¿En qué anda el stand-up uruguayo?

La comedia en vivo conserva un circuito semanal de presentaciones en bares y teatros y, según productores locales, el próximo paso es transformar a talentos ascendentes en estrellas del género

l contagio de la risa, más allá de las reacciones inmediatas que suceden en el cerebro ante una carcajada, también es motivado por el contexto social de celebración. Hace menos de una década, la bonanza y el orgullo futbolístico henchido por los elogios mundiales daban al "nuevo uruguayo" varios motivos para reír.

Parte de ese entorno dio lugar a la llegada a los escenarios montevideanos de la comedia en vivo, una disciplina con popularidad asentada en Estados Unidos e incluso en Argentina. Pese a que el acto de hacer reír a un púbico con el micrófono y el relato como armas únicas ya contaba con una tradición el local mantenida por varios humoristas, el stand-up se acuñó inicialmente como disciplina artística en Montevideo de la mano de figuras del humor radial, televisivo y del carnaval uruguayo, así como de los primeros comediantes de rostros más ignotos que se animaron a compartir sus monólogos cargados de observaciones cotidianas.

Hoy en día, la comedia en vivo no goza de la novedad de ser la nueva compañera de clase de la escuela del entretenimiento uruguayo. Se mantiene activa, sin embargo, gracias a un circuito activo de bares, boliches y restaurantes que dan lugar a presentaciones a lo largo d e toda la semana. También de vez en cuando se logran espectáculos colaborativos entre varios cómicos en salas de teatro con mayor capacidad.

Pero pasado esto, ¿hacia dónde puede ir el stand-up como género? Ante los interrogantes sobre cómo se mantiene la labor actual de producción de stand-up y cuáles son los próximos pasos de este entretenimiento, El Observador conversó con los fundadores de la escuela y productora Club de Comedia, Ernesto Muniz y Juan Pablo Olivera; los productores Juana Cattolica y Diego Sorondo; y la gerenta de Teatro Movie y de la sala Undermovie, Soledad Ortiz.

A brillar

Como socios fundadores de Club de Comedia, escuela de stand-up que desde 2008 brinda cursos de formación en el género, Juan Pablo Olivera y Ernesto Muniz han visto el crecimiento de la disciplina desde cerca. Además de presenciar el egreso de más de 600 estudiantes, han mantenido un ciclo constante de comedia en vivo en el bar Mess de Pocitos.

"Fue un aprendizaje. El público uruguayo tiene buena tradición teatral. Nos costó mucho que entendieran que era distinto", indicó Muniz, quien junto con Olivera se ha profesionalizado en la labor de maestro de ceremonias, el encargado de arengar al público y presentar a los diferentes comediantes. "Hoy no es necesario explicar las reglas. Hay un porcentaje mayor de gente que entiende la dinámica y enseguida se enciende la llama. Funciona por imitación, uno se ríe y el de al lado también".

Los comediantes indicaron que encuentran a la comedia en vivo atravesando una segunda etapa desde su profesionalización. De acuerdo a Olivera, una de las señales más claras de ese recambio es el traslado de los shows grupales –en los que, por ejemplo, cuatro comediantes presentan un monólogo de 10 minutos cada uno– a la construcción de unipersonales, una dinámica que ha hecho célebres a comediantes como George Carlin, Chris Rock o Louis CK. "Estamos en un momento bisagra", indicó. "El stand-up está empezando a dejar de ser una actividad genérica para destacar a un cómico en particular".

Por eso, según indican los fundadores, actualmente en la producción se está a la búsqueda de talentos locales, tanto en Montevideo como en otros departamentos, que puedan destacarse sobre el resto a través de una mayor conexión con el público. "Deben ser comediantes que generan su público y que se pueda rentabilizar ese proceso", agregó Olivera.

No solo de risas

La sala Undermovie, que funciona dentro del complejo de salas de cine Movie en el Montevideo Shopping, ha sido uno de los espacios en los que el stand-up ha dado sus primeros pasos y algunos de los más rentables. Albergó desde 2006 varias ediciones de De pie –obra de monólogos de Gonzalo Cammarota, Ignacio Alcuri, Pablo Aguirrezábal y Rafael Cotelo coordinados por Carlos Tanco– y también las funciones de fin de curso de Secretos del Stand-Up, curso de Club de Comedia.

