"En Uruguay hace falta escuchar"

La directora de Megal habla del desafío de la actualización, el mercado de supergas y de las opciones frente al desabastecimiento
Por Leticia Martínez

Megal nació en la década de 1970 como una cooperativa envasadora de garrafas de 3 kilos. Con el tiempo logró adquirir un terreno en La Tablada para instalar una planta y construir un gasoducto, convirtiéndose en la única empresa en tenerlo. Además obtuvo la autorización para envasar garrafas de 13 y de 45 kilos.
A fines de 2011 sus dueños decidieron retirarse por su avanzada edad e ingresó Rossana Bucheli en el cargo de gerente general, con el gran desafío de innovar. Su primera gran movida fue importar las Megalight, un nuevo envase más liviano (11 kilos) más compacto y transparente.
La segunda fue incorporar, con una inversión de US$ 900.000, una línea francesa de llenado de garrafas.

¿Qué ventajas tiene la nueva envasadora?
Tenemos más precisión, el margen es de 50 gramos; antes era de 200. El envasado es más rápido, duplicamos la productividad y podemos envasar 1.200 garrafas por hora.
Es más seguro y nos permite cargar dos camiones simultáneamente; vamos a llegar más rápido al consumidor. Además la nueva garrafa tiene un chip y con eso sabemos toda su historia. Hay un control estricto de la vida de cada garrafa.

¿Es una solución cuando se levanta el clearing de garrafas (que implica que cada empresa recargue solo sus envases identificados)?

Lo podemos solucionar con el chip.
Hemos planteado de poner un chip cuando envasamos una garrafa de otro color y queda registrado; en momentos difíciles hay que ser creativo.

¿Cómo es el proceso de intercambio de garrafas?

Muy engorroso. Hay que esperar a que la otra empresa tenga la misma cantidad que vos para intercambiar. Es un proceso caro que paga el cliente.

Cuando hay un conflicto y hay posibilidad de desabastecimiento ¿qué se puede hacer?

Megal le ofreció (a la competencia) brindarles el servicio de envasado y no quieren.

¿Por qué?

Creo que porque es un mercado muy conservador.

¿Cuál es su visión sobre el conflicto que se está dando hoy en día en el sector?

Si bien Megal no tiene, desde hace mucho tiempo, conflicto con sus trabajadores, se ve afectado por está situación. El problema entre Riogas y sus trabajadores arrastra a todo el sector.
Creo que el Poder Ejecutivo cumple con acercar a las partes y dar respuestas al cliente liberando el clearing.
Ademas, hay que aclarar que los envases son del cliente. De los 220.000 que hay identificados con color verde, designado a Megal, 30.000 son propiedad de la empresa.

¿Cómo ve el mercado?
Es bastante estable. Depende mucho del frío; este invierno aumentó en 10 millones de kilos, pero es circunstancial. En general no es un mercado de crezca. Creo que hay un tema de oferta. Nosotros vendemos todo lo que tenemos, pero me parece que por momentos para el consumidor la garrafa no es muy confiable: hay que darle certeza y confiabilidad. En eso trabajamos.

¿Cual es el objetivo de la aplicación MegalYa?
Disminuir el número de llamados porque se desbordan las líneas y no podemos dar un buen servicio; entonces pensamos en usar otras herramientas igual de eficientes, como la aplicación. Además, con la tecnología que tenemos cuando se hace el pedido va inmediatamente al distribuidor de la zona por pantalla.

¿Qué planes tienen en el corto plazo?

Vamos a empezar a operar con el gas a granel. Además, estamos trabajando en la bancarización para que el repartidor no maneje dinero en la calle. Es un proceso de modernización y profesionalización en el que estamos invirtiendo mucho.

¿Qué hace falta para mejorar?
Escuchar falta mucho en Uruguay. Lo que importa es escucharnos. Y mantener la vista en el distribuidor y el consumidor. l

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