto se tiene que tener la solidez del origen de los recursos y saber que ese gasto no se debería traducir en mayor cantidad de impuestos ni en aumento del peso fiscal sobre la población y la producción. Me parece que el verdadero objetivo siempre está en mejorar la calidad de la gestión. A veces se dan discusiones ideológicas, en algunos casos panfletarias y en otros de consignas, pero que no hacen a la esencia. Se pueden asignar muchos recursos, pero si no se gestionan bien, estás frito.

¿Pero las diferencias internas no debilitan ese objetivo?
Depende de hasta cuando se meneen las discusiones. El Frente Amplio es eso: un frente. Nosotros seguramente habremos de dar un debate interno y eso es sano. La capacidad de unidad de acción del Frente Amplio es lo que no vamos a perder y tampoco la capacidad de lograr una síntesis política que nos involucre a todos. Ese es el arte. l

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