Encuentro entre Rusia, Turquía y Estados Unidos por Siria

Antes con posturas encontradas, ahora se unen para ir contra Estado Islámico en regiones del país

Los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Turquía, Estados Unidos y Rusia se reunieron este martes en el sur del territorio turco para abordar la situación en Siria en donde los tres países combaten al grupo Estado Islámico (EI) aliados en el terreno a grupos rivales.

La organización de esta reunión trilateral excepcional se produce cuando el Estado Islámico cede terreno frente a la coalición antiyihadista y las fuerzas apoyadas por los rusos.

En este contexto, Ankara se opone a la participación de las milicias kurdas respaldadas por Washington en las operaciones tendientes a reconquistar Raqa.

Esto quedó reflejado en la ciudad siria de Manbij, en donde Turquía quiere expulsar a las Unidades de Protección Popular (YPG), milicia kurda a la que considera "terrorista", pero alrededor de la que Estados Unidos desplegó militares y Rusia envió vehículos de transporte blindados.

La víspera de la reunión trilateral, el primer ministro turco, Binali Yidirim, admitió que su país no podría lanzar una operación para tomar Manbij, en el norte de Siria, "sin una coordinación con Rusia y Estados Unidos".

Los jefes militares (el turco, Hulusi Akar; estadounidense, Joseph Dunford; y ruso, Valery Gerasimov) discutieron el martes en Antalya (sur de Turquía) sobre "cuestiones comunes de seguridad regional, empezando por Siria e Irak", según el ejército turco.

El ministerio de Defensa ruso confirmó la reunión dedicada a "cuestiones de seguridad en Siria e Irak".

La reunión interviene igualmente a tres días de una visita del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a Rusia, para reunirse con su homologo Vladimir Putin.

Moscú apoya al presidente sirio Bashar al Asad mientras que Ankara respalda a la oposición al régimen de Damasco. Pero últimamente los dos países acercaron posiciones sobre el tema sirio.

Prioridad a EI

Turquía lanzó a fines de agosto una amplia ofensiva en el norte de Siria, expulsando de varias ciudades a EI. Pero la operación apunta igualmente a las YPG, que considera como una extensión de los separatistas kurdos turcos del Partido de los trabajadores del Kurdistán (PKK), organización calificada como "terrorista" por Ankara, Washington y la Unión Europea.

Ankara amenazó en varias ocasiones con lanzar una ofensiva contra Manbij, en manos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una coalición árabo-kurda de la que forman parte las milicias YPG, si los combatientes kurdos no se retiran.

Pero Washington desplegó soldados el lunes de manera ostensible para evitar todo enfrentamiento con las fuerzas presentes en el terreno.

"Queremos disuadir a las partes de atacar a otros enemigos que no sean los del grupo Estado Islámico", subrayó el vocero del Pentágono, Jeff Davis.

Para Washington, las FDS son las fuerzas locales más eficaces para enfrentar en el terreno a EI.

Luego de la ofensiva de Mosul, en Irak, que este martes avanzaba en la parte oeste de la ciudad, bastión del grupo Estado Islámico, se prepara otra ofensiva contra Raqa, Siria, capital autoproclamada del "califato" del grupo yihadista.

Apoyadas por la aviación de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, las FDS cortaron el lunes un eje vital entre Deir Ezzor y Raqa, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Turquía ya hizo saber que no participaría en una ofensiva contra Raqa si las YPG están asociadas, y propone a Estados Unidos que utilice el contingente de los casi 10.000 rebeldes sirios árabes entrenados por Ankara.

"No se puede poner fin a una organización terrorista con otra organización terrorista", insistió el lunes por la noche el primer ministro Yildirim.

"No estaremos con ellos (Estados Unidos) allí adonde vayan con grupos terroristas", agregó.


Fuente: AFP

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