En los últimos años, tanto en la Sala Teatro de Movie como en Undermovie han abierto el abanico de espectáculos de comedia y no solo se han dedicado al stand-up, sino también a espectáculos de improvisación, magia y unipersonales. "Hubo un tiempo en el que teníamos cuatro o cinco espectáculos de stand-up en simultáneo y un espectáculo llevaba público al siguiente. Era el mismo público que venía a ver todo", señaló la gerenta de Movie, Soledad Ortiz. "Hoy tenemos un solo espectáculo de puro stand-up y muchos unipersonales que no estrictamente son solo eso".

Como productora, Ortiz describió que su tarea no solo involucra seleccionar a los comediantes y al director o coordinadores que conformen una fuerza de trabajo para armar un espectáculo. Señaló que la propiedad de salas como la Sala Teatro implican la producción del show que "supone mucho más que un micrófono y una música que presenta al artista". "Al haber tanto stand-up, hay que ser cada vez más creativos para lograr un espectáculo que mantenga la simpleza del género pero que a su vez ofrezca un plus a lo que brindan tantos bares", dijo al enumerar la escenografía, ambientación, música original, diseño de luces y vestuario como elementos que hacen sobresalir a un show.

Exposición y redes

Una de las figuras que ha pasado por (y llenado) la Sala Teatro Movie es Maxi de la Cruz, quien también se ha presentado como cómico en el Teatro Metro o el Teatro Notariado. De la Cruz es representado por el productor Diego Sorondo, quien también ha trabajado en la promoción de los espectáculos de comedias de figuras como Pablo Fabregat (bajo el alias del Tío Aldo), Pablo Aguirrezábal, Petru Valensky o Luis Orpi.

Al ser consultado sobre el peso del reconocimiento del comediante a través de otros campos del entretenimiento –como la televisión o el carnaval–, Sorondo reconoció que juega un factor clave. "El famoso tiene el 50% ganado y de ayuda, porque se para enfrente y alguien del público ya se predispone a reír", explicó. "Pero nos ha pasado de acercar un público al stand-up que nunca antes había pisado un teatro. De todas formas, el talento es el talento", señaló.

Por su parte, la productora y comediante Juana Cattolica también se ha embarcado en la producción de stand-up a través de Blacksheep, un emprendimiento con Pablo Tarrech con el que se han armado ciclos en 2016 en el restaurante Paulier y Guaná, y obras de humor en la sala Neilly Goitiño del Auditorio Sodre, el Teatro La Candela y el Castillo Pittamiglio.

Cattolica indicó que, al no contar con un plantel de comediantes con presencia en otras plataformas de comunicación, las redes sociales son una herramienta de la que no se puede prescindir a la hora de lograr difusión: "Te hacen llegar a un gran porcentaje del público que te va a ver", comentó. "Las redes sociales permiten jugar con lo audiovisual de forma rápida e instantánea. Eso sí, hay que dedicarles tiempo".

Proceso natural

Como instructor, Muniz no titubéo al asegurar que el género "se ha establecido" como otra forma de entretenimiento nacional y mencionó que uno de los próximos pasos naturales que la disciplina debe dar será trasladarse de los bares y boliches a escenarios con mayor capacidad, aunque no se animó a predecir cuándo se dará ese fenómeno. "Es parte del proceso natural de la evolución", comparó Muniz. "Primero hay que copar todos los boliches montevideanos, hacerles entender a los dueños que somos artistas y que hay que respetar pagándonos. Llevamos ocho años y no nos vamos a ir", dijo.

Entre $ 200 y $ 1.000

Ganancia. Es lo que puede ganar un comediante novato por una presentación en vivo de una duración de entre 10 y 15 minutos, según un rango estimativo brindado por productores locales de stand-up en Montevideo.

¿Dónde ver stand-up en Montevideo?

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