En medio de protestas, reflotan juicio político contra Rousseff

Organizaciones convocaron a la población a manifestarse para este domingo
El gobierno de Dilma Rousseff en Brasil no atraviesa su mejor momento. Este período se ha transformado en un río difícil de navegar para la mandataria, que debe remar contra índices de aprobación muy bajos, una situación política en crisis y el escollo monumental que significa el escándalo de la petrolera estatal Petrobras. Además, el país se encamina cada vez más a la peor recesión económica en un siglo.

A todo esto, se debe sumar el feroz enfrentamiento que la oposición está planteando al oficialismo, aferrándose a cada punto débil de la administración del Partido de los Trabajadores (PT) para aumentar el descontento entre la población brasileña y a su vez, preparar el ambiente para un juicio político que estiman comenzará a finales de marzo.

Nuevas protestas
La irritación de la población con el gobierno puede significar un impulso para establecer el proceso político a Rousseff.

Sin embargo, las protestas masivas convocadas para el domingo próximo pueden generar un estado de violencia que tanto el gobierno como la oposición prefieren evitar.

Esta situación puede generarse a partir de la convocatoria realizada tanto por la oposición como por los partidos oficialistas para que los brasileños se manifiesten en las calles.

Hace exactamente un año, los grupos opositores lograron llevar cerca de tres millones de brasileños a las calles, y ahora buscarán recuperar la fuerza perdida a lo largo del año pasado.

"Las manifestaciones del domingo enviarán un mensaje muy claro a toda la clase política", declaró un portavoz de la oposición en relación a sus expectativas con las protestas del domingo, que se realizarán en más de 300 ciudades del país.

Al mismo tiempo, el PT convocó marchas para el mismo día en apoyo al gobierno y al expresidente Lula, quien según sus seguidores, es víctima de un ataque orquestado por la oposición.
A todo esto, la presidenta realizó un pedido de tolerancia para que las manifestaciones se realicen sin incidentes.

"En el momento que vivimos, una vez más, es necesario que reiteremos la importancia de la tolerancia (...). Que no haya violencia, bajo cualquier forma que eventualmente esta pueda presentarse", exhortó Rousseff en un discurso el pasado martes en la sede de la Presidencia en Brasilia.

"Tener un cuadro de paz es fundamental, principalmente para los gobiernos (...) para que podamos tener condiciones de enfrentar la crisis y de retomar el crecimiento", añadió Rousseff.
Juicio político

Con las manifestaciones en puerta, el proceso político a Rousseff es cada vez más cercano.
"Hay que resolver esa cuestión, porque la crisis se agrava y el país no puede seguir esperando", dijo un portavoz del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la principal fuerza opositora del país, que respalda las protestas convocadas para el domingo.

El trámite con miras a un juicio político a Rousseff llegó a comenzar en Diputados en diciembre, pero fue suspendido por una decisión de la Corte Suprema, que detectó "errores de procedimiento" en el proceso. El tribunal publicó ayer la forma en que debe realizarse el trámite en una sentencia, con lo cual "se abre el camino" para retomar el proceso político.

(EFE y AFP)

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