Entornos creativos

La coordinadora general de Sinergia, Valentina Piquerez, habla sobre cómo encontrar y potenciar el camino creativo

Existe la creencia de que la creatividad es un don divino que reciben solo algunas personas. “El creativo” logra asociar ideas que, a primera vista, no tienen puntos en común, para convertirlas en las piezas clave que encastran y resuelven un problema, con una nueva e inesperada solución. “El creativo” reinventa la realidad.

Como seres humanos todos tenemos la capacidad creativa; el problema es que en el correr de la vida, principalmente en el proceso educativo, las personas nos vemos sometidas a la represión creativa y al continuo enjuiciamiento que nos divide y define desde temprana edad. “Yo no soy creativo”.

Para encontrar el camino creativo hay que perder el miedo paralizante y animarse a salir de la zona de confort. Es una invitación incómoda que implica tomar riesgos y estar confiado de que en el transcurso y a los tropezones, algo nuevo se va a aprender. Por esto (y gracias) existe también una tendencia mundial de crear espacios y actividades que estimulan el desarrollo de la creatividad, y hay un factor que las atraviesa a todas: el intercambio real entre las personas y la formación de comunidad.

La creación de ideas colectivas suele llevar a soluciones innovadoras, enriquecidas por distintos puntos de vista y perfiles. Las herramientas relacionadas con el “Design Thinking”, la clara comunicación y la alineación de expectativas y objetivos son el pilar fundamental para que la creación colaborativa funcione. Si estamos de acuerdo hacia dónde queremos ir, es más factible que lleguemos a buen puerto.

El trabajo en espacios colaborativos, coworking, es una práctica que a nivel mundial están llevando a cabo decenas de miles de personas: mejora la productividad, el pensamiento divergente y amplía las redes de contactos. Estos espacios nos ponen a prueba y nos enseñan a trabajar en nuestras competencias sociales. Se reúnen personas de distintas edades y áreas de trabajo que tienen en común la pasión por lo que hacen y el afán de vivir de ello; son “makers” que dejan la queja para entrar en acción. Así se fomenta la confianza y el intercambio de ideas y experiencias, para crecer personal y profesionalmente.

Sinergia Cowork es el espacio más grande de ésta índole en Montevideo. La actitud positiva del staff, el diseño del espacio y el servicio habilitan sistemas que fomentan buenos hábitos, permiten distintos ritmos de trabajo y estimulan la interacción. El ecosistema se nutre de empresas en distintas etapas de desarrollo, inversores, start-ups y freelancers que conviven potenciando sus habilidades e ideas. Todas las actividades que ahí se desarrollan aportan herramientas a toda la comunidad que rodea el emprendedurismo.
Dentro de las actividades se destaca CreativeMornings/Montevideo, una reunión mensual donde un creativo local interpreta un tema que se repite en todo el mundo. Desayuno de por medio, las personas inquietas y sedientas de inspiración se juntan a intercambiar ideas y escuchar al orador invitado. A diferencia de otros formatos, la convocatoria es limitada para pocas personas buscando fomentar la interacción entre los participantes y permitiendo, luego de la charla, tiempo de preguntas al expositor. En cada mañana creativa se busca generar dinámicas que despierten el contacto, la conexión humana y profesional y la inspiración de que cada uno desde su lugar puede lograr cambios positivos en su entorno.
Uruguay necesita más espacios que busquen estimular el ecosistema emprendedor: el país está vivo, curioso y creando. La gente está buscando nuevos modos de conectar de forma real con su entorno y de poder llevar sus ideas a la acción y este tipo de actividades son las que permiten reducir la fricción entre una idea y un emprendimiento. Citando a Montaigne, “Lo que sucede es que debemos vivir con los vivos”.


Comentarios

Acerca del autor