En manos del Senado, Rousseff afronta el día D de su presidencia

Si se llega a una mayoría simple, la mandataria será destituida temporalmente por 180 días
Hoy puede ser el último día de Dilma Rousseff al frente de la presidencia de Brasil. Más allá de que su destitución definitiva es algo lejano, si el Senado resuelve por mayoría simple (el 50% de los votos más uno) aceptar el juicio político contra la mandataria, esta deberá apartarse de su puesto por 180 días, mientras la Cámara tramita el proceso y decide su veredicto final. Su lugar lo ocupará Michel Temer, actual vicepresidente, que ha esperado este momento prácticamente desde que el inicio de impeachment fue anunciado. Temer continuaría hasta que el senado dé su veredicto, y si este es favorable a la destitución de Rousseff, seguirá al frente de Brasil hasta el 1° de enero de 2019.

La cámara comenzará con la sesión durante las primeras horas de la mañana y posiblemente se extienda durante todo el día, mientras cada senador decide su voto y explica las razones detrás de él, tal como sucedió hace poco menos de un mes en la Cámara de Diputados.

A diferencia de la instancia del 17 de abril, se espera que la sesión sea mucho más calmada, ya que según los sondeos prácticamente está decidido el pasaje a la siguiente instancia del impeachment. De todas maneras, los senadores oficialistas buscarán con uñas y dientes lograr convencer a los demás de que el proceso constituye un "golpe", en lo que significa una de las últimas chances del Partido de los Trabajadores (PT) de lograr mantener a su presidenta en el poder.

La posible "calma" bajo la cual se podría desarrollar hoy la sesión del Senado no caracterizó, sin embargo, a los días previos. El lunes, y en una maniobra que dejó perpleja a la opinión pública brasileña y a los círculos políticos del Palacio presidencial de Planalto, el presidente interino de la Cámara de Diputados anuló la sesión del 17 de abril que decidió el pasaje al Senado del impeachment. Esto generó una catarata de reacciones a nivel local e internacional, que alababan la resolución del diputado Waldir Maranhao o que, por el otro lado, argumentaban falta de fundamentos para invalidar una votación legislativa.

Maranhao, que votó contra el impeachment en abril, asumió interinamente la jefatura de la cámara baja la semana pasada, cuando reemplazó a Eduardo Cunha, arquitecto detrás del juicio político de Rousseff. Cunha fue suspendido de su mandato por la Corte Suprema por intentar obstruir las investigaciones en el escándalo de corrupción de Petrobras, en el que está involucrado.

Sin embargo la cuestión se resolvió en cuestión de horas, con la declaración del presidente del Senado, Renan Calheiros, que ordenaba continuar con el proceso y que desestimaba la anulación de su homólogo en Diputados. Ante esto, Maranhao optó ayer por rebocar su decisión en una carta que envió al presidente del Senado.

Rousseff, que asumió el poder en 2011 y debe concluir su mandato a fines de 2018, insiste en que los gobernantes que la precedieron practicaban las mismas maniobras fiscales que son objeto de su juicio político, que no cometió ningún delito y que es víctima de un "golpe parlamentario", algo que ha destacado en cada reunión, cumbre o acto político en los que ha estado presente. En esta primera sesión del Senado, son necesarios 41 votos de un total de 81 senadores para que la presidenta abandone el Palacio de Planalto temporalmente.

El "golpe frío"

Rousseff busca evitar impeachment hasta el final

Rousseff, que ha perdido el apoyo de casi todos los partidos que integraban su coalición de gobierno y cuenta con apenas 10% de popularidad, denuncia incansablemente el "golpe frío" en su contra en cada aparición pública.

"Precisamos defender la democracia, luchar contra el golpe, luchar contra todo ese proceso extremadamente irregular", insistió Rousseff el lunes, tras enterarse de que Maranhao había anulado la votación de abril sobre su juicio.

A su vez, una serie de protestas contra el juicio político bloqueó ayer varias carreteras en 14 de los 27 estados de Brasil. Las manifestaciones formaron parte del llamado Día Nacional de Paralización y Movilizaciones Contra el Golpe, promovido por los grupos sociales que defienden el gobierno, como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) y la Central Única de los Trabajadores (CUT), la mayor unión de sindicatos del país.

Los manifestantes consideran, al igual que los demás defensores de la madataria, que el juicio político carece de base jurídica y constituye un intento de golpe de Estado. Los movimientos sociales que se oponen al juicio convocaron a las protestas mediante las redes sociales e invitaron a sus militantes a "ocupar todo contra el golpe". Los bloqueos en carreteras federales del país, en algunas de las cuales los manifestantes incendiaron neumáticos, comenzaron temprano y provocaron largos embotellamientos en estados claves como San Pablo.

Algunas manifestaciones fueron disueltas pocas horas después ante la intervención de la Policía Federal de Carreteras y sobre el mediodía prácticamente todas las rutas estaban liberadas.
También se registraron protestas en carreteras de los estados de Río de Janeiro, Minas Gerais, Río Grande do Sul, Bahía, Paraíba, Paraná, Pernambuco, entre otros.

A menos de tres meses de los Juegos Olímpicos, Brasil es sacudido por el enfrentamiento político que ha despertado el impeachment, una recesión económica que se anticipa como la peor en varias décadas y la gran investigación por corrupción en Petrobras, que tiene a varios políticos y empresarios en la mira.

Rousseff no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción relacionada con Petrobras, pero tanto sus aliados como sus enemigos son investigados o acusados en este escándalo, que defraudó a la estatal Petrobras en más de US$ 2 mil millones y enriqueció ilegalmente a políticos del partido oficialista PT y aliados, así como las arcas de estos partidos.

Fuente: Agencias

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